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Jesús el Nazareno en 3D.

26 de enero de 2013

Cuando decimos, como en el consenso de Valencia,   que la coloración de la imagen está en proporción directa a la distancia de la tela al cuerpo o que hay un efecto no direccional estamos haciendo referencia implícita a las tesis de Jackson y Jumper acerca de la tridimensionalidad de la imagen corporal. Con lo segundo queremos decir que la imagen ha sido proyectada de manera ortogonal  , es decir, como si las formas del cuerpo se trasladaran verticalmente y nosotros estuviéramos viendo cada punto desde una vertical perfecta.

Estas dos características fueron las que permitieron a Jumper y Jackson afirmar que la imagen de Turín poseía una característica única en el mundo, la tridimensionalidad. A partir de ellos, prácticamente no hay libro, artículo o página Web sindonista que no cite la tridimensionalidad como prueba irrefutable de autenticidad del lienzo. Brunati, Estartús, Fanti, Ghiberti, Guerreschi, Heimburger, Mignot,  etc., etc. Ningún artista medieval, según ellos, podría  haber confeccionado una imagen que tuviera esta maravillosa propiedad, consistente en que, aplicando determinados programas informáticos, la imagen del hombre de Turín revela una exacta conversión en tres dimensiones

Cuando los sindonistas hablan de la tridimensionalidad de la imagen quieren decir que si se aplica un programa de conversión a 3D se produce una imagen con apariencia tridimensional, como si viéramos una imagen de bulto redondo, con la posibilidad de observarla desde distintas perspectivas. En realidad, cualquier imagen plana a la que se aplica este tipo de programas, lo que se llama una imagen “2D”, produce automáticamente otra imagen con apariencia de tridimensionalidad. Pero los sindonistas mantienen que sólo la del lienzo de Turín es una auténtica tridimensionalidad.

Existen actualmente muchos programas informáticos capaces de convertir una imagen 2D a 3D. En líneas generales lo que hace un convertidor es asignar valores volumétricos a intensidades lumínicas. Pero en la época del STURP el programa VP-8, o más exactamente VP-8 Image Analyzer,  era rompedor y fue el que aplicaron Jumper y Jackson, asesorados por uno de los ingenieros que había trabajado en su puesta a punto, M. Schumacher.

 Hacia 1976 entregué e instalé una unidad en casa del Capitán Eric Jumper, USAF [ U.S. Air Force Academy ]. El Capitán John Jackson, USAF, estaba presente. Instalé el sistema y verifiqué la calibración. Entrené a Jumper y a Jackson en el funcionamiento del sistema. Lo que sucedió a continuación resultó extraordinario para mí. El resultado fue, para decirlo en pocas palabras, único. Jackson colocó una imagen de la Sábana de Turín sobre la mesa iluminada del sistema y enfocó la imagen con la cámara de vídeo. Cuando se activó la pantalla (display isométrico) del “pseudo-tridimensional dispositivo” apareció en el monitor una “verdadera imagen tridimensional”.

            Al menos había muchos rasgos de estructura realmente tridimensional. La nariz tomó relieve. Las facciones del rostro aparecían adecuadamente perfiladas. Las formas del cuerpo, brazos piernas y pecho, correspondían a la forma humana básica. Este resultado del VP-8 no se ha obtenido nunca con ninguna otra imagen que yo haya estudiado ni tampoco he oído que le haya sucedido a alguien en estudios hechos por otros”. (Schumacher, 2004:1)

Con el dramatismo de la descripción del Sr.Schumacher no cabe duda que uno queda impresionado. Y si ven la cara de arrobo espiritual que pone en el documental Turin Shroud. The new evidence, todavía más. Pero hay algunas cosas que no cuadran en este relato.

Para empezar no es cierto que si se introduce tal cual una fotografía del Hombre de Turín en el VP8 o cualquier otro programa similar de los que ahora existen en abundancia aparezca sin más las imágenes en 3D que se pretenden.

