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El Jesús histórico (IX). Los criterios de historicidad (I). Atestiguación múltiple.

24 de junio de 2017

La teología “liberal” de Bultmann y Schweitzer escandalizó a los buenos cristianos de siempre, especialmente a los católicos, que saben dogmáticamente que la razón puede demostrar las verdades de la fe, o al menos dejarlas a punto de caramelo. No estoy seguro de cuándo fue dictaminado este dogma tan absurdo, pero me lo contó en su día mi profesor de Ontología. Eso es lo que pretendía Tomás de Aquino, que fue el santo filósofo oficial de la religión católica, si no lo es todavía. La Razón ‒católica, por supuesto‒ puede demostrar lo que la fe nos hace conocer indubitablemente. ¿Entonces, para qué se necesita la fe? Me permitirán que no siga por este camino porque en cuestiones de sutilidad teológica yo me pierdo. El caso es que el irracionalismo existencial teológico molestaba mucho a la mayoría de los cristianos.

Un intento de contrarrestarlo fue el llamado “Seminario de Jesús” (Jesus Seminar). En 1985, bajo la dirección de Robert Funk, se juntó un grupo de intelectuales más o menos expertos –John Dominic Crossan es probablemente el más conocido‒ que votó con fichas de colorines qué pasajes de los evangelios podían considerarse ciertos, cuales dudosos o menos ciertos y cuáles rigurosamente falsos. Es decir, una solución de consenso que, como era de esperar, redujo el Jesús “histórico” considerablemente ‒incluyendo la resurrección‒ y no satisfizo a casi nadie. Lo que, al menos, dejó claro el Seminario de Jesús es que la vieja exégesis dogmática que partía de una creencia sin fisuras en que los evangelios eran la palabra de Dios o documentos históricos de primera mano ya no se sostenía fuera de círculos estrictamente beatos. Había que buscar otros fundamentos racionales de la fe, y eso es lo que intentaron los exégetas metidos a historiadores con los llamados “criterios de historicidad”.

Un criterio de historicidad es un método para establecer qué pasajes de los evangelios son “históricos”, es decir, pueden atribuirse a Jesús en persona, y cuáles provienen de la mano de los sucesivos redactores, que fueron poniendo, quitando y retocando esto y lo otro. Se admite, por lo tanto, que los evangelios no son “enteramente” documentos históricos de primera mano, pero se pretende, al mismo tiempo, que la investigación crítica puede encontrar la capa auténtica escondida bajo la paja.

El jesuita John P. Meier (Meier 1998) es probablemente el más cualificado defensor de los criterios, o al menos el que yo mejor conozco. Para una crítica fácilmente consultable, recomendaría los blogs de Antonio Piñero (cf. bibliografía; el texto es el mismo en cualquiera de ellos ), que hizo una evaluación escueta pero clara. Como veremos más adelante, me parece algo benigna, pero es una buena base y me dispensará de hacer una crítica pormenorizada de cada uno de los criterios.

Salterio Arundel, Inglaterra (Canterbury, Christ Church); entre 1012 y 1023

Los criterios de autenticidad no son una invención reciente. San Jerónimo ya hablaba de algo similar para descubrir la autoría de un texto, y en la investigación histórica se recurre a criterios como el anacronismo para descartar determinados documentos. De esto saben bastante los que persiguen fraudes modernos o antiguos. El problema es la utilización que se ha querido hacer de ellos como una herramienta sistemática que conduce a una visión (casi) científica del Jesús histórico. Resumidos en palabras de Meier, quedarían así:

