Skip to content

La Leyenda del rey Abgar de Edesa y el Mandylion.

2 de agosto de 2012

Como dije en la entrada anterior, la aparición del sudario a mediados del siglo XIV produce un vacío documental difícil de explicar para el sindonismo, por lo que diversos autores han intentado rellenarlo identificando el lienzo de Turín con otras imágenes veneradas en la antigüedad y la Edad Media. A partir del libro The Turin Shroud de Ian Wilson (Londres, 1978) el candidato principal para ocupar un puesto de honor ha sido el Mandylion, también conocido como “imagen edesana”, porque su origen se centra en la ciudad siria de Edesa (hoy Urfa, en Turquía). Según la leyenda, recogida por Eusebio de Cesarea en el siglo IV, el rey Abgar de esta ciudad, aquejado de una penosa enfermedad (o más bien dos a la vez), escribió a Jesús para solicitar su milagrosa intervención. Éste respondió que estaba muy ocupado con su misión terrenal, pero cuando subiera a los cielos le enviaría un propio que arreglaría el asunto. Así se hizo, y  el apóstol Tadeo llevó una carta de Jesús al rey edesano, con la recomendación de que la guardara mientras quisiera seguir en buena salud, lo que ocurrió inmediatamente.

Tadeo entrega a Abgar el Mandylion. Siglo X.

En esta primera versión el objeto milagroso no es una imagen de Cristo, sino una carta. Fueron otras versiones posteriores las que introducen la imagen de Jesús, no pintada por manos humanas (αχειροποίητος). En la Doctrina de Tadeo (en griego, Addai), hacia finales del siglo IV, ya se habla de un retrato milagroso, que habría sido hecho por el enviado real, Ananías. Aunque se añade que de camino la imagen se imprimió milagrosamente (lo del milagro era imprescindible) en una teja. (Flusin, 2011: 264). En el año 600 (Hechos de Tadeo) la leyenda sigue cambiando: ahora se trata de que es el propio Jesús, secándose con una tela, el que imprime en ella su rostro de forma milagrosa, produciendo literalmente un “ajeiropoíetos”, es decir, una imagen no realizada por manos humanas. (Scavone, 1996: 2). Hay que esperar bastante más para que se tenga una referencia a un icono conocido. De hecho, la monja Egeria, que viajó por la zona a finales del siglo IV, habla de la carta, pero no dice nada de las otras reliquias asociadas, que al parecer no existían entonces. En la Historia Eclesiástica, Evagiro (siglo VI) habla de la milagrosa intervención del icono en el cerco de Edesa por el rey persa Cosroes en 544. Después de haber sido encontrado oculto en un lienzo de la muralla su simple exhibición fue suficiente para poder romper el asedio. Pero este episodio es con toda probabilidad una interpolación de mediados del siglo VIII. (Guscin, 2003: 3).

Cuando se trata de explicar el origen del Mandylion textos más recientes, como el sermón de Gregorio Refrendario (945 circa), dan una nueva versión: el lienzo se habría impreso con la sangre exudada durante la oración de Jesús en el huerto de los Olivos. (Flusin, 2011: 265). Es típico de la mitología sacra de la época que estos dos orígenes contradictorios puedan mezclarse en los mismos relatos. La congruencia no es la mejor de las virtudes de los santos copistas.

En el año 944 Constantino VII traslada el lienzo a Constantinopla triunfalmente, después de que su antecesor, Romano I, lo hubiera rescatado de Edesa, no se sabe muy bien si mediante amenazas de invasión o simple compra. A partir de entonces se convierte en un icono que sigue siendo venerado, en especial por la Iglesia Ortodoxa. Parece que su rastro se pierde después del saqueo de Constantinopla por los cruzados (1204), pero algunos historiadores lo colocan entre las reliquias que se guardaban en la Sainte Chapelle de Paris. Se considera a veces que el Santo Rostro del Vaticano puede ser una copia del siglo XIII.

Bibliografía.

Bernard Flusin: “L’image d’Édesse, Romain et Constantin”, en Adele Monaci, ed: Sacre impronte e oggetti «non fatti da mano d’uomo» nelle religión. Atti del Convegno Internazionale,  Torino, 18-20 maggio, 2010. Edizioni dell’Orso, Alessandria, 2011. http://www.unito.it/unitoWAR/ShowBinary/FSRepo/X033/Allegati/sacre_impronte.pdf .

Marc Guscin: “La Síndone y la Imagen de Edesa. Investigaciones en los monasterios del Monte Athos (Grecia)”, Linteum 34 (enero-junio de 2003), 5-16, http://www.redentoristas.org/sabanasanta/archivosiconos/sindoneedesamarkguscin.pdf )

Dan Scavone: The Shroud of Turin, Greenhaven Press, 1989 CHAPTER I.   Acheiropoietos Jesus Images in Constantinople:  the Documentary Evidence, http://www.shroudstory.com/scavone/scavone1.htm

Dejar un comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: