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Giulio Fanti, o el poder de la oración.

7 de diciembre de 2016

En la galería de personajes del sindonismo que voy desarrollando en este blog ‒para evitar el aburrimiento y la falta de incentivos en este tema que me ocupa‒, acude ahora el Dr. Giulio Fanti, profesor asociado en Medidas Mecánicas y Técnicas del Departamento de Ingeniería Industrial de la Universidad de Padua. Lo traigo de la mano de Andrea Nicolotti, que ha tenido la amabilidad de proporcionarme su último trabajo (La Sindone, banco di prova per esegesi, storia, scienza e teologia. Considerazioni a margine di alcune recenti pubblicazioni”, Annali di Storia dell’Esegesi, 33/2, 2016; pp. 459-510). Se trata de un artículo que, con el habitual cuidado de su autor, hace un repaso a las influencias metodológicas extra-científicas de los sindonólogos. Entre ellos destaca, por méritos propios, el prof. Fanti.

Hombre prolífico y pluridimensional, Fanti ha publicado libros y artículos, en solitario o, preferentemente, en colaboración, sobre temas tan diferentes como la formación de la imagen, corrientes eléctricas (efecto Maillard), la datación  (radiocarbono y otras de su invención), el análisis de micro-partículas, la doble superficialidad, pruebas de detección de sangre, estadística, restauración, fotografía y otros que seguramente me dejo en el toner. Eso sin tener en cuenta sus habituales paseos multidisciplinares sobre asuntos sindonológicos en general. Toda esta producción no le ha impedido examinar. más o menos científicamente, otras reliquias, como la imagen de la Virgen de Guadalupe, el velo de Manoppello o el pañuelo del Padre Pio, de los que ha manifestado su convicción “moral” o “científica” sobre su autenticidad. De los dos últimos ya he hablado en este blog.

El Greco. Julián Romero y su santo patrono, 1612-18.

El Greco. Julián Romero y su santo patrono, 1612-18.

La capacidad productiva de Giulio Fanti sólo se puede entender teniendo en cuenta su profunda religiosidad, que, en su caso, debe actuar como una especie de droga espiritual que le permite estar en muchas partes al mismo tiempo. Como dice Nicolotti (2016: 487), del que extraigo los datos que vienen a continuación, “es instructivo indagar cuáles son los presupuestos ideológicos” de todo esto.

La dedicación al sudario de Turín proviene de la ostensión de 1998, una decisión que fue tomada por inspiración divina. Al parecer, invocó a la santa imagen de esta manera: “Oh Jesús, tengo tanto material que estudiar sobre la Sábana Santa. No quiero perder varios años de estudios e investigaciones sobre esta cuestión si es sólo un icono medieval. Si realmente eres el Hombre de la Sábana Santa, házmelo saber con un signo”. La respuesta no llegó vía las nuevas tecnologías, como vimos en el caso de Sue Benford, sino por el recurso más clásico de un “sentido interno”, una “voz interior” que transportaba su alma “al interior mismo del Santo Lienzo” (Nicolotti 2016: 488). A partir de entonces, antes de embarcarse en nuevas investigaciones sin demasiado porvenir Fanti pedía confirmación, no al Señor directamente, sino a su Santa Madre, que actuaba, por así decirlo, como intermediaria del negocio. Y, al parecer, recibía la respuesta a su debido tiempo, evitando que su carrera académica fuera a darse un batacazo que empañara su currículum. Su inmaculado currículum, bebería decir.

Se me objetará que esto que acabo de contar es pura anécdota y que los trabajos de Giulio Fanti deben ser evaluados por sí mismos y no por las “peculiaridades” medio místicas de su autor. Sin duda. Eso es lo que he venido haciendo en este blog. Pero la comprensión de las particularidades psicológicas de los sindonistas –de algunos de ellos, al menos‒ añade un punto de explicación al obcecado comportamiento de estos personajes, a su intolerancia y agresividad, a su ensimismamiento en círculos cerrados que sólo buscan la confirmación de sus teorías o revelaciones… Considerarse los mensajeros de una encomienda divina contra las fuerzas de la incredulidad debe dotarles de un concepto de sí mismos casi mesiánico y por eso no resulta extraño que cualquier duda sea rechazada automáticamente y cualquier opositor contemplado como un enviado de las huestes infernales, de los masones o de la Internacional Atea, que, en su imaginario, vienen a ser lo mismo. Para un enviado del Señor no existe más que una palabra del Señor, la que él escucha.

Considero la posibilidad de dedicar algunos comentarios a este tipo de fe que es una base del sindonismo más extendida de lo que se podría pensar cuando se escucha sus reiteradas invocaciones a la “ciencia”.

PS: Supongo que no tendría que hacer la advertencia de que no me estoy metiendo con los sentimientos religiosos en general. Eso es, o debería ser, un asunto privado. Lo que me sorprende, y medio asusta, es la vuelta a un pensamiento primitivo que cree que se puede hacer negocios con Dios o con el Diablo para obtener particulares ventajas en la carrera académica de uno. No acabo de entender qué concepto de dios tiene quien practica este tipo de mercadeo. O, mejor dicho, lo entiendo perfectamente.

Orante sumerio, 3500-2000aEC.

Orante sumerio, 3500-2000aEC. (No sé, pero le encuentro un cierto parecido con el Prf. Fanti).

2 comentarios
  1. Odiseo permalink

    Perdone el off-topic, David Mo, pero estoy leyendo con sumo interés la discusión que está manteniendo sobre el Jesús histórico en los comentarios de un artículo del profesor Antonio Piñero en su blog, una discusión que se refiere en concreto al pasaje de Flavio Josefo en el que se narra la ejecución de Santiago, el “hermano de Jesús, llamado el Mesías” por orden del sumo sacerdote Anano (o Ananías, o como le nombre la traducción correspondiente). Uno de los comentarias, un tal “Galetel” se empeña en demostrar que ese pasaje es suficiente para deducir que Santiago ya había deidificado a su hermano y fue condenado por ello, mientras que el resto, con criterios más objetivos, deducen que Santiago murió probablemente por atribuirse funciones sacerdotales que Ananías consideraba un intrusismo ilegal, sin nada que ver con su hermano deidificado o no.

    Me resultaría interesante que compartiera aquí sus reflexiones sobre el Jesús histórico que está escribiendo en el blog del profesor Piñero, ya que veo que tiene mucho que decir, y el tema de la Sábana Santa ya no da para mucho más.

    Saludos.

    • Hola Odiseo:
      Lo tengo en mente. La Sábana Santa no da para mucho más de lo que llevo escrito. Pero, por el momento, me estoy enredando con un artículo que trata de relacionar a David Hume con el Santo Sudario y eso me está llevando más tiempo de lo previsto.
      Pero queda la idea y su recomendación.
      Un saludo.
      PS: el blog de Antonio Piñero es el mejor sitio que conozco en castellano sobre el tema del cristianismo primitivo (no digo que no haya otros). Especialmente las colaboraciones de Fernando Bermejo me resultan muy clarificadoras.

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