Skip to content

El sindonismo como mito (I).

14 de febrero de 2013

El sindonismo no es una escuela homogénea. Pese a la imagen de unidad que quieren dar algunas páginas sindonistas en la Red es un movimiento sacudido por marejadas subterráneas, a veces realmente agitadas. Baste recordar la áspera polémica entre Rogers y Antonacci a propósito de los respectivos trabajos. Los de Whanger y Filas con los leptones también merecieron irónicos comentarios. Es bien conocida la anécdota de que cuando intentaban convencer a los asistentes a un congreso sindonista de todas las maravillas que veían en el sudario alguien exclamó, “Sí. Y el ratoncito Mickey también”. Por eso no es de extrañar que sus teorías entren en contradicción en más de una ocasión. Pero lo que uno no acaba de entender es que en el mismo trabajo se mantengan tesis que son incompatibles. Este es el caso de todas las síntesis o “consensos” que se han intentado, incluso en el más restringido como el de Valencia, como hemos visto en una entrada anterior.

Hace unos años, cuando empezaba a interesarme por este tema, me di de bruces con la capacidad de los sindonistas para admitir A y noA al mismo tiempo. Trataba yo de mantener una discusión racional con un eximio sindonista virtual y no había manera. Argumentaba yo en una dirección y me lo encontraba en otro sitio. Me iba allí y él estaba en otro lado. No había quien lo pillara. Hasta que me di cuenta de que mientras yo estaba intentando razonar contra su primera afirmación, A, él había pasado sin previo aviso a defender B, que era incompatible con A. Así, mi contrincante estaba afirmando al mismo tiempo: que la datación de radiocarbono no es fiable en sí misma, que se cometieron errores infantiles de tipo matemático (sumar mal dos números de dos cifras), que los datos se alteraron voluntariamente, que se cambió la muestra del auténtico sudario por otra tela del siglo XIV y que había un remiendo invisible en el lugar de la toma de muestras. Traté de que acarara cuál de todas estas posibilidades estaba defendiendo, dado que no son compatibles entre sí. Pero no me respondió. Tiempo después volví a toparme con él y seguía manteniendo lo mismo como si nada. Ahí descubrí que no estaba metido en un debate, sino en medio de un mito.

¿Qué entiendo por mito?

Rieux-Minervois.Siglo XII

Como no vayan a Wikipedia es difícil que encuentren una definición de “mito” que pretenda satisfacer a todo el mundo (obviamente la de Wikipedia tampoco lo hace). Eliade, Gadamer, Frazer o Barthes entienden la palabra de manera diferente. Así que voy a dar mi propia definición y nadie se llamará a engaño.

El mito es una narración acerca de personajes, y acontecimientos no naturales que tuvieron lugar en un pasado que está, al menos parcialmente, fuera del tiempo y el espacio fenoménicos, del mundo de lo natural. Esos acontecimientos dan un sentido e implican normas para la acción de los creyentes. En su gran mayoría proporcionan una explicación narrativa del origen de algo de importancia para los creyentes y en muchos casos van acompañados de ritos que recrean el acontecimiento mítico y que sirven para hacer presente su eficacia. Los mitos tienen otras características definitorias que iré comentando en las entradas siguientes. En ellas me voy a centrar en aspectos esencialmente epistemológicos, es decir, en el valor de verdad del mito.

Acudo al barbarismo mitista para referirme a los teóricos que ven algún tipo de verdad en el mito de rango superior o al menos diferente de la verdad racional. Mircea Eliade sería el representante más destacado de esta posición mitista. El mitismo clásico está asociado al antipositivismo y al irracionalismo y no siempre es demasiado claro sobre qué tipo de verdad proporciona el mito. Eliade alude a una verdad de tipo metafísico que sería proporcionada por una intuición de tipo para-religioso. Lévi-Strauss defiende una ciencia de los pueblos ágrafos  que caminaría por senderos alternativos a la ciencia empírica del mundo occidental. Para Gadamer la verdad del mito es de orden espiritual y moral.

