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¿Consenso? ¿Acerca de qué?

20 de enero de 2013

Como decía en la entrada anterior, el primer problema que surge a la hora de juzgar si una reproducción del sudario de Turín corresponde al original es que no hay un claro consenso entre los sindonistas sobre cuáles deberían ser las características que deben ser explicadas o reproducidas. Nadie duda que la obra de Walter Stanford presenta un gran parecido con la imagen del lienzo turinés, pero los sindonistas argüirán inmediatamente que la imagen no se limita a la capa superficial de las fibras o que la sangre ha sido colocada después de la imagen del cuerpo u otra objeción similar que no cumple esta reproducción. Se supone, entonces, que la superficialidad y la impresión posterior del cuerpo son características del lienzo claramente definidas y que todo el mundo da por buenas. ¿Es así verdaderamente?

Ciclo de la Pasión, South Newington, Oxford. Siglo XV.


El padre Carreira, al que hemos venido siguiendo en la entrada anterior, nos propone 12 propiedades de la imagen, que han sido “obtenidas por estudios científicos dignos de todo crédito”.

 – Consiste en una débil mancha amarillenta, difícil de ver cuando se observa a menos de unos 2 metros de distancia (…)

– La imagen no muestra ni la parte superior de la cabeza ni los costados.

– La figura humana, especialmente en el rostro, es de gran precisión anatómica, sin distorsiones.

– Hay una perfecta correspondencia entre ambas caras de la imagen, indicando claramente que fue un cuerpo tridimensional el que estuvo envuelto en el lienzo.

– Las manchas en la tela tienen el carácter de un negativo fotográfico (…)

– A diferencia de lo que ocurre en una fotografía, sea en positivo o negativo, hay una correspondencia entre la intensidad de la imagen y la distancia lógica entre un lienzo y un cuerpo cubierto por él. (…)

– Detalle del orden de milímetros puede observarse con técnicas de realce de contraste. Esto es especialmente llamativo en el caso de una moneda sobre el párpado derecho.

– No hay pigmento alguno, aun bajo examen microscópico, ni en la superficie de las fibras de lino ni en su interior. (…)

– No hay imagen bajo las costras de sangre: la imagen tiene que ser posterior a ellas.

– Las manchas amarillentas tienen características espectrales semejantes a las que muestran quemaduras que el lienzo sufrió en el incendio de 1532.

– Posiblemente significativo: parecen descubrirse huellas de dientes y estructuras óseas en la imagen del rostro y de las manos; en éstas, los huesos de los dedos continúan hasta el carpo8.

– La imagen no se vio afectada por la elevada temperatura ni por el agua en el incendio de 1532 (Carreira, 1998:6-7).

Sin embargo, un grupo de sindonistas reunidos en el congreso de Dallas 2005, encontraron nada menos que 87 “hechos” científicamente demostrados que deben servir para probar las hipótesis de la formación de la imagen (Fanti, Schwortz et allia, 2005). Me excusarán que no las copie aquí una por una. Dato anecdótico: el documento también es firmado por el padre Carreira, lo que no sé si debe interpretarse como una reconsideración de su posición anterior. Tales cambios sin más son habituales en el sindonismo.

Mucho más modestos y alarmados por la cantidad de “hechos” dudosos que aparecían en la lista anterior, los asistentes al I Congreso de Valencia (Abril 2012), consensuaron una lista bastante más reducida:

1. la imagen del cuerpo está producida por un cambio molecular en la superficie de las fibras (o en una capa de impurezas, que eso no lo tienen claro los proponentes).

2. La imagen del cuerpo no penetra bajo la superficie. No es visible en un microscopio de luz transmitida.

3. La imagen del cuerpo varía en intensidad proporcionalmente a la distancia a la tela que lo cubría.

4. Los costados del cuerpo no están representados. Tampoco la parte superior de la cabeza.

5. La resolución de la imagen permite captar imágenes de pocos milímetros.

6. No hay direccionalidad de la imagen. Lo que parece querer decir que se ha realizado como un mapa monodireccional, sin efectos de relieve por perspectiva o iluminación lateral (Fanti, Schwortz et allia, 2005:B28, B29).

