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La túnica de Argenteuil, el sudario de Turín y la ciencia.

15 de noviembre de 2016

La túnica de Argenteuil es una especie de camisa larga de lana confeccionada sin costuras, una técnica rara en Occidente, pero conocida en Oriente desde hace tiempo. Presenta unas manchas rojizas en forma de sangre. Los primeros documentos conocidos que la mencionan (de época medieval tardía) afirman que era la túnica que Jesucristo llevaba antes de ser ejecutado y que llegó a Occidente por mediación del mismísimo Carlomagno.

Si usted quiere saber cuándo aparece una mención a la túnica en un  documento más o menos fiable lo tiene difícil porque los motores de búsqueda en Internet están plagados de páginas beatas sin el más mínimo rigor, como suele ocurrir con la sangre de San Jenaro, la pluma de San Miguel Arcángel, la leche de la Virgen o cualquier otro resto milagroso de seres divinos o semidivinos que pululan por el mundo. Las referencias que podrá encontrar serán notablemente (¿voluntariamente?) confusas porque no dejan nunca claro si están hablando de la túnica santa en mitología cristiana o de ésta en particular (téngase en cuenta que hay unas cuántas candidatas diseminadas por Europa) En fin, que lo único que puedo decir es que la túnica se menciona por primera vez en el siglo XII (Wikipédia.fr  ), pero no he podido corroborarlo. El asunto me parece relevante a medias, porque lo que sí que está claramente establecido es que no hay ninguna documentación en los primeros siglos de la cristiandad.

TEla de lino y lana; siglo IV. Egipto? Metropolitan musuem

TEla de lino y lana; siglo IV. Egipto? Metropolitan musuem

Si esto les suena a algo familiar, tienen razón; es algo familiar para cualquiera que haya seguido un poco este blog. Es exactamente el mismo agujero de documentación que se puede encontrar con el sudario de Turín, el pañolón de Oviedo, la Santa Faz de donde sea, etc. Aparición en la Baja Edad Media o más tarde, menciones legendarias de lugares y fechas de la Alta Edad Media sin fuente alguna que lo corrobore, y atribución a los tiempos de la vida y muerte de Nuestro Señor, preferentemente a Él mismo en Persona.

Uno podría pensar que, cómo hablamos de reliquias esparcidas por aquí y por allá y los “sindonólogos”, “manopelólogos”, “oviedólogos”, “tunicólogos”, etc. están ocupados en sus particulares sapiencias, no se enteran de esta sospechosa coincidencia. Pues no señor. No sólo están enterados de ella, sino que con mucha frecuencia la utilizan para construir una especie de agenda común que sirve para justificar todos los agujeros que se quiera, todas las sospechosas coincidencias y todas las inverosímiles maneras de sobreponerse a los golpes que las pruebas objetivas propinan a sus reliquias. Es algo así como el Catecismo del Buen Reliquiólogo, que es la base de toda sección de “Respuestas a las Preguntas Frecuentes” (FQA) que debe poseer toda página misterista que se precie. Voy a analizar un poco este catecismo siguiendo el artículo que cito al principio de esta entrada, que procede de un ilustre sindonólogo con conocimientos multidisciplinares. Quiero decir, de otras reliquias que se presenten.

Para empezar, la túnica de Argenteuil ha sido datada con el procedimiento de radiocarbono en dos ocasiones. Adivínenlo… en ambos casos la reliquia fue remitida a la Alta Edad Media. El Commissariat à l’énergie atomique, en 2004, dató la túnica entre 530 y 650 y la sociedad Archéolabs de Zurich dio las fechas 670-880 en 2005. La segunda datación fue iniciativa de dos conocidos sindonistas, André Marion et Gérard Lucotte.

Desde ese momento, los esfuerzos de los tunicólogos se han dirigido a tratar de desacreditar la prueba de radiocarbono a toda costa. También suena, ¿no?