“El criterio de “dificultad” o “contradicción” se centra en acciones o dichos de Jesús que habrían desconcertado o creado dificultades a la Iglesia primitiva” (Meier 1998, p.184).
“El criterio de discontinuidad (llamado también de disimilitud, de originalidad o de irreductibilidad dual) se centra en las palabras o hechos de Jesús que no pueden derivarse del judaísmo de su época ni de la Iglesia primitiva posterior a él” (Meier 1998, p. 187).
“El criterio de testimonio múltiple (o de “referencias cruzadas”) se centra en aquellos dichos y hechos de Jesús que están atestiguados en más de una fuente literaria independiente (p. ej., Marcos, Q, Pablo, Juan) y/o en más de una forma o género literario”(Meier 1998, p.190).
“El criterio de coherencia sostiene que otros hechos y dichos que encajan bien en la “base de datos” preliminar, establecida mediante la aplicación de los tres primeros criterios, tienen buenas probabilidades de ser históricos” (Meier 1998, p. 191).
“El criterio relativo al rechazo y a la ejecución de Jesús difiere notablemente de los cuatro primeros criterios. No indica directamente si un determinado dicho o hecho de Jesús es auténtico. Lo que hace es guiar nuestra atención hacia el hecho histórico de que Jesús encontró un violento final a manos de funcionarios judíos y romanos, y luego nos pregunta qué palabras y hechos históricos de Jesús pueden explicar su muerte y crucifixión como “rey de los judíos”(Meier 1998, p.193).
Luego vendrían otros cinco criterios más, que el propio autor considera “dudosos”, lo cual me exime de tener que ocuparme de ellos. Los anteriormente expuestos indicarían los pasajes que se pueden considerar auténticos.
Si se me permite decirlo, con toda modestia, yo diría que esto es una chapuza. El quinto criterio, ni siquiera sirve para su objetivo, es “orientativo” (?) y, realmente, podría ser considerado como un apéndice del de dificultad. El cuarto criterio, el de coherencia, es dependiente de los tres primeros y sería relevante sólo si estos lo fueran. En sentido estricto, por lo tanto, los cinco criterios son tres y valen lo que valgan estos que, en mi opinión, no es mucho.

Sedulius Scotus, Expositio super primam edicionem Donati grammatici, 2ª mitad del siglo XII.

Lo que valen los criterios de historicidad.

El criterio de discontinuidad parte de una deficiencia fundamental: apenas sabemos nada de la religiosidad judía de la época. Tampoco de la cristiana de las primeras décadas. ¿Qué era lo que pensaban los primeros cristianos de la naturaleza divina de Jesús? Tenemos como única muestra los escritos de Pablo, que datan de unos veinte años después de la muerte del Mesías, en el mejor de los casos, y que son un simple botón de muestra. No podemos deducir alegremente que el cristianismo paulino era atribuible a todos los profetas y apóstoles cristianos sólo por lo que dice el propio Pablo en unas cuántas epístolas, cuya autoría puede ser puesta en entredicho en muchos pasajes. Que las cartas se centren especialmente en dos puntos de fricción con la facción judeocristiana, los alimentos impuros y la circuncisión, no permite suponer que estos fueran los únicos temas en los que su magisterio era discutido. Sobre todo, por la continua ambigüedad de sus imprecaciones o sumisiones a la Ley, que nunca dejan claro cuál era su exacta posición. Las epístolas están plagadas de juegos lingüísticos del estilo “sí y no”, metáforas y digresiones como para considerarlas documentos veraces acerca de la situación de la corriente paulina en el conjunto de la cristiandad primitiva. Por otra parte, la oposición entre judíos y cristianos, que los rabinos y sacerdotes ahondaron con el tiempo, no oculta el hecho de que hasta bien entrado el periodo de dominio de la cristiandad sobre el Imperio, los contactos y trasvases entre las dos comunidades parecen frecuentes, y ciertas formas de sincretismo, incluso involuntario, posibles. Se encuentra así en los escritos posteriores referencias a mártires que comían kosher, comunidades cristianas que celebraban su fiesta del Sabbat junto al domingo y cálculos de la Pascua cristiana en base a la judía. Si esto es así, sin que existiera una declaración formal de herejía, “sería imposible declarar fenomenológicamente quién es judío y quién cristiano. Los límites son borrosos, y esto tiene sus consecuencias” (Boyarin 1998, p. 584). Por lo tanto sería muy difícil establecer con precisión qué elementos provienen en estado puro de una u otra comunidad y el criterio de discontinuidad tendría unos límites tan difusos como los de cristianismo y judaísmo en aquellas circunstancias.

La situación ni siquiera es mejor para el judaísmo del siglo I. “Muchos estudiosos del Nuevo Testamente son culpables de un masivo y continuado anacronimso en el uso de las fuentes rabínicas. Una y otra vez nos los encontramos citando textos de los siglos III, IV o V, o incluso más tarde, para ilustrar textos judíos del siglo I” (Avalos 2017). Sin comentarios.

