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El algodón y el remiendo invisible.

12 de diciembre de 2012

Uno de los errores más notables y a la vez incomprensibles del trabajo de Rogers consiste en afirmar que en el lienzo de Turín se pueden encontrar hebras de algodón antiguo y que esto descarta el origen medieval del lienzo, puesto que el algodón sólo entra en Europa a mediados del siglo XIV. O al menos así lo deja suponer cuando afirma: “El algodón es importante. El algodón era casi desconocido en Europa hasta 1350” (Rogers y Arnoldi 2002:13). Al parecer los autores afirman esto basándose en un manual de tapicería holandés. Deberían haberse informado mejor. El algodón mezclado con lino era algo común en Europa Occidental desde el siglo XIII, debido al comercio con Oriente Medio, Sicilia o Hispania, en donde existía una abundante producción. (Nickell 1998:35; Lombatti 2006:3). J. Semjonow constata que en Europa del Norte (Ulm) había un telar que fabricaba fustán (mezcla de algodón con urdimbre de lino) en fecha de 1320 (Semjonow 1940). Por lo tanto, si Rogers quería basar en su error alguna conclusión “importante” no parece ser éste el camino.

Tapiz de Bayeux. Siglo XI.

En realidad hay varias cosas que nunca acaban de estar claras con el algodón y los estudios sindonistas. Sigamos lo que parece ser el informe más detallado, el de T. Heimburger (2009). Aunque tiene la desventaja de ser de tercera o cuarta mano, nos podrá dar idea del laberinto argumentativo sindonista.

En la primera página nos enteramos de que Rogers recibió de Gonella (sic) unos hilos de la muestra Raes (sic) que “probablemente pertenecían al frag. 1”. (Raes distinguió dos fragmentos diferentes dentro de su muestra, aunque los dos del mismo tejido).  Teniendo en cuenta que la distinción entre los dos  y su ubicación es de importancia para la argumentación de Rogers, resulta un tanto sorprendente que no se pueda precisar la procedencia de los hilos en su poder, que sólo sea “probable”. Lo que convierte todas sus conclusiones en “probables”. No es la primera ni la última de sus imprecisiones.

Heimburger consiguió un hilo de algodón de Robert Villarreal un discípulo de Rogers que había heredado varias muestras del fragmento Raes 1 (sic). Villarreal había causado sensación en la conferencia sindonista de Ohio 2008, afirmando que la tela que había examinado Raes ni siquiera era lino, sino enteramente algodón (Heimburger part 1:3). Teniendo en cuenta que Raes y otros expertos habían observado minuciosamente esta muestra y que el algodón y el lino son distinguibles con microscopios de poca potencia, la cosa no era asombrosa, era simplemente increíble. Pese a lo cual fue recibida con aplausos por los partidarios del remiendo invisible. Pero Heimburger mira con un microscopio de bolsillo la fibra que le ha enviado Villarreal e inmediatamente se da cuenta de que en ella hay filamentos de algodón, pero son minoría. Cómo es posible que los sindonistas vean cosas distintas mirando a una misma cosa con similares microscopios es algo que no puedo entender. Pero yo no soy un experto. (Ni ellos tampoco).

El caso es que aquí la cosa deriva hacia el problema de poder calcular cuánta proporción de algodón había en cada una de las muestras de Rogers. Heimburger reconoce que es muy difícil de averiguar en lo que respecta al fragmento estudiado. Cifra un poco a ojo la proporción en un 15% (part 1:9), que es, aproximadamente, la que había calculado Rogers. En cuanto a la que habría en el lino capturado por las cintas adhesivas de Rogers y el del fragmento de 1988  que él poseía (sic), tampoco se hace un cálculo exacto. Rogers dice en algún momento que en las cintas no había algodón (lo que contrastaría con las observaciones de otros), mientras que Heimburger calcula que una cantidad inapreciable. Basándose en todo este baile de imprecisiones, los autores concluyen que, en cuanto a la proporción de algodón, el fragmento Raes (sic) y el fragmento reservado de la datación de 1988 (sic), eran diferentes a los hilos de la parte principal del lienzo.