Uno de los argumentos menos sorprendentes es que la diferencia de unos cien años en las dos dataciones revela “el carácter muy aleatorio de la datación de tejidos por carbono 14” (Entre Seine & Oise). Digo menos sorprendente porque esta es la típica respuesta de quién no tiene ni idea de qué está hablando. Una diferencia de 100 años no es “muy aleatoria”. Es algo común en las dataciones de radiocarbono. Lo que hubiera sido aleatorio es que se dieran resultados diferentes en 600 años que, más o menos, sería lo requerido para que una pieza datada en la Alta Edad Media en dos diferentes ocasiones retrocediera hasta el siglo I. La datación, lo mismo que las del sudario de Turín o el de Oviedo, revela el carácter medieval de los tejidos. Que sea más o menos precisa dentro de esa horquilla temporal es irrelevante para la discusión de su autenticidad.

El segundo ataque contra la datación viene fundamentalmente de Gérard Lucotte, profesor de la Escuela de Antropologia de París y director del Institut d’anthropologie génétique moléculaire desde 2004. Quien se impresione por el título de esta institución puede dejar de hacerlo. Se trata de una asociación creada por el propio Lucotte para el estudio del ADN en las reliquias de Cristo. Tampoco lo de la Escuela de Antropologia es una carta de presentación imponente. Se trata de una sociedad privada fundada en el siglo XIX y que en la actualidad está prácticamente inactiva. Tiene una página web algo prehistórica, donde se cuentan las glorias del pasado, se advierte de que unos cuántos fulanos, que se citan por siglas, andan haciéndose pasar por representantes de la institución y no lo son, y que va a tener lugar una reunión de una asociación de antropología de la que no he podido encontrar prácticamente nada. Y se acabó. Mis búsquedas por la red no han dado mayores frutos. Uno tiene la impresión de haber dado con una extraña entidad de aquellas que salían en las novelas de Sherlock Holmes. “Asociación de Pelirrojos Galeses”, “Anuario de Abogados Viudos Inc.”, etc., que resultaba que eran todas falsas empresas para engañar a incautos mediante maquiavélicos intereses delictivos hábilmente desvelados por el genial cocainómano al final de cada episodio. Claro que es una impresión que tengo, pero es que tampoco de Gérard Lucotte he podido encontrar demasiada información, aparte de que ha publicado unos pocos libros (alguno de ellos en editoriales dedicadas a la religión y el esoterismo, vaya por Dios) y de que se autoproclama el único experto en antropología biológica de Francia (¡anda ya!)  (Mythes et antimythes). Su relativa celebridad se debe a la polémica, que algunos media cristianos y de derecha airearon oportunamente, sobre la existencia de razas humanas, de las que es acérrimo defensor. No hay que alarmarse por esto porque el prof. (¿?) Lucotte se apresura a resaltar que su racialismo es meramente científico y no tiene nada que ver con los espantos de Hitler y otros racismos políticos. Sin embargo, siempre según él, esta teoría le ha enemistado con la profesión académica que, siempre según él, es demasiado biempensante y socialista. Uno sospecha que, aparte de la cuestión de las razas, también habrá influido su ninguneo de los antropólogos franceses. Decir que uno es el único experto (porque el otro se fue a Suiza) en antropología biológica en un país con varios reputadísimos museos de antropología, cátedras universitarias, publicaciones, etc., resulta ser una afirmación sorprendente, cuanto menos, y que no le debe haber ayudado a hacer amigos entre los miembros de su profesión.