El criterio de contrariedad muestra su inconsistencia mejor si lo traducimos del inglés: criterio de embarazo. Parece bastante lógico: nadie crea gratuitamente una idea que le ponga en dificultades. Se podría resumir todavía más, diciendo que nadie piensa contra sí mismo. Pero, aunque dicho tan contundentemente parece irrefutable, es un principio con pies de barro que un análisis minucioso puede desmontar. Dos son los fallos del argumento que quiero resaltar aquí: parte de un supuesto intelectualista o racionalista extremo difícil de mantener, y confunde la psicología individual con la gestación social de ideologías y prácticas.

¿Es posible pensar contra sí mismo?

Y tanto que se puede. Sigmund Freud estudió algunos casos en que los traumas severos que padecían los pacientes eran debidos a impulsos ocultos, que provenían de su bagaje inconsciente, y que afloraban de modo anómalo al ser reprimidos. Debido a que esos deseos ignorados eran altamente rechazables por los sentimientos sociales de las personas, una parte de sus mentes los manifestaba indirectamente mediante una enfermedad ficticia. Así es como ellos “pensaban” contra sí mismos (Sos 2010). Se crea o no se crea la teoría psicoanalítica de Sigmund Freud, se puede sacar de ella una moraleja. Las personas no son mecanismos de relojería racionalmente controlados, como suponía René Descartes y algún que otro racionalista exaltado –si es que él creía eso, que tengo mis dudas‒. “Yo” no soy un ser pensante que calibra fríamente todas las circunstancias que le rodean y actúa, consecuentemente, eligiendo la que mejores posibilidades le ofrece de acuerdo con sus previos razonamientos. En muchas ocasiones el ser humano opta por actitudes que el observador racional consideraría “insensatas” y sólo a veces encuentran explicación los impulsos de la sinrazón. “Yo” puede llegar a autodestruirse por una pulsión irrefrenable y oscura que no controla. “Yo” puede elegir un líder derrotado que sólo promete sufrimiento en este mundo… con o sin perspectivas de felicidad eterna.
Pero –y esto hay que considerarlo especialmente‒ cuando hablamos de movimientos colectivos nos encontramos con frecuencia con algunos en la que la suma de las irracionalidades es una irracionalidad todavía mayor que es exhibida con orgullo. Los bandoleros populares encarnan ocasionalmente las aspiraciones del campesinado, sus deseos de emancipación y lucha contra los opresores. Se construyen así mitos del bandolero “honrado”, tipo Robín de los Bosques, que robaba a los ricos para dárselo a los pobres, en muchas culturas diferentes. Hay que suponer que esas mitologías son muy poco objetivas, y corresponden más a bien a los ideales y sublimaciones de los campesinos que deben cumplir determinadas condiciones imaginarias o reales. Entre ellas la de convertirse en un mártir derrotado por las fuerzas del estado y los terratenientes. (Hobsbawm 2001, p. 184). Es decir, un final contrario a sus deseos racionales de resarcimiento que, dicho sea de paso, corresponde exactamente con el del Cristo. Pasar por alto esta circunstancia en la época de los terroristas suicidas tiene su miga.

Si el sufrimiento o la contradicción pueden ser buscados por las personas y los movimientos socioculturales en determinadas circunstancias difícilmente predecibles, ¿qué queda entonces del famoso criterio de embarazo? ¿Podemos considerar auténtica una característica de la vida de Jesús porque podría poner en dificultades a esos seguidores de una pieza, coherentemente orientados a un fin razonable, que le hemos imaginado? ¿Y qué si estos querían demostrarse a sí mismos algo atribuyéndose una cruz y debían construirse un motivo resplandeciente para cargarla? Naturalmente, si esto es así en algo tan absolutamente convulsivo como el martirio, que va en contra de los más elementales impulsos de supervivencia, la duda respecto al verdadero alcance del principio de contrariedad se vuelve más inquietante cuando es referida a cuestiones de menos transcendencia, en las que la contrariedad tiene un papel relativo.
También hay que tener en cuenta la pluralidad de la sociedad cristiana primitiva. Los que hablan de que algo sería contrario al cristianismo primitivo, lo reducen a una fuerza unitaria que excluiría cualquier contradicción en su seno. Por el contrario, aunque de la verdadera naturaleza del cristianismo primitivo, vale decir, del siglo I, tenemos poco más que nada, los indicios hablan de una pluralidad de tendencias en su interior. Están, por un lado, los destinatarios de las maldiciones de Pablo, aquellos falsos cristianos que harían mejor en castrarse antes que seguir con sus maquinaciones (Gálatas 5:12). Aunque se ha querido reducir las tensiones internas a la oposición circunstancial de la corriente judeo-cristiana con la paulina, que el mismo Pablo circunscribe a la observancia de dos o tres preceptos de la Ley judía, la violencia de sus imprecaciones y otras menciones alusivas (ser “de Apollo” o ser “de Pablo”), hacen suponer que las disensiones iban más lejos. De hecho, hace bastante tiempo ‒Bauer o Wrede, en el siglo XIX, por ejemplo‒, ya se hizo notar que si no explicábamos las abundantes contradicciones de los evangelios como el resultado de tendencias opuestas recogidas en los mismos textos (una corriente tradicional y otra literaria, decía Wrede) no hay manera de entenderlos (Schweitzer 1911, p.332ss). En mi opinión, no es que haya dos tendencias enfrentadas, sino todo un calidoscopio, un conjunto de voces diferentes que se encuentran en el mismo texto en diferentes estadios y extensión. Lo que se ha llamado una redacción polifónica. Es como si el redactor o redactores definitivos hayan tomado un abanico de citas insoslayables y de procedencia diversa y haya tratado de encajarlas en sus preconceptos doctrinales como buenamente ha podido.