En cuanto a la variedad de algodón, todos los expertos consultados apuntan a la Gossypium herbaceum, aunque tampoco con la misma convicción. Esta identificación es importante para Heimburger porque esta variedad es antigua. Pero, aunque los expertos citados coinciden que es o podría ser Gossypium herbaceum, nadie se permite poner fecha concreta, con lo que, si esta antigüedad abarca de los siglos I al XIV, no hemos avanzado gran cosa. ¿De qué sirven expresiones tan vagas como que el algodón es del “Viejo Mundo” (part 1:4)? A lo sumo para distinguir este algodón del que viniera de una posible contaminación moderna. Pero, como tampoco se han hecho los análisis pertinentes, estamos en la misma indecisión. Pero la cosa se complica bastante más, porque en el hilo de Raes (sic), Heimburger encuentra también lino estonio y algodón moderno, que, según él, es fácilmente distinguible del antiguo porque es plano (part1:3).  Es raro, porque en Quiling Cao et allia (2009:1) se dice expresamente que la variedad moderna y antigua del Gossypium herbaceum son similares, aunque difieren de otras variedades de algodón moderno. Por otro lado, las hebras de algodón que se habían encontrado en Oxford en sus muestras, fueron analizadas por un laboratorio especializado que dictaminó que eran originarias de Oriente Medio y “muy antiguas” (South, 1988). Ante todos estos datos contrarios a sus afirmaciones uno se pregunta de dónde habrá sacado Heimburger su información y si no se habrá equivocado. Naturalmente, uno no es experto en estas cuestiones textiles, pero resulta que Heimburger tampoco. Así lo reconoce y termina su artículo: “Como no soy un experto quería estar seguro de lo que vi en R7”, y se añade una lista de expertos sindonistas consultados (part 3:8). Digamos que esta conclusión deja un poco perplejo. Viene a resultar que, una vez más, un aficionado sindonista hace un estudio con aparato técnico especializado, requiere la ayuda de especialistas y no sabemos cuándo les cita exactamente y cuándo no. ¿Si Heimburger afirma que el algodón antiguo  de esa especie concreta es claramente distinguible del moderno, es una cita de alguno de sus expertos o es él quien interpreta? Así, habíamos partido de la creencia de que conocíamos la especie de la que estábamos hablando, imprescindible para las inferencias acerca de la edad del algodón, y en las conclusiones nos enteramos de que Raes dijo que “probablemente” se trataba de Gossypium herbaceum (part 3:1). ¿En qué quedamos? Y es que un recurso tan simple como el entrecomillado es utilizado con una cierta nonchalance que no deja muy claro cuando la cita es textual y cuándo no. Y las cita extensas brillan por su ausencia.

Por otra parte, Heimburger comete algunos errores de lógica. De la afirmación textual de Raes de que encontró fibras de algodón en una parte de su muestra (R1), Heimburger concluye que no encontró en la otra parte. Lo que constituye un caso típico de falacia non sequitur. El hecho de haber encontrado barro en el patio de mi casa no implica que no haya en el de al lado. Y esta es una afirmación importante para él, puesto que pretende distinguir la autenticidad de uno de los dos fragmentos en nombre de la existencia de un remiendo en el que habría algodón, a diferencia del cuerpo del tejido. Si nos basamos en una falacia lógica para llegar a la conclusión, la cosa no funciona.

Telar de pedales. Siglo XI

En síntesis, el argumento sindonista se basa en que en una parte de la muestra de Raes y en las hebras de la muestra de 1988 (suponiendo que lo sean), aparece algodón de manera abundante y en muchos casos entrelazado con el lino, mientras la otra parte de Raes y las hebras de STURP están limpias o casi. Aparte del problema de la fiabilidad de las muestras, estos estudios tienen serios inconvenientes. Para empezar, partes de las variables no están precisamente cuantificadas. La presencia de algodón en las supuestas hebras de 1988 es estimada de pasada y así es difícil contrastarla con las afirmaciones de McCrone de que también había encontrado algodón en las cintas de STURP. Y las de Hall en el mismo sentido con las muestras de 1988. Cuando hay una cuantificación aproximada las diferencias se disparan. Villarreal encuentra un 100% de algodón, Heimburger más o menos un 15%. Y si echamos mano de Raes resulta que él vio una cantidad tan pequeña como para atribuirla a contaminación (D.Fulbright 2011). En cuanto precisar la especie e identificar las hebras, tampoco parece haber una absoluta unanimidad y los datos son contradictorios con otros estudios sobre el algodón referidos a contextos diferentes. Sacar conclusiones de semejante batiburrillo sería como mínimo osado.

