Skip to content

1988: El año del Juicio Final.

23 de agosto de 2012

En el año 1988 tres de los mejores laboratorios especializados en la materia llevaron a cabo la datación del lienzo de Turín con el método del carbono 14 (variante AMS o  Espectrometría de Masas con Acelerador).

La alambicada historia de los preliminares de este acontecimiento ha sido suficientemente comentada en todos los sentidos, tanto para resaltar aquellos aspectos que podían arrojar dudas sobre el procedimiento, como para  llamar la atención sobre las excepcionales medidas de control en el mismo. Remito a la bibliografía para los que gusten del anecdotario del tema. Desde esta perspectiva es especialmente interesante el libro de Harry Gove, que tenía una lengua bastante afilada y repartió mordiscos a diestra y siniestra. Marinelli en sentido contrario, igual de mala lengua.

Monasterio de Silos. Santas Mujeres ante la tumba. Siglo XIII

Durante los años 1983-4 se hizo una prueba previa con cuatro laboratorios, entre los que estaban los que más tarde hicieron la datación oficial. La técnica AMS se estaba ensayando todavía y los resultados fueron dispares en más de 800 años en el caso de Zurich, que había utilizado una técnica de lavado distinta. Corregido el problema las diferencias se acortaron, especialmente para el caso del lienzo de Turín, en el que no sobrepasaron los 200 años. (Rinaldi, 2012: 37)

En 1988 los laboratorios de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich, la Universidad de Oxford y la Universidad de Arizona se encargaron de las pruebas. Las tareas de selección de la muestra fueron supervisadas por el profesor F. Testore, del Departamento de Ciencias de los Materiales de la Universidad Politécnica de Turín y G. Vial, del Museo de Tejidos y el Centro Internacional de Estudios de Tejidos Antiguos de Lyon, que emplearon casi un mes en determinar la zona, utilizando fotografías de alta resolución y microscopios ópticos. Como muestras de control se utilizó tres tejidos  procedentes de una tumba egipcia datada en 1100 a.EC., de vendas de una momia de 200 a.EC. y de la capa de Luis IX, del siglo XIII EC. Los fragmentos fueron envasados en recipientes precintados y entregados a los responsables de los laboratorios, en una especie de experimento de doble ciego que, como veremos luego, no fue realmente tal. Todo el procedimiento fue supervisado por Michael Tite, Jefe del Laboratorio de Investigación del Museo Británico quien se encargó de introducir las porciones del lienzo de Turín en sus recipientes en una habitación aparte, junto al Cardenal Custodio, Monseñor Ballestrero. En el acto estuvieron presentes otros representantes del Vaticano, como Monseñor Dardozzi, (Academia Vaticana de Ciencias), Luigi Gonella (Departmento de Física de la Universidad Politécnica de Turín y asesor del Arzobispado) y el Dr. Giovanni Riggi di Numana, que fue quién cortó físicamente las muestras.

Los tres laboratorios dataron las muestras de control y coincidieron en fechar la tela entre los siglos XIII y XIV (1260-1390), con un índice de fiabilidad del 95%. Más detalles del procedimiento y resultados fueron hechos públicos por los científicos participantes en un artículo que se publicó en la revista Nature (P. E. Damon et allia: 1989). Hay que advertir que no se trata de un informe técnico, sino de un trabajo de información a la comunidad científica firmado por veinte de los científicos participantes en los trabajos de los laboratorios, principalmente. Su objetivo era presentar los resultados científicos de la investigación y por eso determinados aspectos del protocolo de recogida de muestras no fueron reflejados con precisión -por ejemplo, el tamaño exacto de las muestras. Estas imprecisiones han dado lugar a críticas disparatadas, de las que hablaré en otras entradas.

Los prolegómenos del evento fueron laboriosos y broncos. Por una parte, estaba la reticencia del Vaticano a dejar que se interviniera sobre la Sábana Santa, que aunque no fuera considerada oficialmente una reliquia, en la práctica tenía un status similar. Por otro lado, estaba el STURP o sus remanentes, que se consideraba el único grupo cualificado de expertos en la materia. Y, finalmente, estaban los laboratorios implicados, con el inventor del ultimísimo método de radiocarbono, Harry Gove, intentando colocarse en la cabeza del pelotón en una prueba que, con seguridad, había de dar prestigio a sus participantes.

El resultado de todo ello fue la elaboración de un protocolo inicial con pretensiones desmesuradas. Se había pedido la intervención de siete laboratorios que tomarían muestras en varios sitios diferentes de la tela con un procedimiento de doble ciego. El STURP exigía además que se realizara una completa batería de pruebas químicas e históricas, para prevenir que se trabajara sobre un fragmento contaminado. Algunos sindonistas, como Meacham (1986), ya adelantaron críticas globales al sistema de radiodatación, en lo que parecía un intento de prevenir un resultado adverso (Alcock). En la práctica se redujo a tres los laboratorios, se omitió el proceso de doble ciego (aunque dos de los laboratorios lo mantuvieron internamente) y no se realizaron pruebas químicas ni trabajos histórico-arqueológicos previos. La limitación a tres laboratorios fue debida al alto coste. La de reducir a una zona la toma de muestras se debió a que el Vaticano no permitió hacer más cortes a la tela. No se consideró el doble ciego, porque para llevarlo a cabo había que deshacer las muestras y  esto suponía un coste adicional y la posibilidad de eliminar datos importantes. Además, el doble ciego es un procedimiento habitual en los experimentos de las ciencias naturales, pero insólito en el terreno de la arqueología. En cuanto a las posibilidades de contaminación, se consideró que quedaban anuladas por los procedimientos de limpieza que utilizaron los laboratorios. (Respighi, 1995). Lo que excluía también la necesidad de otro tipo de pruebas adicionales.

