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La Conjuración Diabólica. 2ª entrega.

22 de septiembre de 2012

 

Resumen del primer episodio:

Una conjura diabólica se ha fraguado para datar falsamente el lienzo de Turín dirigida por el Dr. Tite, del British Museum, e implicando a distintos agentes tanto en los laboratorios como fuera de ellos. (¡Hasta en la Curia Romana!). Mediante un hábil juego de manos el Dr. Tite cambia las muestras por otras que ha obtenido arteramente. La mayor conjura contra la Cristiandad está en marcha, pero el hermano Bruno permanece vigilante.

El problema que tienen ahora los conspiradores es que las cifras no cuadran.

Para la muestra 1 [un tejido medieval que Tite ha colocado en lugar del lienzo de Turín] les sale dos registros de fechas, uno de los cuales, 1359-1378, con un 68% de probabilidad, era demasiado moderno para el “Santo Sudario”. ¡Solamente esto ya era bastante para alertar a todo el mundo de que la muestra nº1, a pesar de su etiqueta, no era del Santo Sudario expuesto y venerado en Lirey desde el año 1350!

Era absolutamente necesario, por lo tanto, que los resultados de Zurich y Oxford corrigieran este exceso, aportando resultados que favorecieran el primer registro [de Tucson].

Y esto es exactamente lo que va a ocurrir. Zurich, primero, y, con sospechoso retraso, también  Oxford, proporcionan los datos que corrigen la fecha delatora de Tucson. Naturalmente, esta corrección debió de llevar a cabo los mismos sutiles trastoques de piezas que Tucson o, simplemente, se falsificó los datos y punto. Recordemos que la causa de la fecha errónea de Tucson era que estaban datando como si fuera el Santo Sudario un tejido medieval que debía ser más joven, pero que también los laboratorios de Oxford y Zurich habían recibido muestras confundidas. ¿Por qué a ellos no les salió esta fecha equivocada?

Oxford, por eso, a petición de Tite, procedió a otra substitución: una tarjeta de grafito preparada para las hebras de la capa de San Luis de Anjou fue usada para “la muestra nº 1” [el misterioso tejido medieval]. ¿La prueba? El hecho está escrito negro sobre blanco en los cuadernos de notas del laboratorio de Oxford -¡secretos, secretos!- que está en nuestras manos: esta tarjeta de grafito, codificada 1166-1 en el 13 de Julio de 1988, se ha perdido de la tabla de medidas tomadas en el 20 y el 21 de Julio de 1988. ¿Quién la robó? ¡Adivinen!

Difícil de adivinar, sobre todo si el hermano Bruno no ha proporcionado ni una sola copia del cuaderno de notas que dice tener entre sus manos. Asombra que, teniendo una prueba material tan importante, nadie salvo él, y quizás el Abad Georges, la haya visto.

¿Y Zurich? Pues de Zurich el hermano Bruno no nos cuenta nada. Pero debió ser algo tan terrible como todo lo que nos ha contado hasta ahora.

Cabeza de Cristo. Museo de Cluny. Paris. 1470

A continuación la trama de la narración adquiere tonalidades de novela policiaca. Los autores se dedican a deducir audazmente consecuencias, que, como en las novelas de Conan Doyle, resultan ser pasmosamente certeras. Pero, contraviniendo las normas del género, no vacilan en adoptar la técnica del autor omnisciente, citando textualmente las frases  de los personajes incluso cuando ellos, el hermano Bruno y el Abad Georges, no estaban presentes. No teniendo constancia de que estuvieran asistidos por alguna cámara oculta ni entidades angélicas, hay que suponer que este tipo de aportaciones son un recurso dramático para hacer más persuasivo el relato. Júzguese, si no.

En primer lugar hay que tener en cuenta que existen pruebas contundentes del pasteleo que se llevaban los conjurados nada más que considerando la forma de presentar los resultados. No sólo es que hubiera filtraciones antes de que se hiciera público el informe oficial (de las que se citan dos ejemplos), sino que son sumamente significativos algunos detalles.

1. Los laboratorios dieron a la Iglesia los resultados de sus trabajos sin haberlos presentado de antemano a una revisión inter pares ni “teológica o doctrinal”.

2. En la conferencia de prensa del 14 de Octubre del 88, el cardenal Ballestrero, “Custodio Pontifico del Santo Sudario, se permitió proferir tales palabras insultantes contra la Sagrada Reliquia y sus devotos, que el Padre Rinaldi, vicepresidente de la Asociación del Santo Sudario, pidió que dimitiera de su cargo”.

3. Aunque la gente cree que el artículo de Nature, en el que se daba cuenta de los resultados,  fue sometido a revisión inter pares esto no es cierto. “Sólo con que se examine la “figura 1” de este informe, una ilustración de los resultados accesible a todos, y se estudie los análisis estadísticos dedicados a la interpretación de estos resultados, que casi ocupan un tercio de todo el artículo, se da uno cuenta de que este desarrollo no tiene valor real. La revista Radiocarbono, por ejemplo, habría rechazado este informe”.

Si se analiza la prueba del x2, destinada a analizar si la dispersión de datos se puede atribuir al azar o puede existir algún error desconocido, se puede anotar que no cumple los márgenes tolerados. Esto implica que

En otras palabras, en el caso presente, la prueba no tiene relevancia, y la afirmación de los autores en el informe de Nature de que “el rango de edades, con al menos un 95% de probabilidad, es de 1260-1390 a.d.” no tiene valor científico. El supuesto grado de “posibilidad” es falso.

