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Thomas de Wesselow. 1. Presentación.

4 de septiembre de 2015

Wesselow, Thomas de: The Sign. The Shroud of Turin and the Secret of the Resurrection, London, Penguin Books, 2013.

María Magdalena. Lombardía. Siglo XV

Inicio aquí una serie de entradas dedicadas a Thomas de Wesselow. Hay diversas razones para hacerlo. Ante todo, que el libro que voy a comentar alcanzó no hace mucho una cierta popularidad en medios sindonistas. Cuando se les señalaba que los estudios sobre historia del arte son la gran laguna de la sindonología, no era extraño que replicaran con el nombre de Thomas de Wesselow. Así pues, se trata de analizar en primer lugar quién es este “reputado” autor y las razones de su fama entre sindonistas. Hay también otros motivos de segundo orden, más personales, diría, que me han hecho leer este libro. Por ejemplo, que los temas de la historia del arte y el cristianismo primitivo me han interesado desde siempre y tengo algunas nociones que me permiten no andar demasiado a ciegas. Y, por último, que el sindonismo está bastante aburrido desde hace algún tiempo. No hay estudios sensacionales, el Papa parece que se ha tomado el tema con una cierta circunspección y las páginas sindonistas recogen más disparates de los habituales. Hasta el bando crítico parece haberse sumido en una somnolencia de la que no le ha sacado ni los curiosos estudios de Garlaschelli sobre los regueros de sangre (que son algo así como la necesaria demostración de lo obvio). Desde la recensión del libro de Nicolotti, Antonio Lombatti no ha dedicado una sola entrada al tema. Así no hay quien mantenga una bitácora sobre la “Sábana Santa”, caramba.

En estas condiciones, el libro de Wesselow ha sido una especie de tabla de salvación, ya que me permite hablar de mis manías personales sin culpabilizarme demasiado por el tiempo perdido. Y no todos los días, ni los meses… ni los años, tiene uno la posibilidad de leer un autor con un cierto curriculum al que alaban (y maldicen también, no se me pierdan) los sindonistas. Ahora bien, como esto amenaza con ponerse “académico” advierto a los o las hipotéticas lectoras que esta serie está dedicada a rumiantes.

Quién es Thomas de Wesselow.

Ni que decir tiene que, cuando se trata de alabar a uno de los suyos, los sindonistas no tienen pelos en la lengua. En otras entradas hemos visto como hasta Isabel Piczek, una modesta pintora de murales religiosos, se podía convertir en “experta” en física nuclear. Y médicos generalistas o abogados jubilados pueden ser investidos como doctores honoris causa en Historia por los colegas sindonistas en un visto y no visto. No parece ser el caso de Wesselow, que tiene un curriculum académico que puede consultarse aquí.

Como ustedes pueden ver, no es impresionante. Corresponde más bien a un buen estudiante que no se ha abierto paso, por las razones que sean, en el ámbito de la enseñanza y la investigación escolar. Sus publicaciones, parecen modestas y están al nivel de profesores asociados, becarios o post-doctorandos con una cierta actividad. Parece, eso sí, desenvolverse con profusión como conferenciante. No hablamos, pues, de una autoridad, pero sí de alguien que puede tener cosas interesantes que decir sobre el tema. Y eso es lo que voy a analizar. Es decir, si su libro contiene cosas interesantes.

(NOTA: en la presentación de la editorial se deja entrever que Wesselow ha hecho alguna aportación determinante al complejo y debatido problema de la significación del cuadro de Tiziano Amor sacro y amor profano. El asunto es apasionante, pero no he podido encontrar en la red nada referido a sus aportaciones. Lástima).

Salterio. Inglaterra. Segunda mitad el siglo XIV.

Tres temas.

A lo largo del libro Wesselow toca tres temas principales que aparecen más o menos agrupados en tres partes:

El Cristianismo primitivo y el “problema” de la resurrección de Jesús. En este apartado, Wesselow parte de dos misterios, o lo que él llama tal, la “extraordinaria” expansión del cristianismo primitivo y el papel que debió jugar en ella la “inexplicable” creencia en la resurrección de Jesús.

También es parte destacada la dedicada a las teorías acerca del sudario de Turín y su historia oculta. Aquí Wesselow recoge diversas hipótesis acerca de la formación de la imagen, especialmente las sindonistas, y trata de solucionar el problema de la falta de documentos que hablen explícitamente del sudario de Turín hasta el siglo XIV. Las razones para rechazar que el sudario sea un artefacto deberían ser parte prioritaria en esta cuestión –recordemos que Wesselow es un especialista en historia del arte-.

El punto fuerte del trabajo es una hipótesis personal acerca de la relación entre el sudario de Turín y el “problema” de la resurrección de Jesús. Aquí Wesselow construye una teoría para explicar cómo los discípulos llegaron a la idea de que Jesús había resucitado. Según él esto se debió al descubrimiento del sudario de Turín y la contemplación de su “espectral” imagen.

Para resumir todo esto, yo diría que Wesselow trata de construir una explicación coherente partiendo de dos puntos: la aceptación de las afirmaciones principales del sindonismo respecto a la tela y un enfoque racionalista del mismo. Piensa que su investigación abriría la puerta para que los estudiosos del llamado “Jesús histórico” dejen de considerar el tema del sudario como algo absurdo o pseudocientífico. Ambicioso programa, yo diría.

One Comment
  1. Moreno permalink

    Habrán observado ustedes la facilidad con la que los sindonólogos, como los creyentes en Lourdes, Fátima, Ovnis, piramides, homeopatias varias y otros misterios sacros y profanos se definen a si mismos cono “escépticos”, “agnósticos”,”ateos”,”racionalistas” o “no creyentes”, antes de sufrir alguna especie de epifanía o revelación, tras la cual se lanzan a creer a pies juntillas todos los dogmas de su nueva confesión religiosa o conspiracionista.

    Eso me hace sospechar, o que no había tal escepticismo, y se fabula para hacer más portentoso el milagro de la conversión (como las persecuciones de San Pablo a los cristianos (¿hay pruebas, además de su propia palabra, tan dudosa en tantos puntos?) o que, simplemente, lo que ellos entienden como escepticismo es, simplemente, ignorancia del tema: es decir, no se conocia nada sobre este asunto, y tal desconocimiento se quiere hacer pasar por postura racionalista y método cientifico.

    Sospecho que la mayoria de las veces se trata de la primera opción; fingido agnosticismo psra que cuele mejor lo infumable que viene luego.

    Creo recordar que el médico de Lourdes en la epoca de las apariciones, proclamado científico agnostico en la literatura mariolátrica, habia intentado colar el descubrimiento de unas aguas con propiedades milagrosas, unos años antes, en otro pueblo donde ejerció (en un terreno suyo, claro)

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