En realidad, el criterio de contrariedad tiene una versión más sutil que se utiliza con frecuencia en las historias antigua y medieval. Resulta menos espectacular, pero es bastante más sólido. Me refiero a buscar lo implícito en los textos. Hablaré de esto en el próximo episodio de este serial, cuando me refiera al valor de los testimonios.

Y es que el criterio de testimonio múltiple o independiente merece tratamiento aparte.

Bibliografía.

Avalos, Hector: “Jesus as Whippersnapper: John 2:15 and Prophetic Violence”, The Bible and Interpretation, Mayo 2017; consultado en línea: 22/06/2017 12:00; http://www.bibleinterp.com/articles/2017/05/ava418022.shtml.

Bermejo, Fernando: “La figura histórica de Jesús y los patrones de recurrencia por qué los límites de los criterios de autenticidad no abocan al escepticismo”, Estudios Bíblicos, 70,3 (2012), pp. 371-401.

Boyarin, Daniel: “Martyrdom and the Making of Christianity and Judaism”, Journal of Early Christian Studies, Volume 6, Number 4, Winter 1998, pp. 577-627

Del Cerro, Gonzalo: “Criterios de historicidad para la reconstrucción de la figura del Jesús histórico. Algunas reflexiones sobre su valor”, en Antonio Piñero ed. ¿Existió Jesús realmente? El Jesús de la historia a debate, Madrid, Editorial Raíces, 2008, pp. 201-228.

Hobsbawm, Eric: Bandidos, Barcelona, Editorial Crítica, 2001

Meier, John P.: Un judío marginal. Nueva visión del Jesús histórico, tomo I, Estella, Verbo Divino, 1998.

Piñero, Antonio: El blog de Antonio Piñero y Cristianismo e historia, http://www.tendencias21.net/crist/Siguen-siendo-validos-los-Criterios-de-autenticidad-en-la-investigacion-sobre-Jesus-I_a2189.html . Fechas de las entradas: del 29 de Noviembre al 8 de Diciembre de 2016.

Schweitzer, Albert: The Quest of the Historical Jesus. A Critical Study of its Progress From Reimarus to Wrede, London, Adam and Charles Black, 1911.

Sos Peña, Rosa: “Mujeres histéricas psicoanalizadas por Freud”, Dossiers Feministes, 14, 2010, pp. 95-107; consultable en línea.

9 comentarios
  1. Ernesto permalink

    Para que te entretengas, el último aporte forofero de un sindonista, demoledor, k.o. me dejó… de aburrimiento:

    TOPICOS CONTRA LA SINDONE DE TURÍN
    RESPUESTAS
    Yosef ben Leví

    TOPICO 1
    La imagen no es un negativo pues la barba aparece blanca cuando el positivo no es oscura.

    Respuesta: El revelado de la imagen se comporta como si fuera un negativo sin llegar a serlo, porque el negativo de la Síndone tiene más información que el positivo, cuando siempre es el positivo el que tiene más información. Las manchas de sangre no forman parte del “negativo” e impiden la formación de la imagen debajo de ellas. Tampoco aparece una barba negra en el positivo, por eso se entiende que es un negativo desconocido.

    TOPICO 2
    Las crónicas árabes del 960 ya hablan de la “cámara oscura”.