4. Un grupo de donantes premió al profesor Hall con un millón de libras esterlinas que esté dedicó a dotar una cátedra que iba a ocupar el profesor Tite. “Todo comentario sería superfluo”.

5. Finalmente,

04 de junio 1989: Muere Timothy W. Linick, uno de los veintiún firmantes del informe de Nature. Este joven científico, de cuarenta y dos años de edad, investigador del laboratorio de Arizona, era conocido por el rigor escrupuloso que aportó al análisis estadístico de los resultados obtenidos por el método de espectrometría de masas  con acelerador (AMS). Rumores esparcidos por los Estados Unidos apuntan a que esta muerte fue un suicidio. Dicha imputación es gravemente perjudicial para la memoria de este científico. Uno puede preguntarse si [su suicidio] no estaba destinado a ocultar algún delito sombrío.

Matthias Grünewald. Las tentaciones de San Antonio. (Detalle) 1512-16

Creo que comentarios sobran. Esta escalada de chismorreos convertidos en pruebas ad hoc, con perlas como los supuestos insultos de Ballestrero hasta porquería como la difamación sobre el cadáver de un presunto suicida, solamente son ejemplos de mala retórica y mala índole de sus autores. No han tenido ningún seguimiento en el campo del sindonismo, salvo el caso de la prueba del x2 (en realidad χ2, o sea “chi al cuadrado”). Otros sindonistas, como Van Haelst, han creído ver en los datos que el equipo investigador publicó en Nature, una prueba de que había un error que sólo era explicable porque la muestra que se atribuía al lienzo de Turín no era auténtica o estaba adulterada.

Dado que mis conocimientos matemáticos tienen el mismo nivel que Ernesto Brunati, que se declara “sumo ignorante en cosas de estadística” (2005, p. 9), recogeré aquí las conclusiones de Gian Marco Rinaldi, que parece saber más que nosotros dos:

Los sindonólogos se han esforzado en atacar el resultado medieval de la datación buscando defectos en el tratamiento estadístico publicado en Nature, esto es en los cálculos sequtidos para combinar los doce restuldos y obtener un único intervalo de confianza final. Pero su tentativa está destinada a fallar desde el principio porque la sustancia del resultado no depende de los cálculos estadísticos que cada uno ha hecho. El resultado consiste en doce dataciones efectuadas en tres laboratorios, que están todas encerradas en el arco de doscientos años radiocarbónicos convencionales, en un intervalo satisfactorio para lo que se podía esperar en la época. Traduciendo en fechas de calendario calibradas, se encuentra el periodo inmediatamente anterior a la primera aparición de la Síndone en la historia. Los laboratorios han datado al mismo tiempo otros tres tejidos encontrando los resultados previstos. El discurso se acaba aquí.

Por un deseo de completud formal, que era, sin embargo, superfluo, los autores de Nature quisieron combinar los doce resultados para producir un elegante intervalo único de confianza común. Los sindonólogos se han dedicado a buscar errores de cálculo. No hay errores significativos pero, aunque los hubiera, no podrían cambiar la sustancia del resultado. Con doce dataciones en torno al 1300 d.C., ningún análisis matemático podría realizar el sueño de los sindonólogos, que es el de datar la Síndone en el siglo I.

Algunos sindonólogos pretenden que con la estadística se puede demostrar que el material de varios fragmentos no es homogéneo en el contenido de C14, por ejemplo a causa de suciedad o remiendos, pero hemos visto que la variabilidad entre las doce muestras está en los límites de cuanto se podía esperar de errores experimentales y no implica que haya diferencias entre las muestras.

Con sus esfuerzos los sindonólogos han demostrado sólo que no han comprendido los métodos de cálculo de los autores del informe de Nature. (Rinaldi, 2012: 22).

A mí, las palabras de Rinaldi me parecen convincentes. Pero queda todavía por presentar el último acto de la tragedia que nos están presentando el Abad Georges y el hermano Bruno. La apoteosis.

(Fin de la segunda entrega de “La Conjuración Diabólica”. Continuará).

Bibliografía de la 2ª Entrega:

Abbé Georges de Nantes y Brother Bruno of Jesus: “II. The conclusion of a new trial: His condemnation to death and His resurrection”, The Catholic Counter-Reformation, sin fecha. (Consultado: 12/09/2012). http://www.crc-internet.org/1401-ii-the-conclusion-of-a-new-trial.html

Brunati, Ernesto: “Altro che rammendi! La datazione della Sindone è tutta un falso”, Collegamento pro Sindone Internet – Maggio 2005,  http://www.sindone.info/BRUNATI1.PDF

Damon, P. E. et allia: “Radiocarbon Dating of the Shroud of Turin”, Nature, Vol. 337, No. 6208, pp. 611-615, 16th February, 1989, http://www.shroud.com/nature.htm

Rinaldi, Gian Marco: “La statistica della datazione della Sindone”, 2012. (Consultado 12/09/2012) http://sindone.weebly.com/uploads/1/2/2/0/1220953/nature_statistica.pdf

Van Haelst, Remi: “Radiocarbon Dating the Shroud of Turin. The Nature Report”. Sin fecha. Consultado 22/09/2012, http://www.shroud.com/vanhels5.pdf.

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