 Para obtener la imagen tridimensional del hombre de la sábana y pasar a la historia de la sindonología, Jackson y su socio tuvieron que realizar multitud de complicados ajustes y cálculos, añadir datos que no se encontraban en la sábana y suprimir otros (las características perturbadoras y no informativas denominadas, en la jerga técnica, «ruidos», es decir cualquier tipo de distorsiones que alejan la figura de la sábana de los resultados requeridos). Jackson y Jumper partieron del hecho asumido de que la reliquia había envuelto una figura humana y utilizaron a un colaborador de una estatura similar a la del hombre de la sábana al que acostaron y cubrieron con una tela sobre la que habían impreso la imagen de Turín.  Después tomaron algunas fotografías del modelo cubierto con la sábana y otras sin ella. Comparando las dos series calcularon las distancias relativas del tejido a la piel en cada parte del cuerpo. Sobre esta base hicieron los ajustes necesarios combinando imagen de la sábana con modelo humano. En resumidas cuentas, obligaron a la máquina a producir los resultados apetecidos. (Eslava Galán, 1997:57)

Fig. 1

Esta es una foto bastante cutre de lo que estaban haciendo Jumper y Jackson. No tengo otra, pero es bastante significativa. Guárdenla en su cabeza o dónde sea, porque volveré a ella en más de una ocasión.

Expliquemos algunos conceptos básicos para entenderlo: El VP-8 fue uno de los programas pioneros en la transposición de imágenes bidimensionales a tridimensionales o “3D”. La N.A.S.A. lo utilizaba para convertir las fotos de un planeta en mapas en relieve.  (TACHADO: 02/04/2014: INCORRECTO.  Corregido aquí). Su principio básico, como el de otros muchos programas similares que han venido después, consiste en la asignación a la tonalidad de gris de un valor de distancia vertical. A más luminosidad el programa asigna más altura, o más cercanía respecto del objetivo y del plano focal donde se plasma la imagen (El carrete en las antiguas fotografías). A  más oscuridad, más distancia. Naturalmente -y esto parece que los sindonistas no lo tienen muy claro-, uno no puede aplicar sin más el programa a fotografías convencionales. En estas, las tonalidades de gris no se distribuyen en función de la distancia al objetivo, sino por las sombras de focos lumínicos que no coinciden con distancias, como expliqué antes. Si, además la fotografía es en color, hay que eliminar las diferencias de tonalidad debidas a los colores más o menos reflectantes. Por ello, las zonas sombrías no son siempre las más alejadas ni las claras las más cercanas. Por otra parte y pese a lo que afirma Schumacher, el programa no actúa de manera espontánea. Por sí mismo es incapaz de asignar valores a las distancias verticales que sean proporcionados a la altura real del objeto. Es necesario efectuar ciertos retoques para calibrar cuál es la distancia adecuada entre las zonas más claras y las más oscuras de la imagen, entre otras manipulaciones. (Cfr. el artículo de Julio Plaza que incluyo en la bibliografía para una explicación más científica). Por eso, si Ud. observa algunas de las fotos de Jumper y Jackson en su tarea verá como tuvieron que hacer una serie de calibraciones sobre un cuerpo humano tapado con una sábana para calcular las distancias de la tela al cuerpo en función de una escala de grises, como decía Eslava. Basándose en estos cálculos Jumper y Jackson estimaron que el lienzo presenta una correspondencia más o menos exacta entre la distancia y la coloración. Es decir, sea cual fuera el sistema de impresión de la imagen, esta se desvanece proporcionalmente a la distancia de la tela al cuerpo, desapareciendo cuando llega aproximadamente a 5cm. (Recuerden esto de los 5cm). Utilizando el VP-8 esto se traducía en una imagen más o menos como aquí abajo.

Fig. 2

Que se hicieran unas correcciones estimativas no desacredita el trabajo de Jumper y Jackson, aunque contradice frontalmente la leyenda sobre la espontaneidad de la conversión a 3D que va difundiendo Michael Schumacher, sin que se entienda muy bien por qué va contando una historia imposible. Pero esto es cuestión de detalle y de sindonismo. Lo peor es que las pretensiones de Jumper y Jackson de que la imagen es única casan mal con los trabajos posteriores de reproducción de imágenes similares al lienzo de Turín. La mayoría de los que han realizado estas réplicas aducen que sus imágenes también son tridimensionales. Por ejemplo, Emily Craig y Randall Bresee, en un artículo  que ya cité en otra entrada, presentan algunas imágenes tridimensionales de la cabeza. Y como hoy en día existen otros muchos programas para tridimensionalizar imágenes, puede verse algunas conversiones que no parecen desentonar lo más mínimo con las de Jumper y Jackson. En la página de Julio Plaza que cito en la bibliografía podrán Uds. ver un ejemplo a partir de la imagen de Craig y Breese. Y aquí abajo tienen Uds. sendas transformaciones en 3D del original y de la réplica de Garlaschelli. Intenten distinguirlas a simple vista.