Como quiera que sea, el profesor (¿?) Lucotte parece ser el máximo abanderado de la autenticidad de la túnica de Argenteuil desde una perspectiva “científica”.  Respecto a la sangre, basándose en unas fotografías de Marion y en el análisis microscópico de dos muestras oficiales, ha hecho descubrimientos que, desde mi desconocimiento del tema, yo diría que son sorprendentes ( COSTA/UNEC, 2007). No sólo ha descubierto el tipo de sangre, sino que afirma que ésta es “de tipo judío”.  (Reitmatten: 7) y las manchas corresponde exactamente con las del sudario de Turín. Además, ha encontrado 15 pólenes correspondientes a Oriente Medio, de los cuáles 7 se encontraban en el sudario de Oviedo y 5 en el de Turín. ( Sobre los descubrimientos de pólenes ver aquí  y  aqui ). En cuanto a la datación, la desautoriza basándose en unos restos de calcita que dice haber encontrado y que no serían eliminables por los métodos habituales de limpieza de muestras.

 

Pero, hélas!, sus estudios sobre la túnica de Argenteuil y el sudario de Turín no han sido publicados (salvo en editoriales esotéricas, como decía más arriba). Es más, sobre aspectos esenciales de su trabajo, que deberían suponer un impacto para el estudio de ésta y otras reliquias, nos tenemos que contentar con comentarios off the record. Por el artículo de Riedmatten que citaba al principio nos enteramos de que no sólo no han sido publicados en una revista científica, sino que ni siquiera han sido presentados en el congreso que tuvo lugar en Noviembre de 2005 en Argenteuil (Le Forum Catholique, 2005). Y eso que el foro estaba expresamente convocado por la asociación ultra-católica UNEC) para denunciar la “traición” del Obispo (que presentó los resultados del estudio) a los valores tradicionales de la Iglesia y contra la creencia irracional en todo lo que se llama “ciencias modernas” (comillas en el original). Pues ni ahí se atrevió el prof. (¿?) Lucotte a publicar sus espectaculares descubrimientos y se limitó a comentarlos por los pasillos.

Naturalmente, los apologistas de la túnica olvidan explicar algunos detalles adicionales que van contra sus especulaciones, como que el tejido, hilado en torsión Z, como el sudario de Turín, no era producido en la Palestina del siglo I o cómo es posible que una prenda, que se supone que Jesús llevó  durante el largo y accidentado recorrido hasta el Gólgota, deje las mismas manchas de sangre que el sudario del cadáver, que estaba más o menos quieto en su tumba. Santos misterios sin duda en los que no insistiré más.

 

Referencias.

COSTA/UNEC (2007):  Comunicado de prensa,  13.3.2007 ; Consultado en línea, 06/11/2016, 09:18, http://www.radio-silence.tv/index.php?menug=5&idcc=12

Entre Seine & Oise, Journal chrétien d’information du confluent ; sin referencias, consultado en línea, 03/11/2016,  11:47, http://entreseineetoise.free.fr/sainte_tunique.htm

Le Blog des paroissiens-progressistes (2015): « La Tunique d’Argenteuil, une relique sujette à caution », 2 de Agosto 2015. Consultado en línea, 05/11/2016 10:40, http://paroissiens-progressiste.over-blog.com/2015/08/la-tunique-d-argenteuil-une-relique-sujette-a-caution.html

Le Forum Catholique (2005): « La Sainte Tunique d’Argenteuil », comentario de W.W.,  2005-11-14, 01:48:28 ; consultado en línea, 06/11/2016, 11:25 ; http://archives.leforumcatholique.org/consulte/message.php?arch=2&num=155575 .

Mythes et antimythes (2009) : « Or, il n’y a en France que deux professeurs dans cette discipline : André Langaney et moi-même ». jeudi 5 février 2009, consultado en línea 06/11/2016, 11:50,  http://anti-mythes.blogspot.com.es/2009/02/le-professeur-gerard-lucotte-les-races.html .

Riedmatten, Pierre de (2016): « Du nouveau sur la Tunique d’Argenteuil ? (actualisation des connaissances après l’ostension du printemps 2016) »,  Montre nous ton Visage, Cahier nº 54 ; junio 2016.

UNEC : « Programme général », consultado en línea , 06/11/2016, 11:20, http://www.radio-silence.tv/index.php?menug=3&idUnec=2

From → 2.3.Otros.

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