Y más aún cuando todo esto choca de frente con los resultados del análisis de fluorescencia de rayos X sobre trece muestras del fragmento Raes que mostraban las mismas concentraciones de calcio, estroncio y hierro en todo el fragmento y el resto del tejido (Antonacci 2005:4), signo inequívoco de continuidad en las telas. Y estos son indicadores que no son estimativos o aproximados.

No creo, sin embargo, que haya aquí una calculada ceremonia de la confusión. Más bien pienso que el pensamiento sindonista, rehuyendo las refutaciones y marchando ciegamente  tras los indicios favorables, se adentra en un laberinto del que no se sale ni con el hilo de Ariadna. Porque a fuerza de retroceder cuando se encuentra el camino bloqueado, saltar por los setos para evitar un encontronazo o caminar ansiosamente detrás de un espejismo que no lleva a ninguna parte, finalmente ya no sabe dónde está. Pero lo que no va a hacer es reconocerlo. Espero que estas notas sirvan para ayudar a desandar el camino a los que no saben a dónde les están llevando. En todo caso, quizás parte del confusionismo podría haberse evitado si los sindonistas que hicieran estudios textiles fueran propiamente expertos textiles y no aficionados con microscopio. Porque cuando aparece algún especialista en sus estudios, hemos de conformarnos con la traducción o interpretación de sus palabras y alguna frase cuyo contexto desconocemos. Y así es difícil andar sobre seguro.

PS: Permítaseme no tratar aquí el tema de las dos fibras unidas que hace exclamar inmediatamente a Heimburger que se ha encontrado la prueba del remiendo invisible. Sobre lo de las fibras entrelazadas hablaré en otra entrada.

Bibliografía:

Antonacci, M., Heimburger, T. y otros: “Private Internet Debate Challenges Ray Rogers’ Thermochimica Acta Paper”, 2005. www.shroud.com/pdfs/debate.pdf

Fulbright, Diana: “The Question of Cotton in the Shroud of Turin’s Yarn”, Shroud of Turin Blog, February 11, 2011, http://shroudstory.com/2011/02/page/3/

Heimburger, Thibault: “Cotton in Raes/Radiocarbon Threads: the Example of Raes #7”. Part 1-3, 2009. http://www.shroud.com/pdfs/thibaultr7part1.pdf

Lombatti, Antonio: “Indagine critica degli studi recenti sulla Sindone di Torino”, : Scienza & Paranormale N. 62, 2006. http://www.cicap.org/new/articolo.php?id=102011

Nickell, Joe: Inquest of the Shroud of  Turin,  New York, Prometheus Books, 1998

Qiuling Cao, Sukang Zhu, Ning Pan, Yuping Zhu, and Hengxian Tu: “Characterization of Archaeological Cotton (G. herbaceum) Fibers from Yingpan”. Technical Briefs in Historical Archaeology , Society for Historical Archaeology, Vol 4, 2009. http://www.sha.org/documents/Technical_briefs_articles/vol4article_03.pdf

Rogers, Raymond N, y Arnoldi, Anna: “Scientific Method Applied to the Shroud of Turin. A Review”. 2002. www.shroud.com/pdfs/rogers2.pdf

Semjonow, J.: Las riquezas de la tierra, geografía económica al alcance de todos. Cap-“Algodón. Un hilo del tejido de la historia”. Barcelona, Labor, 1940. Consultado en http://www.xtec.cat/~cgarci38/ceta/tecnologia/algodon.htm, 07/12/2012 09:02.

South Peter, en: “Rogue fibres found in the Shroud”; Textile Horizons, Dec. 1988.  http://www.sindone.info/TEXTILE.PDF.

Villarreal, Robert; Schwortz; Barrie; Benford, Sue: “Analytical Results On Thread Samples Taken From The Raes Sampling Area (Corner) Of The Shroud Cloth” en SHROUD SCIENCE GROUP INTERNATIONAL CONFERENCE. The Shroud of Turin: Perspectives on a Multifaceted Enigma. Ohio, August, 2008.

From → 3.3.7.Remiendo

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