Quizás sea por eso que los sindonistas menos ingenuos que Schumacher no dicen que la imagen del lienzo de Turín sea la única que puede convertirse en tridimensional, sino la única que puede convertirse a una auténtica (o verdadera) tridimensionalidad. Qué sea esto de auténtica tridimensionalidad casi nunca se aclara, pero rastreando entre las páginas sindonistas se encuentra uno con dos condiciones para esta autenticidad (no siempre presentes simultáneamente) de la imagen de Turín:

 1. Que es la única que, con correcciones o sin ellas, corresponde perfectamente a un rostro humano, sin deformidades.

2. Que presenta un volumen perfecto, con gradaciones suaves, sin aplastamientos.

La primera afirmación no es cierta por diversas razones. Entre otras porque si se realiza un giro en la imagen se observa que el perfil es prácticamente plano y que algunas partes del mismo (flequillo, ojos) resultan tan abultadas que son imposibles (Calvo, 2010:V). De la misma manera, los sindonistas no parecen advertir que el relieve atribuido a la imagen, especialmente del cuerpo, parece corresponder más a un bajorrelieve que a una figura de bulto redondo, lo que daría razones a los críticos que hablan de una manufactura por frotis. El efecto 3D, en estos aspectos, resultaría más deficiente, menos auténtico en la imagen del lienzo de Turín que en el caso de otras réplicas como la de Broch   o Nickell (Calvo 2010:XI-d).

Pero algunos sindonistas utilizan el término “auténtico” en otro sentido. Christophe Mignot, que se presenta a sí mismo como especialista en “tratamiento de imágenes y análisis tridimensional”, hace una crítica a dos reproducciones de la imagen (de Jacques Di Constanzo y de David Beauchamp) que contrasta con los resultados que la NASA. (sic) obtuvo con el auténtico sudario. En síntesis, su descalificación de las réplicas se produce por la “falta de niveles” o porque “sólo manejan una información binaria: contacto o no contacto” con la tela (Mignot, 2005:11). Dejemos de lado la una vez más leyenda de la intervención de la NASA que Mignot acepta acríticamente. Dejemos de lado que Mignot se limita a dos muestras de reproducciones no demasiado representativas. Dejemos de lado que este trabajo experto se basa en fotografías más que borrosas. A pesar de ello no es evidente que las dos reproducciones que critica se limiten a contacto si/no. En la página 6 de su artículo tienen una de ellas que contiene una gradación auténtica de alturas. Sólo cuando en la página 7, por razones nada claras (el relieve sería “ficticio” porque está conseguido con la traslación solar que se filtra por una placa de vidrio y hace la imagen algo flou), Mignot aumenta el contraste de la imagen, desaparece esta gradación y aparecen zonas tan iluminadas que se convierten en planas cuando se transforman en 3D. Pero, naturalmente, si sometemos esta misma manipulación a la imagen de Turín, también desaparecen las medias sombras y aparecen zonas muy iluminadas, que resultarían planas en la imagen tridimensional. Lo único que demuestra Mignot es que con retoques de la imagen se puede demostrar cualquier cosa. Además, la objeción de Mignot se basa en datos dependientes de la capacidad técnica del ejecutante del dibujo. Un buen artista que quiera ofrecer la tridimensionalidad lo conseguirá sin demasiado esfuerzo, como ocurre en la reproducción de Craig/Breese, confeccionada con un simple carboncillo y difuminos (Plaza, 2008).