7. La imagen tiene características de un negativo fotográfico.

La primera desilusión con este consenso, que he extraído de una página no oficial , a la espera de que se publiquen las actas del congreso, es que parecen ser sólo cinco sus firmantes (Dr. Jorge Manuel Rodriguez, el promotor, Dr. John Jackson, Dr. Paulo di Lazzaro, Dr. César Barta, Dr. Alfonso Munoz-Cobo y Bengoa,; Dr. Bruno Barberis). Sorprende que otros conocidos sindonistas hayan renunciado a su firma, como Giulio Fanti. También que haya desaparecido de la misma una teoría estrella del sindonismo oficial, como la tridimensionalidad, aunque se puede entender que está implícita en el punto 3 o 6. El hecho de que algunas de las firmas de ahora aparecieran en la macro-lista de 2005 no sé si implica que han reconsiderado su posición anterior.

Ciclo de la Pasión, Pickering, York. Siglo XV o XVI.

Cómo no quiero aburrir a las posibles lectoras o lectores de estas líneas con un análisis detallado de los famosos 87 puntos de Fanti et allia, voy a tomar como referencia el último de los consensos, haciendo algunas consideraciones previas al respecto.

 El concepto de consenso en ciencia es algo inconcreto. Aunque podemos decir que hay consenso entre los científicos acerca de puntos básicos en sus disciplinas  (que la Tierra no es plana, o que las especies animales surgen de un proceso evolutivo), no puede decirse que éste se consiga habitualmente firmando un papel. Todo el mundo recuerda el consenso sobre el calentamiento global, que se plasmó en varias conferencias internacionales, pero, en el caso de que fuera aceptado como tal consenso, sería una excepción a la regla provocada por los condicionantes sociales y políticos del tema. El consenso normal es un paradigma aceptado en la práctica cotidiana de las ciencias. Influye en los problemas que la ciencia se plantea, en sus métodos de para intentar resolverlos, en las predicciones acerca de una multitud de fenómenos, etc. Nada de esto existe en la autodenominada “sindonología”.

Para empezar, habría que advertir que la mayoría de los sindonistas suelen proclamar pomposamente que “los científicos afirman que el sudario esto y lo otro”, “la Ciencia opina que…”, “existe un consenso entre los científicos que han estudiado…”. Seamos serios. Sólo un puñado de científicos ha estudiado el lienzo de Turín, si damos un sentido amplio a lo de “estudiado”. Si restringimos el sentido de “estudiado” a aquellos que han podido trabajar directamente con el lienzo o con muestras debidamente acreditadas, la cosa se reduce a menos de una veintena. Y si nos limitamos a los especialistas en una materia que han realizado un estudio directo en el campo en el que son especialistas, nos van a sobrar los dedos de la mano. Por lo tanto, cuando hablamos de consenso en el tema del lienzo de Turín habitualmente se hace referencia a que, en reuniones sindonistas en las que se juntan científicos y no científicos que opinan sobre materias sobre las que carecen de competencia, la opinión mayoritaria es esta o la otra. A veces se puede llegar a extremos jocosos, como cuando se presenta una fotografía de los asistentes al congreso de Valencia 2012 como los tropocientos  “delegados” de no se sabe qué misteriosa asociación internacional de estudiosos. En realidad se trataba de conferencias abiertas al público y a los estudiantes en general

En segundo lugar, las características señaladas en 1 y 2, han podido ser observadas por muy pocas personas que han tenido acceso a las muestras del tejido de Turín o a las que pasan por tales. Dado que sus experimentos no han podido ser replicados o lo han sido con las muestras más dudosas y en alguna ocasión aislada, es difícil que haya un consenso generalizado al respecto. Más bien digamos que muchos sindonistas expresan su confianza en que los datos que se exponen son ciertos. Que el consenso de que se está hablando es un ente de ficción se ve claramente por el hecho de que quienes no expresan su confianza en los puntos fundamentales del sindonismo dejan de contar inmediatamente. O se les expulsa de la “sindonología” o se les olvida. Así se conseguía el consenso en los tiempos de la Santa Inquisición.