Abadía de St_Benoit-sur-Loire. Siglo XII.

En las entradas que siguen voy a analizar este tipo de “verdad” aplicada al mito de la Sábana Santa. Pero hago una advertencia previa. Los mitistas tradicionales, con alguna excepción parcial como Lévi-Strauss, comparten un claro menosprecio por la ciencia positiva, o al menos, la consideran como un fenómeno de alcance limitado. El mito de la Sábana Santa es en este aspecto un mito del siglo XXI. Como la tecno-ciencia es el paradigma del conocimiento objetivo en el imaginario popular, el sindonismo trata de fundamentarse en la ciencia, o bien para presentarse como una rama más de la ciencia positiva, la famosa “sindonología”, o bien para demostrar científicamente que el mito sobrepasa a la ciencia misma y conduce directamente al camino de la fe. La primera de estas vertientes se inspira en el positivismo más clásico y tiene su puntal en Raymond Rogers. La segunda, la del padre Carreira, John Jackson y otros, está emparentada con el relativismo post-moderno, al menos en lo de arrojar una cierta minusvaloración del conocimiento científico y proponer “otra cosa”. El mito de la Sábana Santa está, por lo tanto, relacionado con toda una serie de pseudociencias del tipo de la parapsicología o la homeopatía, más que con las supersticiones clásicas tipo videncias y tarot. Si no le llamo pseudociencia directamente es porque el mundo del sindonismo es bastante más variado de lo que cabe en este término. Incluye integristas radicales como fray Bonnet-Eymard, católicos moderados como Gonella, cientistas de principio como Rogers, papas que no acaban de aclararnos por donde van o judíos marginales como Schwortz. Todos ellos tienen su origen en la veneración de una reliquia que atrae a multitudes de simples creyentes desde hace tiempo. Esta amalgama confluye en metodologías y perspectivas distintas cuyo substrato común, más que un método concreto, como en el caso de la homeopatía o la parapsicología, consiste en una ideología en la que los elementos se combinan de formas diferentes como en diversos collages. Propiamente un  mito.

Que se llame a la narración evangélica un mito no debería ofender a los cristianos bien informados. Desde hace tiempo la exégesis católica, y antes la protestante, han dejado de considerar los relatos evangélicos como una verdad literal y han aceptado los criterios de interpretación que ven en ellos diversos niveles fácticos y simbólicos. Si, como pretenden los mitistas, en la imaginación mitopoética se encuentra una verdad de orden superior, los evangelios podrían continuar siendo la Verdad, sin por ello ser necesariamente históricos en sus relatos de hechos (Gadamer, 1997:36; Eliade, 2008:137). Cierto que la interpretación meramente simbólica de la figura de Jesús el Galileo no es del agrado de ningún cristiano de iglesia o secta. Para ser cristiano de catecismo hace falta que Jesús existiera y fuera divino en algún sentido. Por ello la “sindonología” se ofrece para proveer un imprescindible mínimo de realismo que contente a tirios y troyanos. Es esa pretensión la que seguiré analizando en las próximas entradas.

Se me olvidaba. Como ha podido ver quién haya llegado hasta aquí, todo esto es muy “filosófico” y por lo tanto prescindible. Si atrae a alguien será porque es uno de esos bichos raros que gustan de masticar y masticar la cosa antes de tragársela. Es decir, propiamente un rumiante. Así que aviso…

 Esta sección está pensada para rumiantes.

 

Bibliografía.

Eliade, Mircea, (2008): El mito del eterno retorno. Madrid, Alianza Editorial.

Gadamer, Hans Georg,  (1997): Mito y razón. Barcelona, Paidós.

Lévi-Strauss, Claude, (1995): La pensée sauvage. Paris, Plon.

Dejar un comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: