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Pólenes en el lienzo.

21 de noviembre de 2012

Índice:

1. Granos de polen en el lienzo.

2. Otros temas en torno a la palinología y Max Frei.

2.1. Términos científicos como cortina de humo.
2.2. Contradicciones y vaguedades.
2.3. Bibliografía inexistente.
2.4. Una golondrina no hace verano, ni un experimento ciencia.

3. Conclusiones.

Elne (Rossilló). Claustro de la Catedral. S. XIII.



1. Granos de polen en el lienzo.

El suizo Max Frei alcanzó la fama en la prensa diaria al dar por buenos los falsos diarios de Hitler, pero antes de esta metedura de pata ya tenía un largo recorrido como criminólogo y experto sindonista. En 1973 actuó como asesor científico de la comisión pontificia que examinó el lienzo de Turín. Extrajo algunas muestras con cintas adhesivas, pero no dejó ningún informe que yo sepa. En 1978 provocó una cierta tensión con los miembros del STURP cuando extrajo nuevas muestras utilizando de nuevo cintas adhesivas corrientes -el popular celo-, en lugar de las más sofisticadas que utilizaban los norteamericanos. Su fama en el mundo del sindonismo creció cuando ese mismo año informó en diversas comunicaciones orales que había encontrado en sus cintas muestras de polen de 58 especies de plantas, algunas de las cuales sólo podían proceder de la Palestina del siglo I. Las afirmaciones del criminólogo fueron respaldadas por algún botánico israelí, en especial por el profesor Avinoam Danin, quien también creyó ver las imágenes florales de algunas de estas especies impresas en el lienzo. Era especialmente significativa la Gundelia tournefortii, que, según el pofesor Whanger -el del caso de los leptones -, era justamente la especie que sirvió para confeccionar la corona de espinas de la Pasión. Según Danin, el Dr. Baruch, de la Agencia de Antigüedades Israelí, que había examinado las cintas de Frei, deducía que una tal profusión de granos implicaba que las flores habían sido colocadas directamente y no traídas por el viento u otra causa azarosa. Además, algunas de las especies identificadas sólo florecían entre febrero y mayo, corroborando las fechas de la Pasión. Por si fuera poco, la presencia de pólenes de plantas procedentes de Turquía, apuntaba al traslado del lienzo a Constantinopla desde Edesa, confirmando teoría de Wilson sobre la identidad del Mandylion y el lienzo de Turín. Así que Frei concluía en el  II Congreso Internacional de Sindonología (Turín 1978):

Pensar que un falsario de la Francia medieval se hubiese procurado un pedazo de tela de Palestina llevando adherido polvillo de aquella zona, es ir un poco lejos, pero ¿se le habría ocurrido hacer venir polvillo de la Anatolia o de Constantinopla para “polinizar” su fraude? (Cit. por Rodríguez Almenar, 1998)

Aunque los “hallazgos” de Frei fueron considerados -y todavía lo son por muchos sindonistas-, como una prueba fehaciente contra la datación de radiocarbono y a favor de la autenticidad del lienzo, despertaron recelos desde el principio, incluso dentro de su propio campo. El padre Maldamé señalaba en “Le Saint Suaire ou Linceul de Turin” la incomprensible ausencia de determinadas especies mediterráneas que deberían estar presentes en el supuesto viaje del lienzo. Schafersman (1998) señalaba la incongruencia de que aparecieran pólenes de plantas entomófilas, es decir, que sólo podían ser extraídos y depositados por insectos. Más contundente todavía, Raymond Rogers, se extrañó de que en las cintas recogidas por STURP no aparecieran la cantidad de pólenes que pretendía Frei y trató de hacerse con las muestras de éste. Max Frei había fallecido ya y la petición fue rechazada por sus poseedores. Calvo (2010) señala otra incongruencia, como es la casi ausencia de plantas de Europa (10%), cuando, sean los que sean los lugares en los que supuestamente residió el lienzo, de lo que estamos seguros es que pasó unos 600 años en Francia e Italia. También avisa de que la palinología no puede ser un método de datación, a menos que pueda darse el caso realmente excepcional y que no ocurre en las investigaciones de Frei, de que se encuentre alguna especie extinguida. Finalmente, que sólo en una de las cintas apareciera toda la profusión de pólenes que Frei decía haber encontrado, mientras que las otras estaban más o menos vírgenes, era otro dato inexplicable.

En su amplio artículo sobre el tema Gaetano Ciccone (2011:02) describe  varios fallos esenciales en el trabajo de Frei.

  1. Es imposible descubrir una especie vegetal a partir de un grano de polen.
  2. La metodología de Frei para clasificar los granos de polen es deficiente.
  3. Es falso que Frei llegara al reconocimiento de los granos de polen por microscopía electrónica.
  4. No es cierto que los granos de polen se conserven en un medio ambiente oxigenado durante dos milenios.
  5. Otras explicaciones alternativas a la presencia de pólenes no fueron siquiera consideradas por Frei.

Fundamentalmente, el “hallazgo” de Frei se fue desmoronando conforme sus apoyos botánicos se iban esfumando. Ya en un primer momento las conclusiones de Baruch rebajaban sustancialmente la euforia inicial de los sindonistas. Sólo pudo identificar cuatro especies en las cintas de 1973 y una sola en las de 1978, aunque se trataba de la especie estrella, la Gundelia tournefortii. Pero otros estudios independientes, o incluso desde fuentes citadas por el sindonismo, como Silvano Scannerini, ponían en duda estas conclusiones. Para identificar una especie a partir de los granos de polen, mantenía este último, es preciso utilizar técnicas complejas sobre un número muy amplio de especímenes (Ciccone 2011:03). Y ni los trabajos de Frei ni los de Baruch cumplían estos requisitos. Por su parte Vaughn M. Bryant, en la recensión del libro de Danin et allia (Bryant 2000), es bastante más duro y, considerando la deficiente instrumentación óptica y las condiciones de observación en las cintas, afirma que ni siquiera la identificación de la Gundelia tournefortii es sostenible. El último análisis de las cintas de Frei fue realizado en 2001 por Thomas Litt, profesor de Paleontología de la Universidad de Bonn por encargo de Danin. Se centró sobre todo en la Gundelia tournefortii y, aunque el informe completo no fue hecho público, algún breve párrafo sobre las conclusiones, que cita el propio Danin, es contundente:”En cualquier caso, puedo excluir con alta probabilidad que los pólenes que he visto en las placas[1] pertenezcan a la Gundelia…” En consecuencia, el Dr. Danin, máximo valedor científico de las teorías sobre los pólenes de Frei, retira su apoyo: “Concluyendo con las consideraciones del Prof. Litt y la carta que me ha escrito, puedo afirmar ahora que no me pronuncio sobre los estudios palinológicos”. (Danin, 2001:19)

Otros sindonistas conocidos, como Bonnet-Eymard o Giovanni Riggi, llevaron su enfado hasta apuntar un posible fraude por parte de Frei. Por eso sorprende que en 2009 la destacada sindonista italiana Emanuela Marinelli, graduada en Ciencias Naturales, insista en que “analizando un solo grano [de `polen] se puede establecer de qué especie proviene”. Para quién no esté al tanto del nivel de pensamiento ilusorio de la literatura sindonista popular, claro está.

Sant Joan i la Verge. Erill la Vall. S.XII-XIII.


2. Otros temas en torno a la palinología y Max Frei.

Evito al hipotético lector o lectora que haya llegado hasta aquí una detallada discusión de las muchas y escandalosas lagunas del trabajo de Frei y las sospechas sobre su honradez intelectual. Respecto a lo primero, creo que lo dicho más arriba basta para descartar que los supuestos pólenes del Sudario puedan aportar nada en contra de la datación de 14C o acerca de cualquier otra cosa. Respecto a lo segundo, me parece que tiene escasa relevancia para los objetivos que me he marcado en este blog. Quien quiera continuar informándose debería leer el artículo de Ciccone, que es definitivo en ambos aspectos.

Pero como mi intención es analizar el sindonismo como un mito del siglo XXI, sus procedimientos y sus falacias epistemológicas, creo que hay algunos aspectos secundarios del tema que pueden interesar a quién me siga. Como en casos anteriores, abro la sección de discusiones colaterales…

… sólo para rumiantes.

