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El rostro de Manoppello (I).

8 de febrero de 2016

1. La leyenda.

El velo de Manoppello es una tela de 17×24 cm, semitransparente, que se encuentra en el Santuario del Volto Santo de los capuchinos de los Abruzos, en la localidad de la que recibe su nombre. En él aparece un retrato con todo el aspecto de ser una de las muchas representaciones que existen del rostro de la Verónica.

Los orígenes del lienzo pueden consultarse en la página oficial del santuario en un castellano deficiente y en una tipografía todavía más deficiente. Sobre el contenido, que cada cual juzgue. Este relato se debe al padre Heinrich Pfeiffer, al que ya conocemos por sus aportaciones sindonistas, y al que se considera como el verdadero artífice de la leyenda de Manoppello. Al menos, el primero que se dedicó a ello.

 

Il Volto

 

Hasta la fecha en que Pfeiffer entra en acción, el velo, que se conserva en Manoppello desde mediados del siglo XVII,  es tratado como un objeto más de los que abundan en las iglesias italianas, pero sin connotaciones religiosas especiales. Pero desde el momento en que el jesuita se encarga del asunto, asistimos al espectáculo de de la invención de una reliquia en pleno siglo XX, que, como dice Gian Marco Rinaldi, es algo insólito. Como siempre en estos casos, Pfeiffer queda prendado del lienzo al primer golpe de ojo y comienza a ver cosas maravillosas: que cambia de coloración según le da la luz, que no está pintado, que es tan verídico y maravilloso que no puede ser obra de un pintor, que retrata la misma cara del sudario de Turín… En fin, que sólo le falta decir que cuando uno se desplaza de derecha a izquierda, Jesús te sigue mirando, que es la clásica maravilla que te suelen contar en sacristías y museos parroquiales cuando no tienes más remedio que pasar por lo que se llama eufemísticamente “visita guiada” a cargo de un sacristán redicho.

Pero, como la leyenda de la Verónica es difícil de tragar, incluso para un alma bien dispuesta como la del padre Pfeiffer, el velo pasa convertirse en el auténtico sudario de Cristo, algo, al parecer, más digerible para cierto tipo de creyente.

2. La “verdadera” historia del velo de Manoppello. Un dejà vu.

Ahorro a Uds. la minuciosa descripción de los saltos argumentativos propios de a fecunda inventiva del padre Pfeiffer. Ya analicé los efectismos de su “metodología” histórica en otras entradas anteriores (Cf. supra). Aquí no varían ni un pelo. Para resumir y no hacer perder el tiempo a quien esto lea, el padre Pfeiffer “demuestra” a su manera que el velo de Manoppello es ni más ni menos que la Camuliana o Camouliana  , un icono que tuvo mucho predicamento en el Imperio Bizantino. Esta identificación es más fácil que las que se refieren al Mandylion y el sudario de Turín, puesto que de esta imagen, a diferencia del lienzo de Edesa, no se sabe prácticamente nada y no han quedado representaciones, ya que desapareció muy pronto en medio de una de las fases de la iconoclastia. Así que el padre Pfeiffer puede echar a volar la imaginación sin obstáculos. La simple mención de Teofilacto Simocates, historiador entre los siglos VI y VII, que dice que la Camuliana no estaba pintada por manos humanas, constituye para Pfeiffer una “descripción” que corresponde con el velo de Manoppello (2010: 2). Etcétera, etcétera. El padre Pfeiffer muestra originalidad en otras cosas, como en la distinción que establece entre la Camuliana y el Mandylion. No porque afirme que eran dos objetos distintos, lo que no está en discusión, sino porque es capaz de distinguir las influencias de ambos iconos en la pintura de todos los siglos venideros hasta la aparición del velo de Manoppello en el XVII. Establece primero dos tipos de representación del Mandylion, una, que correspondería a las imágenes más antiguas que conocemos, y otra, que aparece hacia el siglo XII en la iconografía rusa. Se diferencian ambas en algo definitivo: la forma del pelo. Así que se pregunta a sí mismo: “¿No será que esta iconografía rusa es una imitación de la Camuliana?” Pensat i fet, que decimos en mi tierra, la respuesta de Pfeiffer es rotunda: pues claro que sí. El Mandylion antiguo es el sudario de Turín y la Camuliana es el velo de Manoppello vía iconos rusos.(Ibid: 3).

 

(NOTA: Suspendo un momento el relato porque me doy cuenta de que me estoy tomando un poco a cachondeo al padre Pfeiffer. Esto no entra en mis principios. Pero es que cuando leo sus cosas hay veces que me acabo riendo yo solo. Pido disculpas. Me pongo serio).

Petrus Christus, ca. 1445; Metropolitan Museum.

Establecidas las dos tendencias iconográficas sólo queda ver cómo pasamos de la galería Tretiakov, templo de la iconografía eslava, hasta un pueblo de los Abruzos. El padre Pfeiffer tiene la respuesta clara. En uno de los pilares de la cúpula de San Pedro de Roma, está encastrado el velo de Verónica oficialmente reconocido. Una vez al año se realiza una exhibición pública del mismo, aunque los pocos fieles que acuden a ella pueden quedarse un poco desconcertados porque no ven nada. (Rinaldi 2005: 28) Y no ven porque no hay nada que ver. En el velo no queda actualmente ninguna imagen. En el pasado existió y por eso se conserva algunas copias, o las que los historiadores consideran tales. En la página correspondiente de Wikipedia en inglés  , pueden Uds. contemplar las más famosas: Jaén, Alacant, Viena, etc. Falta alguna otra, como la de Génova, que pueden ver aquí .

Para explicar cómo es posible que el auténtico rostro de Cristo, venerado durante siglos en Roma como el Velo Santo de  la Verónica, fuera a parar a una perdida aldea de los Abruzos Severiano Gaeta acude al Sacco di Roma, cuando las tropas del muy católico emperador Carlos I de España y V de Alemania saquearon la “ciudad santa” de manera nada “católica” (1527). (Para el padre Pfeiffer se trató de un robo anterior). Según algunos historiadores la reliquia fue presumiblemente destruida por los saqueadores. Aunque otros lo niegan, el padre Pfeiffer prefiere atenerse a la historia de la desaparición, que le permite colocar sin más explicaciones el “auténtico” velo de la Verónica en Manoppello, gracias a la intervención de un enigmático peregrino encapuchado o cualquier otro desconocido medio menos romántico, pero igualmente incomprensible.

La supuesta influencia del velo de Manoppello en la pintura no sólo bizantina, sino paleocristiana en general, puede observarse, por así decirlo, en las emborronadas y retocadas fotos que Andreas Resch incluye en la edición de su comunicación al congreso de Frascati 2010. Hablaré más adelante del tema.

 

Mandylion. Galería Tretiakov, Moscú. Siglo XV.

 

3. Otros actores.

La actividad del padre Pfeiffer fue secundada con más o menos dedicación por diversas personas, incluyendo, obviamente, diversos miembros de la orden encargada del mantenimiento del santuario.  Más o menos cronológicamente, la primera prosélita fue sor Blandina Paschalis Schlömer, sindonista apasionada, a la que el rostro de Manoppello provocó una convulsión de más intensidad, si cabe, que la del padre Pfeiffer . Júzguese, entre otras manifestaciones de devoción: “Para entender la imagen del sol en la visión de Santa Matilde, es preciso este profundo respeto amoroso hacia el Rostro del Velo, como los tenues rayos del sol primaveral, que hacen germinar las plantas y abrirse los capullos”. (Schlömer : http://voltosanto.it/Italiano/dettagliostudi.php?x1=3

Capullos aparte, sor Blandina se ha especializado en la comparación entre el rostro de Manoppello y la iconografía de Cristo, en especial el sudario de Turín. En la misma línea está trabajando Andreas Resch, un sacerdote que también se dedica a temas de parapsicología. Sobre este tema ha impartido algunos cursos en el Vaticano.  Resch hace algunas afirmaciones asombrosas como que “en términos científicos” existe una relación de 100% de “puntos de concordancia” entre el rostro de Manoppello y el del sudario de Turín que es sólo explicable desde la “paranormalogía”. (Entrevista con Valentina Donatelli, consultada on line 8 de febrero 2016,  http://voltosanto.it/Italiano/dettagliofnti.php?x1=2 , sin fecha).  (No creo que la palabra exista en castellano, pero si existe la “sindonología”, supongo que también podrá existir la “paranormalogía” en los diccionarios ad hoc). El método “científico”, como puede comprobarse en Resch 2010, consiste en emborronar las fotos y empezar a marcar con rotulador, sin más regla que la de impedir que se vea claramente que las imágenes “concordadas” no tienen más concordancias reales que las que impone la casualidad y el tema. (Vaya, me estoy poniendo irónico otra vez).

El éxito de la leyenda del velo de Manoppello en los media se debe a dos factores. Por una parte, a la actividad de las autoridades regionales de los Abruzo, que ven en la imagen la posibilidad de atraer el turismo religioso, y de curioseo, con ocasión del año jubilar de 2000, y la del periodista alemán Paul Badde, corresponsal en el Vaticano del periódico alemán Die Welt. Los primeros incluyen el velo de Manoppello en los prospectos turístiticos y promocionan una serie de actividades destinadas a convertirlo en “imagen de marca”, que se dice ahora, de la región. El segundo, se lo toma como asunto personal, y lanza la campaña a nivel internacional. Al fin y al cabo, el invento de la leyenda era cosa de alemanes.

Por el lado científico, se cita como trabajo fundamental el de Donato Vittore, un profesor de traumatología, que se presenta ante el icono en 1997 armado con un scanner digital de alta resolución y afirma tajantemente : “¡No puede ser una pintura!”. Esta conclusión, convertida en consigna de todos los manoppellistas, es recogida también por Chiara Vigo, una de las últimas, si no la última, como ella dice, artesana del biso. El biso es una sutilísima hebra extraída de un tipo especial de molusco que se conoce desde la antigüedad. Desde su autoridad de tejedora, Vigo siempre ha mantenido que el velo está confeccionado con este rarísimo material y que, por lo tanto, no admite ningún tipo de coloración artificial.

Finalmente, no ha faltado el apoyo implícito de la iglesia católica. El papa Benedicto XVI y hasta diez y siete cardenales, por turno, no todos juntos, han visitado el santuario y saludado a la plana mayor de los factores de la leyenda. Así se sigue la cautelosa política de la iglesia de no mojarse con declaraciones oficiales, pero apoyar el culto a las reliquias de manera indirecta.

 

Y como esta entrada se me está haciendo larga, continuaré en días venideros.

 

 

Bibliografía.

 

Barbesino, Francesco, “The Holy Face of Manoppello” ,Translation by Raymond Frost; Cristianità n. 311 (2002); consultado on line, 07/02/2016,  11:22, http://www.alleanzacattolica.org/languages/english/cristianita_barbesinof311.htm

 

Jaworski, Jan S. and Fanti, Giulio: “3-D PROCESSING TO EVIDENCE CHARACTERISTICS REPRESENTED IN MANOPPELLO VEIL”; Sin fecha ni datos de edición; Consultado on line, 07/02/2016 11:22,  https://www.shroud.com/pdfs/jaworski.pdf

Pfeiffer, Heinrich: “The concept of “acheiropietos”, the iconography of the face of Christ and the veil of Manoppello”¸ Prodeedings of the International Workshop on the Scientific Approach to the Acheiropoietos Images, ENEA Research Center of Frascati (Italy), 4-5-6 May 2010. Consultado on line, 07/02/2016 11:22,  http://www.acheiropoietos.info/proceedings/PfeifferWeb.pdf

Resch, Andreas: “The Face on the Shroud of Turin and the Veil of Manoppello”, ”¸ Prodeedings of the International Workshop on the Scientific Approach to the Acheiropoietos Images, ENEA Research Center of Frascati (Italy), 4-5-6 May 2010. Consultado on line, 07/02/2016 11:22,  http://www.acheiropoietos.info/proceedings/ReschWeb.pdf

Rinaldi, Gian Marco: “Il Velo di Manoppello. La incredibilie storia di una reliquia… appena nata”, Scienza & Paranormale, Giulio-Agosto 2005, Anno XIII, nº 62, pp. 20-29.

Rinaldi, Gian Marco: “La leggenda del colore che non c’era. Il primo di due articoli che analizzano misteri e storie intorno al Velo di Manoppello, una reliquia verso cui crescono interesse e devozione”, Scienza & Paranormale, nº 74. ANNO XVI – LUG/AGO 2007; Consultado on line, 07/02/2016 11:22,  http://www.cicap.org/new/stampa.php?id=273382 ;

Rinaldi, Gian Marco: “Leggende di Manoppello. La seconda parte dell’inchiesta sulla reliquia del Volto Santo”, SCIENZA E PARANORMALE N. 75, ANNO XVI – SET/OTT 2007;  Consultado on line: 07/02/2016 11:22, https://www.cicap.org/new/stampa.php?id=273452

 Schlömer, Sor Blandina Paschalis: “Averiguación de sor Blandina” , Sitio oficial del Santro Rostro, Manoppello, http://www.voltosanto.it/Spagnolo/dettagliostudi.php?x1=3, consultado on line: 05/02/2016 12:38. Con menos faltas de ortografía y algo más extenso, en italiano: http://voltosanto.it/Italiano/dettagliostudi.php?x1=3 .

Vigo, Chiara: “Interview with Chiara Vigo Expert Weaver of Marine Byssus”, Holy Face of Manoppello, Friday, June 27, 2008; Consultado on line; 07/02/2016 11:22, http://holyfaceofmanoppello.blogspot.com.es/2008/06/interview-with-chiara-vigo-expert.html

Vittore, Donato : « Non può essere un dipinto! », en Volto Santo, Sito Uficcialle della Basilica del Santo Volto di Manoppello, S/F, consultado on line: http://www.voltosanto.it/Italiano/dettagliostudi.php?x1=2 , 07/02/2016 11:22.