Siguiendo con las características 1 y 2, ni siquiera hay consenso en cuánto a la validez de las muestras utilizadas. Los sindonistas que estudiaron por primera vez el lienzo no eran expertos en microscopía. Tuvieron que aprender rápidamente. Pero no sólo puede expresarse dudas sobre su competencia al respecto, sino que las muestras que utilizaban no habían sido extraídas directamente del mismo cuerpo del tejido, sino que fueron obtenidas con unas cintas adhesivas especiales en las que quedaban adheridas sólo las fibras sueltas o frágiles, junto con considerables cantidades de polvo y otras contaminaciones. Hay dudas de que los resultados de la investigación sobre estas muestras puedan extenderse al resto del tejido. Wilson cita a Joyce Plesters , una experta en historia del Arte que critica el método de las cintas. Según ella, debería haberse extraído muestras con un escarpelo y haberlas examinado inmediatamente por un experto en microscopio (Craddock, 2009:105, BSTS, 1982). Es curioso que en el boletín de la British Society for the Turin Shroud se tome las declaraciones de Plesters como una descalificación de McCrone. Ni el autor del suelto ni la propia autora parecen darse cuenta de que se está desmontando todos los estudios hechos sobre las cintas adhesivas, vale decir, prácticamente todo el trabajo de STURP acerca de sangre, remiendos invisibles, etc. Sea como sea, esto llama la atención sobre el hecho de que los historiadores del Arte fueron los señalados ausentes en la composición del STURP, especialmente de los que trabajaron en los protocolos iniciales. Su consejo hubiera sido muy interesante antes de empezar a trabajar en direcciones no demasiado útiles.

Como alguien puede pensar que estoy hilando demasiado fino en mi escepticismo, digamos que me voy a sumar a la confianza en los puntos 1 y 2 del congreso de Valencia. Sólo que sigo teniendo dudas respecto al punto 1, porque hablando de superficialidad no veo claro que sea a o b, como aquí se propone. Que yo sepa, los estudios de Rogers hablaban claramente de que la coloración se limitaba a una capa de impurezas y Di Lazzaro concluye haber demostrado (sic) la hipótesis de que lo coloreado es la superficie de las fibras. Uno de los dos tiene que estar equivocándose y si se equivoca en algo tan elemental y fácil de observar (al menos en teoría), nadie me garantiza que no esté equivocado en todo lo demás respecto a la superficialidad de la coloración.

Esto suele verse cuando uno analiza detenidamente todas las polémicas, a veces bastante agrias, que agitan el mundillo sindonista: prácticamente el único consenso que existe en él es la afirmación de que el lienzo es el auténtico sudario de Jesús de Galilea. A partir de ahí cada cual sigue sus métodos, razonamientos y consideraciones particulares, no siempre compatibles con las del resto de colegas. Parece un extraño consenso éste, pero es una consecuencia directa del hecho de que la única característica que permite a una persona considerarse y ser considerado como “sindonólogo” es la creencia en la autenticidad del sudario de Turín. Lo que en castizo llamaríamos empezar la casa por las ventanas… que todavía es más difícil que por el tejado.

 No obstante, seguiré siendo generoso y manifestaré mi confianza en que la coloración de las fibras estudiadas, y quizás las del resto del tejido, no llega al corazón de las fibras.

Pero, a pesar de toda mi buena voluntad, el resto de características consensuadas no está nada claro. Vale que no hay imagen de los costados del Hombre de Turín, lo que parece excluir una tela envolvente en el momento de la impresión. También parece claro que no se observa direccionalidad en la perspectiva de la imagen (creo que el punto 6 se refiere a esto). Este tipo de cosas es algo fácil de observar y todo el mundo está de acuerdo. Pero lo malo para el sindonismo es que en los siete puntos se incluye algunos que sencillamente no son ciertos. No es cierto que la imagen varíe en proporción a la distancia de la tela que cubría un cuerpo (efecto 3D), no es cierto que la imagen tenga resolución de milímetros y no es cierto que tenga las características de un negativo. Sobre estas dos últimas ya hablé en otras entradas (aquí   y aquí ) y ahora me voy a dedicar a analizar un poco más en detalle la primera.

Bibliografía.

British Society for the Turin Shroud: “Comments from the Gallery”. Newsletter No. 2September 1982. http://www.shroud.com/pdfs/n02part4.pdf

Carreira, Manuel: “La Sábana Santa desde el punto de vista de la Física”. Biblia y Fe, 70, vol. XXIV (enero-abril 1998), pp. 173-195

Craddock, Paul: Scientific Investigation of Copies, Fakes and Forgeries, Oxford, Elsevier, 2009

Fanti, Giulio; Schwortz, Barrie et allia: “Evidences for Testing Hypotheses About the Body Image Formation of the Turin Shroud”. The Third Dallas International Conference on the Shroud of Turin: Dallas, Txas, Sept. 8-11, 2005. http://www.shroud.com/pdfs/doclist.pdf

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