2.1. Términos científicos como cortina de humo.

Es una práctica habitual de los sindonistas más “cientificistas” llenar sus estudios de terminología científica o que suena a tal. La lectura e interpretación de sus informes se hace prácticamente ininteligible a los no expertos que, sin embargo, los citarán como divinas palabras si están dispuestos a creer en las conclusiones. Max Frei es un caso más de este tipo de práctica en su vertiente más pseudocientífica. Un caso muy claro es el de su uso del concepto “espectro polínico”, que es clave para sus afirmaciones acerca de la proveniencia y edad del lienzo turinés. Por ejemplo, en su informe de 1981 ante el congreso sindonista de Bolonia:

El lienzo debe haber estado en Palestina o Turquía, puesto que las plantas que crecen en esas zonas, comprendidas las especies mediterráneas, son dominantes en el espectro polínico. (Cit. por Ciccone, 2011:06)

El espectro polínico es un concepto muy preciso en botánica. Consiste en una cuantificación estadística de la abundancia de pólenes en determinadas muestras que permite determinar las variaciones medioambientales. En el caso del lienzo de Turín sólo el espectro polínico podría haber precisado si el porcentaje de unos pólenes u otros permitía algún tipo de localización. Pero Frei no hizo jamás este estudio, como él mismo reconoce. Llama espectro polínico a un simple elenco de especies que, según él, había identificado en sus cintas y aunque habla de su “abundancia” o de “dominancia” no presentó jamás una tabla que permitiera justificar sus afirmaciones.

Por lo tanto, el término utilizado pudo impresionar grandemente a los asistentes al congreso sindonista, hasta el punto de hacer que se pusieran a aplaudir puestos en pie, pero cualquier experto se daba cuenta de la manipulación. Como se dieron cuenta algunos sindonistas presentes que, sin ser expertos, tenían un poco más de sentido común que el resto.

2.2. Contradicciones y vaguedades.

El uso de expresiones contradictorias o tan vagas que puedan entenderse de cualquier manera es una característica típica de las pseudociencias. Frei comete en algunos casos errores inequívocos, como cuando afirma que se puede determinar la especie de una planta a partir de un solo grano de polen. Pero en la mayor parte de ocasiones no se pilla los dedos de manera tan flagrante. La falta de cuantificación, es decir, de la determinación del espectro polínico, permite a Frei jugar continuamente con afirmaciones vagas que no justifica. Se permite decir que “puede” que algunos granos de polen provengan de contaminaciones, pero no precisa cuáles, ni en qué medida, ni cómo puede distinguirlos de los “auténticos”. Habla de dificultades insalvables de un hipotético falsario para conseguir un tejido impregnado de pólenes de Palestina, pero no explica cuáles son esas dificultades. Más grave es el hecho, que enfureció a Bonnet-Eymard, de que en sus primeras exposiciones utilizó fotografías de pólenes actuales como si fueran los del lienzo de Turín, ocultando que el estado de degradación de estos últimos no es comparable a las de granos actuales de referencia.

2.3. Bibliografía inexistente.

Estas vaguedades y, en algún caso contradicciones, tienen que ver con la ausencia de una bibliografía documentada que sirva de apoyo a las investigaciones, caso muy corriente entre los sindonistas. La existencia de una bibliografía de apoyo relevante no es cuestión baladí y suele figurar entre los requisitos de publicación en las revistas científicas. La ciencia es un trabajo colectivo que depende fundamentalmente del debate y del respaldo que unas investigaciones otorgan a otras. No es infrecuente que, queriendo dar apariencia de seriedad, los sindonistas presenten algunos apoyos bibliográficos a sus tesis. Pero casi siempre resultan ser irrelevantes o contradicen directamente sus teorías. El caso de Frei es especialmente llamativo. Por ejemplo, cita textualmente los trabajos de extracción de pólenes del lago Tiberiades y Mar Muerto que, según él, serían coincidentes con los suyos, y  los incluye en su bibliografía (Rossignol y Horowitz). Pero cuando se lee los trabajos referenciados resulta que los lodos que contenían los pólenes en ambos trabajos son superficiales, y por ello mucho más recientes que los del lienzo de Turín, y, por si fuera poco, sólo cinco y dos especies respectivamente coinciden con la lista de Frei (Ciccone 2011:08).

2.4. Una golondrina no hace verano, ni un experimento ciencia.

La ausencia de bibliografía relevante de apoyo tiene que ver con un rasgo típico de la literatura sindonista: prácticamente todos los estudios significativos son únicos e irrepetibles. Pese a lo sensacional de sus lógicas implicaciones, nadie ha hecho antes pruebas similares ni nadie consigue replicarlas después. Frei afirmó haber identificado más de cincuenta especies diferentes de polen en el lienzo de Turín, todas ellas perfectamente localizables en ámbitos geográficos precisos, pero, como hemos visto, nadie ha podido hacerlo después. Pero es que otros investigadores sindonistas que han recogido pólenes encuentran cosas totalmente diferentes. Mencioné antes la insólita agrupación de las muestras de Frei, casi todas acumuladas en una sola cinta. Pero también del grado de conservación. En las cintas del STURP los pólenes son escasos y envueltos en una costra carbonatada que los hace irreconocibles. Rogers sólo identificó una especie típica de la zona de Turín. Lo mismo puede decirse de las muestras que Riggi di Numana extrajo mediante el método de la aspiración. Eran muchos los pólenes entre el polvo, pero inidentificables (Ciccone 2011:19).

Sant Péir. Escunhau. La Vall d’Aran. 1394.


3. Conclusiones.

 En suma, el trabajo de Frei entra en la categoría del sensacionalismo sindónico, si no del puro fraude, como defiende Schafersman. Salvo algunas reapariciones esporádicas en páginas web y recuperaciones efímeras en congresos ad hoc, que pasan sin pena ni gloria, podemos clasificar la teoría de los pólenes entre las aportaciones excéntricas a la historia del sindonismo. A partir de ahora consideraré algunas más consistentes, entendiendo por tal que han sido y todavía son defendidas por amplios sectores del sindonismo cientificista y reciben elogioso tratamiento en sus congresos, revistas y páginas web de referencia. O que son objeto de acaloradas discusiones internas. Salimos de terrenos pantanosos y nos vamos a tierra firme. Por así decirlo.

Bibliografía.

 Vaughn F. Bryant, Books Reviews, Palynos, vol. 23 nº 1, Junio 2000, p. 11-15

Calvo, José Luis: “Inauguramos una nueva sección (IX-y e)”, Escritos desde el páramo, Publicado: 17/11/2010, consultado 13/11/2012 8:20; http://fenix.blogia.com/temas/sabana-santa.php .

Ciccone, Gaetano: “La truffa dei pollini. Il dossier completo”, Junio 2011, Consultado 14/11/2012 9:16; ampliación del artículo “Sindone, pollini e bugie”, Micromega, 4, 2010; http://dl.dropbox.com/u/19007425/Pollini%20-%20Dossier%20-%20G.%20Ciccone%202011.pdf .

 Danin, Avinoam: “The Origin of the Shroud of Turin From the Near East as Evidenced by Plant Images and by Pollen Grains”, 1998, http://www.shroud.com/danin2.htm

Ianonne, John C.: Floral Images and Pollen Grains on the Shroud of Turin; 1999. www.shroud.com/iannone.pdf

 Danin, A., “Indicazioni floreali per l’origine geografica della Sindone di Torino”. Il Telo II 2001. : pp. 12-21; http://flora.huji.ac.il/static/6/58/0014586.pdf

 Maldamé, Jean-Michel: “Le Saint Suaire ou Linceul de Turin”, Domuni, Version 1.2, del 30.11.2005, Consultado 13/11/2012 7:55. http://biblio.domuni.eu/articleshum/saintsuaire/index.htm

Rodríguez Almenar, J. M: La Síndone de Turín. Introducción general y estudio histórico”: Biblia y Fe 70 (1998), 31-33.

Schafersman, Steven D.: “Unraveling the Shroud of Turin”, Approfondimento Sindone, anno II, vol. 2, 1998; http://www.freeinquiry.com/skeptic/shroud/as/schafersman.html


[1] Los pólenes de Frei fueron conservados insertando las cintas en placas de cristal para microscopio (portaobjetos y cubreobjetos) .

From → 3.3.5.Polen.

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