 

(NOTA A LA BIBLIOGRAFÍA: Gian Marco Rinaldi me ha proporcionado dos de sus artículos. Como será obvio, especialmente a partir de la siguiente entrada, me estoy basando en ellos. Mi agradecimiento).

 

Una amplia galería de fotos puede consultarse aquí: http://juliusz.lo-zywiec.pl/dalbum/index.php?folder=/

También puede consultarse en esta página imágenes del biso o iconos del Mandylion.

From → Manoppello

4 comentarios
  1. Confieso que estoy pasmado. El Velo de Manoppello es el auténtico Sudario de Jesús (y el de Oviedo también, por sudarios auténticos que no falte), la Sábana de Turín es la auténtica Mortaja de Jesús y eso que las figuras de uno y otra no se parecen ni en el blanco de los ojos (y nunca mejor dicho porque en la imagen de Manoppello, Jesusito de mi vida está con los ojos abiertos y en la Sindone con ellos cerrados). Sin duda entre una y otra milagrosa plasmación de su Figura (si ambos son auténticos -como un euro de corcho- ¿no tendrían que haberse producido simultáneamente?), Jesusito decidió cerrralos para no salir en la “afoto” con ojos de conejo así como ir a la peluquería para recortarse la barba y las guedejas. Como dijo Romanones: Joer, ¡qué tropa!
    y por aquello de ponerme en plan purista (tocapelotas, más bien), Alacant cuando se escribe en castellano se llama Alicante de igual forma que hablamos de Turín y no de Torino, de Viena y no de Wien y de Moscú y no de Москва (léase Moskvá) sin que haya en ello ningún desprecio por el italiano, el alemán y el ruso.

    • Ya, pero lo de “Alacant” es una manera de recordar a los alicantinos que alguna vez hablaron valenciano y que es un claro ejemplo de que si no se promociona el idioma (y me abstengo de nombrarlo correctamente para no provocar polémicas innecesarias) , acabará desapareciendo irremisiblemente. En mi pueblo cada vez lo emplea menos gente y peor-más castellanizado-, aunque algunos foráneos, como es mi caso, nos empeñemos en reavivarlo.
      Quijotismo, sin duda, como tantas otras cosas.

      En otro orden de cosas, me escribe Rinaldi que ya van por 31 cardenales que han visitado Manoppello, según su último cómputo. Me manda la lista. Sería curioso averiguar su curriculo.

  2. Andrea Nicolotti me manda un breve correo sobre Chiara Vigo. No tiene una muy buena opinión de ella, por decirlo suavemente. Me dice que Felicitas Maeder es una auténtica experta y no cree nada de lo que dice la Sra. Vigo. Si alguien quiere contrastar, puede acudir a las páginas web respectivas. Chiara Vigo, https://it-it.facebook.com/Museo-del-Bisso-di-Chiara-Vigo-108179142630632/; Felicitas Maeder, http://www.muschelseide.ch/en/projekt.html. No hay color.
    Una muestra: “In any case, all objects clearly identified as sea-silk are neither transparent nor similar to a veil”. Felicitas Maeder. Claro y directo.

  3. Odiseo permalink

    Un comentario sobre la hermana Blandina Paschalis Schlömer, y que me permite corregir una declaración mía en un comentario del artículo anterior.

    El documental de la 2 sobre el sudario de Oviedo al que me referí entonces y en donde se hacía mención del velo de Manoppello y el Padre Pfeiffer es “En busca del rostro de Cristo”, que puede ser visto en YouTube aqui:

    En mi comentario atribuia la certificación de la autenticidad de las tres reliquias (sudario de Oviedo, velo de Manoppello y sindone de Turín) al Padre (no de Michelle) Pfeiffer, cuando en realidad, tras un visionado más atento del documental, me di cuenta de que esa certificación la hacía la hermana Schlömer con un programa de Photoshop y fotografías de las tres reliquias.

    Una vez más se demuestra lo peligroso que resulta que un sindonista aficionado se ponga jugar con el Photoshop. Todavia recuerdo el caso de Maest que, en un artículo de José Luis Calvo en su blog “Escritos desde el páramo” que trataba sobre la tridimensionalidad de la imagen de la Sábana Santa, se puso a jugar con una foto de la Sábana, el Photoshop y un programa de generación de imágenes en 3D para repetir el experimento de tridimensionalidad de Jackson y Jumper. Como Maest no sabía utilizar bien esos programas, no consiguió reproducir el experimento (es más, ni siquiera consiguió generar un perfil 3D de la imagen de la síndone) y “descubrió” una nueva característica milagrosa en la imagen. ¡Qué grande!…

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