Pero, lo que es más curioso, es que si admitimos los cálculos de Jumper y Jackson como base para una conversión tridimensional -y eso es lo que hacen todos los sindonistas-, la imagen debería tener no una, sino múltiples zonas planas. En efecto, si miran la figura 1 verán como en las calibraciones de Jumper y Jackson la tela reposa sobre el cuerpo como es natural. Aunque estiremos la tela de manera artificial para evitar el contacto, como hace Latendresse (sin fecha:10), es inevitable que aparezcan más o menos zonas en forma de rodetes. Aunque sea poco, cualquier tela tiene un peso que hace que se adhiera al cuerpo que envuelve. Entonces, en las partes en que la tela toca el cuerpo no guarda distancia con él y, por lo tanto, debería tener una coloración máxima. Si, por el contrario, ocurre como en la imagen del sudario que no existe la más mínima zona con coloración uniforme y máxima, es que la tela no estaba colocada en la posición que sirvió a Jumper y Jackson para establecer su teoría. Esta es falsa porque no corresponde con los datos reales de la imagen y más adelante veremos que por otras razones también.

Para evitar este inconveniente los sindonistas suelen dar un salto hacia delante y caer en otro agujero: es que la sábana estaba extendida formando un plano. Más o menos como en esta imagen de Gianbattista Della Rovere de principios del siglo XVII.

Pero, claro está, sin los dos discípulos que mantienen tensa la tela hay que imaginar un nuevo milagro. No sólo la tela se imprimió debido a radiaciones o emanaciones misteriosas sino que, por algún otro misterio -éste ya fuera de toda racionalización paracientífica-, se mantenía tiesa en el aire en el momento de la Resurrección.

Puestos a admitir milagros, uno más qué importa, se dirán los sindonistas. Pero es que esta nueva hipótesis ad hoc va a llevar a nuevas contradicciones que examinaremos en otra entrada. Con milagros o sin ellos.

Bibliografía.

Calvo, José Luis: “Inauguramos una nueva sección (V)”. Publicado: 17/11/2010 17:58.  “Inauguramos una nueva sección (VI)”. Escritos desde el páramo. “La Sábana Santa”. Publicado: 17/11/2010 17:57. “Inauguramos una nueva sección. IX-d). Publicado: 17/11/2010 11:41. Consultados 23/01/2013 8:54. http://fenix.blogia.com/temas/sabana-santa.php

Eslava Galán, Juan:  El fraude de la Sábana Santa y las reliquias de Cristo. Barcelona, Planeta, 1997.

Latendresse, Mario: “The Turin Shroud Was Not Flattened Before the Images Formed and no Major Image Distortions Necessarily Occur from a Real Body”. Sin fecha. http://www.sindonology.org/papers/latendresse2005a.pdf – Consultado 24/01/2013 9:11.

Mignot, Christophe: “De l’aspect tridimensionnel comparé du Linceul de Turin et des faux suaires réalisés expérimentalement”.22 Août 2005. http://www.suaire-science.com/documents/3D_mignot.pdf.

Plaza, Julio: “La sábana milagrosa: 3. La representación en 3D”. Gluón con leche. jueves, julio 24, 2008. http://gluonconleche.blogspot.com.es/2008/07/la-sbana-milagrosa-3-la-representacin.html . Consultado, 21/01/2013 8:48.

Schumacher, Peter M.: “Las respuestas de Fotogrametría De La Sábana Santa de Turín”. 1999. http://shroudnm.com/docs/1999-05-Las-respuestas-de-Fotogrametr%C3%ADa-De-La-S%C3%A1bana-Santa-de-Tur%C3%ADn.pdf. La traducción es un tanto especial. Existe una versión corregida, “Respuestas fotogramétricas de la sábana de Turín” que apareció en  Linteum 37 (julio-diciembre de 2004), que es la que utilizo aquí.

One Comment
  1. Enviado el 08/02/2013 a las 9:31 pm

    El problema de la representación en pseudo-3D, es que no deja de ser una imagen bidimensional en una pantalla. Así, sólo hay que toquetear con el programa adecuado hasta conseguir algo que se parezca de forma subjetiva una forma proporcionada.

    Pero ahora que existen las impresoras 3D (p. ej: https://www.youtube.com/watch?v=Dqcfltj6o8w ) estaría curioso sacar una figura 3D que represente el dibujo, a ver que pinta tiene.

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