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El velo de Manoppello (IV). El biso.

1 de marzo de 2016

El proyecto Seda del Mar.

Para empezar voy a hacer un resumen de aquellos datos contenidos en la página web Sea-silk  que sean relevantes para nuestro tema.

El Project Sea-silk, del que la página web citada es su órgano de difusión en Internet, surgió en el marco del Museo de Historia Natural de Basilea a finales del siglo pasado. Se  ha trazado como objetivos inventariar los objetos manufacturados con esta técnica que todavía existen (60 solamente) y hacer un estudio histórico de su evolución en el Mediterráneo. Su directora es Felicitas Maeder.

Para el segundo objetivo marcado existen algunas dificultades, debidas sobre todo a que en el siglo XV se tradujo incorrectamente el término τοῦ βυσσοῦ, que aparecía  en Aristóteles, como si estuviera referido al biso (lino) marino  (Cf. “Definitions of the terms byssus and sea-silk ), significaba “en la profundidad”. En realidad, el término “biso” en la antigüedad es ambiguo. No está claro si se refiere a lino, algodón o seda. En latín byssus, de manera similar a sus correspondientes palabras en griego y en hebreo, se refería especialmente al lino fino. Sólo en la época moderna el término se aplica a las “barbas” de un molusco determinado, el Pinna nobilis, que se utilizó para ciertos tejidos muy sofisticados. Hoy en día, el molusco está protegido y esta actividad ha desaparecido prácticamente. A partir de ahora utilizaré el término “biso” para el marino, siguiendo la terminología moderna.

Otras expresiones, como la de Tertuliano « quo mucosae lanusitatis plautiores conchae comant» (“donde conchas de extraordinario tamaño están dotadas de mechones de pelo musgoso” –más o menos), sugieren que se utilizaba un tejido como el de biso hacia el 200 EC.

Pompeya. Ménade danzante. Siglo I aEC.

 

Pero se desconoce si los tejidos transparentes de los que se habla con relativa frecuencia en la antigüedad romana eran de lo que hoy llamamos biso. Por lo que se dice de sus colores, parece que no. Pero, en todo caso, los tejidos de biso más recientes que se conocen ni son transparentes, ni similares a velos. “In any case, all objects clearly identified as sea-silk are neither transparent nor similar to a veil.” (“Processing”)

Gorro de biso. Saint-Denis, siglo XIV. La pieza más antigua conocida.

Los primeros ejemplos de tejidos de biso conocidos están confeccionados con técnicas similares a la calceta. Para encontrar muestras confeccionadas con telar, en las que el biso está generalmente  mezclado con otros tipos de hilo, hay que ir a principios del XIX. El uso más común, desde el siglo XVIII, consiste en bordados sobre otros tipos de tela. Un fragmento de tela de biso de origen romano (siglo IV) desapareció durante la Segunda Guerra Mundial.

            Algunas conclusiones.

Los intentos de relacionar el biso con el velo de Manoppello parecen ser inconsistentes. La principal valedora de la hipótesis, Chiara Vigo, no ha aportado ningún trabajo con formato científico al respecto. Sus afirmaciones parecen simplemente dogmáticas, basadas en sus conocimientos técnicos como tejedora. Además, al no hacer las suficientes discriminaciones  entre las diferentes terminologías usadas históricamente, contribuyen a la ceremonia de la confusión.

El hecho de que el velo de Manoppello sea transpartente, no implica necesariamente que sea biso. Jan Jaworski (2010: 3) hace una observación que podría creerse que justifica esta identificación. En la figura 3 presenta fibras de biso que “se hacen transparentes” bajo una intensa iluminación. Pero esto ocurre con fibras de otro tipo. Como él mismo advierte en la introducción, no hay ninguna evidencia científica de que las del velo de Manoppello sean biso. La transparencia del velo no es debida a la de las fibras, que son marrones o coloreadas por un procedimiento que todavía no está claro, sino a la sutileza de la trama, que, como vimos en la entrada anterior, puede ser conseguida, y de hecho lo ha sido más corrientemente, con hilos de otros tipos de materiales como lino, seda, etc. Tal era el caso en la antigüedad.

Como suele ocurrir con otros “descubrimientos impactantes” relacionados con el sindonismo –y recordemos que la campaña  manoppellista fue lanzada por sindonistas-,  la hipótesis de que el velo de Manoppello está confeccionado con biso más bien complica la defensa de la autenticidad que la refuerza. Las telas de biso que se conocen no proceden del siglo I o similares (es un material muy frágil), son bastante compactas (no en forma de velo), suelen estar mezcladas con lino o lana y no están tejidas como parece estarlo el velo de Manoppello. La hipótesis parece resultar atractiva para los sindonistas no por su verosimilitud o sensatez, sino porque añade un grado de fantasía y lleva la especulación al terreno de lo que, sin dejar de ser natural, proyecta la imaginación hacia lo milagroso. Es, una vez más, la pulsión milagrera que se junta con el fetichismo tecnológico.

De eso hablo en otra entrada.

 

 

Bibliografía consultada.

  • Jaworski, J. S. (2010): “Properties of  byssal threads, the chemical nature of their colors and the Veil of Manoppello”, in The International Workshop on the scientific approach to the Acheiropoietos images, ed. P. Di Lazzaro, Frascati, ENEA Research Centre. Consultado on line, http://www.acheiropoietos.info/proceedings/JaworskiWeb.pdf, 28 de febrero de 2016.

 

From → Manoppello

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