La actitud del Vaticano fue “diplomática”. Sin cuestionar  abiertamente la datación, dejaba el tema a “los científicos”. La Academia de Ciencias Pontificia no se manifestó en ningún sentido. Quizás no se considerara científica o imparcial. Posteriores comunicados personales e institucionales han aumentado la vaguedad de la postura eclesial. Mientras Luigi Gonella se apresuraba a comentar que la Ciencia es un saber revisable, cosa que, por obvia, no tenía mayor sentido, el cardenal Ballestrero hablaba hacia el final de su vida de una conjura masónica que le había engañado de mala manera. (“Was the Shroud radiocarbon dating ‘a Freemasonry plot’?”, British Society for the Turin Shroud – Issue #47. 1998 ). A qué masones se refería y cómo había sido engañado son asuntos sobre los que no dio más detalles. Hubiera sido interesante saberlo, pero el fraile metido a periodista que tenía en las manos tan trascendental noticia no insistió. Lástima.

Libro de Horas. siglo XV

Hay que hacer notar que los expertos en datación por radiocarbono que se manifestaron consideraron plenamente aceptable la prueba. Los controles que se había utilizado eran inusuales y los resultados, por lo tanto, perfectamente fiables. (Evin 2005, Gove 1990, etc.). Incluyendo aquellos que dejan la puerta abierta a posibles contaminaciones (Currie 2004:200-4, o Wilson 1999) destacaron que la parte técnica del procedimiento de datación había sido irreprochable. Gove (Ibid) que había destacado lo que a su juicio era un fallo, es decir, no haber respetado un protocolo más estricto, no dudaba de que los resultados habían sido correctos y, aunque más tarde coqueteó con la teoría de la contaminación bioplástica, nunca se desdijo de sus iniciales pronunciamientos favorables. Rinaldi (2012: 35) señala que la dispersión inferior a 150 años era un resultado muy bueno para las dataciones de la época.

Por su parte, los sindonistas no tardaron en contraatacar. No les costó mucho trabajo porque algunos habían preparado el terreno y los demás, salvo escasas defecciones, se lanzaron a la tarea con entusiasmo.  De todo esto se hablará en las entradas siguientes.

Bibliografía.

 Alcock, James E.: “Comments on The Authentication of the Turin Shroud: An Issue in Archaeological Epistemology”, http://www.shroud.com/meacham2.htm Consultado on-line 21/08/2012)

Currie, Lloyd A.: “The Remarkable Metrological History of Radiocarbon Dating” [II]; J. Res. Natl. Inst. Stand. Technol. 109, 185-217 (2004)

Damon, P. E. et allia: “Radiocarbon Dating of the Shroud of Turin”, Nature, Vol. 337, No. 6208, pp. 611-615, 16th February, 198, http://www.shroud.com/nature.htm

Evin, Jacques: “La datation du linceul de Turin: Le point de vue d’un specialiste du radiocarbon”. Dossiers d’Archéologie , No 306, Sept. 2005, pages 60-65 (Extractos on-line http://www.cirac.org/shroud/Discussion/Evin.htm consultado 22/08/2012).

Gove, Harry: Relic, Icon or Hoax?: Carbon Dating the Turin Shroud, CRC Press, 1996

Gove, Harry E.: “Dating the Turin Shroud-An Assessment”, Radiocarbon, VOL 32, No. 1, 1990

Marinelli, Emanuela: “The setting for the radiocarbon dating of the Shroud”, I Congreso de Sindonología de Valencia, 28-30 de Abril, 2012. http://www.shroud-enigma.com/resources/Radiocarbon-ENG.pdf .

Meacham, William: “Radiocarbon Measurement and the Age of the Turin Shroud: Possibilities and Uncertainties”, Proceedings of the Symposium “Turin Shroud – Image of Christ?”. Hong Kong March 1986, http://www.shroud.com/meacham.htm

Respighi, Fabian: “Sábana Santa y C-14”, Escépticos, 1995, http://victormacias.blogia.com/2006/052901-sabana-santa-y-carbono-14.php

Rinaldi, Gian Marco: “La statistica della datazione della Sindone”, 2012. http://sindone.weebly.com/uploads/1/2/2/0/1220953/nature_statistica.pdf .

Wilson, Ian: “An Appraisal of the Mistakes MadeRegarding the Shroud Samples Taken in 1988 – and a Suggested Way of Putting These Behind Us”, 1998 Turin Symposium, 1999. www.shroud.com/wilson.htm

Una breve, pero didáctica, descripción del método de datación del 14C se puede encontrar aquí: http://www.lamentiraestaahifuera.com/2012/01/18/la-datacion-del-sudario-de-turin-i-que-es-la-datacion-por-radiocarbono/ . (Consultado 22/08/2012 ).

La declaración inicial del cardenal Ballestrero puede consultarse en http://www.redentoristas.org/sabanasanta/carbono.htm . (Consultado 22/08/2012).

From → 3.3.Radiocarbono

Dejar un comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: