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Kuznetsov, el sindonista que surgió del frío.

31 de octubre de 2012

Índice

1. El Dr. Kuznetsov, creacionista.
2. El Dr. Kuznetsov, sindonista.
3. La “peer review” en entredicho.
4. Kuznetsov revisitado.

1. El Dr. Kuznetsov, creacionista.

A finales de los años 80 del siglo pasado el muro de Berlín comenzaba a desmoronarse y las asociaciones de propaganda cristiana norteamericana entraron en Rusia para captar sus primeros adeptos. Entre ellos, un biólogo, el Dr. Dimitri A. Kuznetsov, se hizo especialmente notorio a partir de su conversión a la iglesia baptista y al creacionismo. En 1989 publicó en International Journal of Neuroscience, una revista de prestigio, un artículo sobre sus experiencias con ratones en el que no sólo refutaba las teorías darwinistas, sino que aportaba un nuevo método de datación arqueológica  que permitía situar los fósiles de dinosaurios a “menos de 30.000 años”. Así se iniciaba un episodio que José Luis Calvo califica como “uno de los más chuscos de la sindonología”.

Andrei Roublev. (1360/70-1430). El Salvador.

Que un converso soviético, premio Lenin según él decía -lo que era una verdad a medias, puesto que no se trataba del prestigioso premio a las ciencias, sino otro homónimo de la organización juvenil del Partido Comunista-, se presentara en una revista reconocida con tesis tan radicales lanzó al movimiento creacionista a una campaña que, basándose en sus descubrimientos, reclamaba la enseñanza del creacionismo en las escuelas como teoría científica. La contundencia de las reclamaciones fue a la vez la exaltación del Dr. Kuznetsov y su pérdida, porque un profesor de la Universidad de Upsala,  Dan Larhammar, decidió investigar y lo que encontró fue el fin del periodo creacionista de Kuznetsov. El profesor sueco halló fallos importantes en el artículo, pero no era esto lo más grave. Lo peor era que Kuznetsov decía basarse en una serie de trabajos publicados en revistas, citadas en su bibliografía, y las tales revistas, y por ende los trabajos, no existían. Es decir, Kuznetsov y sus ratones era un puro fraude científico. Inmediatamente, Sidney Wenstein, director de la International Journal of Neuroscience, que había sido su principal valedor en los medios estadounidenses, publicó la refutación de Larhammar y las asociaciones creacionistas abandonaron a la estrella ex-soviética.

Pero, mientras tanto, el Dr. Kuznetsov se había convertido de nuevo. Su carrera occidental empezó con los protestantes y acabó con los católicos. Era un biólogo y se convirtió en físico y químico. Es decir, se dedicó a la causa del Sudario de Turín.

2. El Dr. Kuznetsov, sindonista.

El Dr. Kuznetsov debía ser un hombre persusasivo en grado sumo, porque a los pocos meses había conseguido colocar varios artículos en revistas especializadas y su nombre aparecía citado en la prensa diaria como el último grito de la sindonología. Algunos sindonistas como Antonacci o Wilson subvencionaron sus trabajos, o lo que ellos creían que eran tales. Lo esencial de estos artículos, el más célebre de los cuáles se publicó en Journal of Archaeological Science en 1996, consistía en una reproducción de las condiciones de los incendios que había padecido el lienzo de Turín y la constatación de que estos habían rejuvenecido la fecha de datación en catorce siglos aproximadamente. Kuznetsov afirmaba que había enviado muestras de un tejido de lino al laboratorio de Tucson -el mismo que había datado el lienzo de Turín-, antes y después de someterlo al calor y que estos eran los resultados. El mundo sindonista respondió alborozado a esta buena nueva. Al parecer nadie conocía las anteriores aventuras de Kuznetsov y éste fue paseado en triunfo por los EEUU e Italia en los años siguientesEl Corriere della Sera del 17 noviembre de 1994 titulaba “Síndone, el caso está a abierto de nuevo”. Vittorio Messori, en el mismo diario, no se paraba en barras: “Hoy nadie cita ya la prueba [de 1988], que ha sido contradicha por centenares de otros científicos”.

Cristo entre los santos Marcelino y Pedro. Catacumba de Marcelino y Pedro. Roma. Siglo IV.

Probablemente Messori se refiere a los centenares, o casi, de científicos que aparecían en los trabajos de Kuznetsov. En efecto, en estos se citaba un abundante material de estudios anteriores realizados en museos rusos o en excavaciones irlandesas. Allí salían nombres de artículos, instituciones y destacados científicos que servían para avalar sus descubrimientos. El problema es que los museos y los excavadores no existían. O bien los famosos científicos decían que no habían oído hablar nunca del tal Kuznetsov.

El caso más sonado fue el del laboratorio de Tucson, al que Kuznetsov pretendía haber mandado las muestras. En el congreso de la American Chemical Society que tuvo lugar en Anaheim, California, en abril de 1995, la presentación de Kuznetsov fue seguida de una dura réplica de Timothy Jull, representante de Tucson. Una de las revisoras del trabajo (la revisión era obligatoria para la publicación de las actas, no para la participación), desaconsejó su publicación, entre otras razones porque creía que los resultados que aparecían en él eran muy improbables. Pero la dirección del congreso decidió publicarlo, eso sí, con una réplica de Jull que también firmaban los directores del laboratorio de Tucson (Douglas Donahue y Paul Damon). Esta réplica fue publicada por el Journal of Archaeological Science en dos ocasiones, una de ellas junto al artículo de Kuznetsov.

Estos procedimientos no son nada usuales en las publicaciones científicas y revelaban la desconfianza con que se miraba los trabajos de Kuznetsov en ambientes académicos. Pero los sindonistas siguieron como si nada y hasta 1999 el científico ruso siguió publicando sus “estudios”, ampliándolos esta vez con un revolucionario método no destructivo para datar los tejidos. (Kos, enero-febrero1999, pp. 14-16).

Pero fuera de los ambientes sindonistas el trabajo de Kuznetsov estaba más que tocado. En ambientes críticos se había emprendido una minuciosa tarea de constatación en la que iban saliendo cada vez más datos escandalosos. (Sigo el detallado trabajo de Gian Marco Rinaldi que cito en la bibliografía y que apareció completo en 2002). De nuevo el protocolo del científico ruso había consistido en inventarse una batería de científicos, museos, excavaciones y publicaciones inexistentes. Ni siquiera las muestras que decía haber enviado a Tucson existían y el trabajo publicado por los investigadores de este laboratorio demostraba que el calor produce una transferencia de 14C irrelevante, no en las proporciones que él pretendía, necesarias para “rejuvenecer la tela” en siglos. El trabajo de Rinaldi había aparecido en Scienza e Paranormale y se invitó explícitamente a Kuznetsov a responder a las acusaciones de fraude científico, cosa que ahora, como antes, nunca hizo. El Dr. Kuznetsov había desaparecido. Y tenía motivos, porque después de pasarse 6 meses en la cárcel por falsificar cheques, la justicia norteamericana le exigía una fuerte fianza que, según confesión propia, no podía abonar.

Sin embargo, en los ambientes sindonistas seguía teniendo crédito, aunque parezca mentira. Aún se le presentaba como una de las pruebas científicas para descartar la datación de 1988. Y lo peor es que algunos todavía siguen con lo mismo. Aún en los casos en que se muestra cierta cautela, se invoca su nombre como prueba de una “posible” invalidación de la datación de radiocarbono. Véase el padre Carreira en”La Sábana Santa de Turín desde el punto de vista de la física”, en «Biblia y Fe» 70, vol. XXIV (enero-abril 1998), pp. 173-195.  En el mismo sentido, el sitio oficial de la Síndone, que no puede alegar su ignorancia sobre los datos que son públicos, porque no sólo Rinaldi en 2001 sino un notorio sindonista, que en principio había apoyado con entusiasmo a Kuznetsov, envió a la revista  Antiquity,  un contundente artículo que recogía todas las acusaciones de falsedad que se habían hecho contra el ruso. Quizás los sindonistas no suelen leer a sus críticos -mala práctica-, pero también hicieron oídos sordos a las advertencias de Ian Wilson, quien en una nota en BSTS Newsletter de 1996, había urgido a los sindonistas a dejar de lado a Kuznetsov porque era una “pista falsa”. Y todavía parecen no hacer mucho caso de la demoledora crítica de Meacham que no deja resquicio a la consideración, ni siquiera hipotética, de los trabajos de Kuznetsov. El habitual pensamiento ilusorio sindonista funcionó en estos casos como en muchos otros que vamos viendo. Nuevamente, la ansiedad por confirmar sus creencias hizo, y todavía hace, que el mundo sindonista adopte sin reservas todo lo que parece corroborarlas, sin pararse a pensar lo más mínimo en aquellos aspectos que apuntan con fuerza en dirección contraria.

3. La “peer review” en entredicho.

 Pero el artículo de Meacham que acabo de citar hace una observación que parece de relevancia:

Aunque este tipo de fraudes son despreciables, cumplen una función de limpieza, llamando la atención sobre los defectos de los procedimientos de la publicación en ciencias. Que Kuznetsov lograra colocar semejante estafa increíble en una prominente revista con revisión inter pares, ilustra claramente la necesidad de controlar los hechos y el fondo de las potenciales colaboraciones, incluso si esto añade tiempo al proceso de revisión, especialmente cuando se hacen afirmaciones importantes. (Meacham, Ibid)

En esta dirección, Rinaldi ya había hecho las oportunas investigaciones revelando algunos aspectos poco claros de la revisión inter pares, en especial la práctica corriente en muchas publicaciones que permiten, o incluso aconsejan, a los autores que propongan sus propios revisores. En el caso de Kuznetsov, el proceso de publicación del artículo que le dio la fama, el de International Journal of Neuroscience, fue sustancialmente facilitado por el hecho de que había sido nombrado miembro del consejo editorial. Además, la presión de determinadas organizaciones a favor de un candidato tiene suficiente peso para adulterar el juego limpio cuando, por unas u otras razones, la dirección de la revista se siente inclinada a aceptarlas. Los lobbies  no sólo actúan en el campo de la política. Y los sindonistas harían bien en tomar nota de esta “chusca” historia para no tomarse la revisión inter pares como una religión revelada. (Cosa, por cierto, a la que no ha sido ajeno Meacham en alguna ocasión (The Authentication of the Turin Shroud: An Issue in Archaeological Epistemology) . El que esté libre de pecado…).

4. Kuznetsov revisitado.

 Aunque el Dr. Kuznetsov quedó hundido y sólo determinadas citas ocasionales lo traen a colación en las páginas sindonistas, sus teorías han sido resucitadas -sin citarlas expresamente- por Francisco Alconchel-Pecino, profesor asociado de la Universidad Politécnica de Madrid. En un artículo basado en un opúsculo anterior del año 2004 y publicado ahora, gracias a los esfuerzos del infatigable Dr. Fanti, en una revista nigeriana de tercera fila, el profesor español revisa algunos trabajos antiguos y elabora una hipótesis matemática que explicaría el rejuvenecimiento de la datación del 14C en términos similares a los del profesor Kuznetsov. Al parecer, en el congreso sindonista de Valencia de Abril 2012 Alconchel-Pecino manifestó que la misma hipótesis podía aplicarse al Sudario de Oviedo para rejuvenecerlo unos seis siglos en esta ocasión. Lo que ya es casualidad, qué caramba.

Roma. Basílica de Santa Prudenciana. Siglo V (original restaurado). Detalle.

A pesar de aportar numerosa formulación matemática de su hipótesis (que, como vengo haciendo y haré siempre, no evalúo), el trabajo tiene algunos puntos que limitan especialmente su alcance hasta hacerlo prácticamente nulo.

En primer lugar, es meramente hipotético. Como reconoce el propio autor cuando declara: “As the 14C is so scarce, we will suppose that a monomer only exchanges one isotope.The Equation (3) has never been verified before and the results presented in the paper are all based on this supposition”. (Suposición base no verificada, pues). (2012: 2625). En lo que se refiere a dos de los trabajos que sigue, la hipótesis de que el mero calentamiento del lino produce un rejuvenecimiento artificial en las dataciones fue empíricamente refutada por el trabajo del equipo de Tucson al que he hecho referencia más arriba. Pero se insiste ahora en que la novedad estriba en la consideración de que la plata del relicario que contenía el lienzo de Turín cuando padeció varios incendios pudo actuar como agente catalizador del proceso transferencia de 14C. Para empezar esto no es una novedad, porque ya fue postulado por el Dr. Kuznetsov. Pero, lo que es  una objeción más seria, el profesor Alconchel-Pecino no ha hecho el menor esfuerzo para especificar las condiciones concretas en que actuaría el catalizador. El trabajo que él cita como referencia habla de temperaturas mucho más altas que las que padeció el lienzo y en ningún caso se especifica el modo con que actúa el catalizador. Habitualmente las sustancias catalizadoras se pulverizan dentro del agua y el tejido se sumerge en ella(1), lo que no es el caso del sudario turinés. El trabajo de Alconchel-Pacino se limita por lo tanto a hacer una hipótesis matemática en condiciones ideales que no son especificadas y esto, en ciencias naturales, tiene el mismo valor que las especulaciones acerca del sexo de los ángeles. Aunque estén formuladas de acuerdo con los teoremas de las matemáticas de Riemann. Con ello no puede pretenderse, como hizo recientemente un destacado sindonista español (Cfr. “El último peldaño de Sánchez Hermosilla”), que se había descartado “definitivamente” la datación de 1988. Ni definitiva ni provisionalmente.

Notas

(1) Debo esta observación a algunos participantes del Foro Randi, en especial IanS.  (http://forums.randi.org/showthread.php?p=8633739&highlight=Alconchel#post8633739 )

Bibliografía:

Para esta entrada he seguido sustancialmente la guía de Rinaldi:

Gian Marco Rinaldi: “Dossier Kuznetsov”, Scienza&Paranormale,  maggio-giugno 2002, que puede consultarse en su blog: http://sindone.weebly.com/articoli.html.

Allí también puede consultarse

A. J. T. Jull, D. J. Donahue and P. E. Damon: “Factors Affecting the Apparent Radiocarbon Age of Textiles”   Journal of Archaeological Science (1996) 23, 157–160.

William Meacham: “The Amazing Dr Kouznetsov”, originalmente publicado en Antiquity, September 1, 2007

Otros artículos citados:

Antonio Lombatti: “La Sindone e le storie impossibili” (1), CICAP Piemonte, 2010.

Ian Wilson: “An Appraisal of the Mistakes Made Regarding the Shroud Samples Taken in 1988 – and a Suggested Way of Putting These Behind Us”, 1999. Consultado on line, 30 de octubre de 2012 en http://www.shroud.com/wilson.htm ).

Francisco Alconchel-Pecino: “A possible hypothesis for correcting the radiocarbon age of the Shroud of Turin”, Scientific Research and Essays Vol. 7(29), pp. 2624-2640, 30 July, 2012

El sitio oficial de la Síndone puede visitarse aquí:

Sito Ufficiale della Sindone: “La datazione del tessuto”, http://www.sindone.org/santa_sindone/scienza/00024028_La_datazione_del_tessuto.html , consultado 30 de octubre de 2012.

El artículo del padre Carreira que he citado se podía consultar en “La Sábana Santa de Turín”, http://www.redentoristas.org/sabanasanta/index.htm, pero lamentablemente este sitio ha sido desactivado de la red por razones que desconozco.

From → 3.3.3.Kuznetsov.

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