    Respuesta: Pero la imagen de la Síndone, no está hecha con éste procedimiento. El científico alemán, Johann Heinrich Schulze, desde 1727 al 1730 descubrió que ciertas sales de plata expuestas al sol se oscurecían, pero en 1800, Thomas Wedgwood no fijó en papel sales de plata para reproducir y copiar dibujos, además, la falta de fijación y su rápida oxidación oscurecía todo el motivo por lo que la inestabilidad y el corto espacio de estos le hizo desistir en sus investigaciones. Nadie logró antes tener una imagen como la Síndone. Tampoco se logró con la heliografía de Niépce en 1827.

    TOPICO 3
    La imagen se pudo formar por yoduro de plata y mercurio aplicando la técnica “Luna Cornata” de Roger Bacon en s. XIII; los yoduros fueron encontrados por W. McCrone.

    Respuesta: Esto es falso. Los experimentos de Roger Bacon, con el método “luna cornata” nunca dieron un resultado aproximado de imagen correcta; se obtenían resultados difusos que había que retocar y siempre en medidas pequeñas. También es falso que el Sr. McCrone encontrara esos yoduros; él interpretó una información sin ningún soporte científico. Raymond Rogers amigo de McCrone quien capitaneó el equipo científico del STURP, le dejó las muestras de lino y confirmó que falseó el informe y McCrone mintió.

    TOPICO 4
    Cualquier imagen se puede obtener en 2D o 3D haciendo una reconstrucción tomográfica.

    Respuesta: Se confunde 3D con tridimensionalidad. Una imagen en 3D arroja mucha información en los escalados, embrutece el relieve teniéndose que corregir abundantemente, mientras que la imagen de la Síndone arroja una información escasa y muestra una nitidez sin retoques. Los mismos técnicos que contrató NASA, fueron contratados para efectuar el “cartografiado” de la imagen aplicando el mismo instrumental –VP8- de las sondas Viking I y II para Marte. La Síndone mostró tridimensionalidad mientras que otros objetos planos con el VP8, no pudieron hacerlo. También, aplicando otros programas de 3D –OJO, no tridimensionalidad-como Photoshop o Winfract, la Síndone se diferencia de objetos y fotos comportándose como si no existiera imagen sin datos, mientras que en fotos normales, los programas citados alteran con grandes picos la información.

    Testimonio de Peter Shumacher, inventor del sistema VP8: “….Hacia 1976 entregué e instalé una unidad en casa del Capitán Eric Jumper, USAF. El Capitán John Jackson, USAF, estaba presente. Instalé el sistema y verifiqué la calibración. Entrené a Jumper y a Jackson en el funcionamiento del sistema. Lo que sucedió a continuación resultó extraordinario para mí. El resultado fue, para decirlo en pocas palabras, único. Jackson colocó una imagen de la Sábana de Turín sobre la mesa iluminada del sistema y enfocó la imagen con la cámara de vídeo. Cuando se activó la pantalla (display isométrico) del “pseudo-tridimensional dispositivo” apareció en el monitor una “verdadera imagen tridimensional”, Al menos había muchos rasgos de estructura realmente tridimensional. La nariz tomó relieve. Las facciones del rostro aparecían adecuadamente perfiladas. Las formas del cuerpo, brazos piernas y pecho, correspondían a la forma humana básica. Este resultado del VP8 no se ha obtenido nunca con ninguna otra imagen que yo haya estudiado ni tampoco he oído que le haya sucedido a alguien en estudios hechos por otros. Nunca había oído hablar de la Sábana de Turín antes de este momento. No tenía ninguna idea de lo que estaba viendo. Sin embargo, los resultados eran distintos de todo lo que yo había procesado mediante el Analizador VP8, antes y desde este momento. Solamente con la Sábana de Turín se han obtenido tales resultados al efectuar su estudio con el Analizador isométrico de imagen VP8….”

    TOPICO 5
    La tela no es del s. I; en 2009 se encontró una tela del s.I auténtico y su tejido es diferente.

    Respuesta: Es indiferente. La elaboración del lino y las telas del primer siglo podían tener diferentes tipos de cosido, tramado, enlazado o sarga. En concreto según narran los evangelios, la tela era nueva y fue adquirida por un hombre rico llamado Yosef de Arimatea (Mt. 27,57-60); la tela en sarga de pez como la Síndone de Turín eran telas caras que solo se podían permitir personas en la misma condición social que Yosef de Arimatea.

    Además, el análisis del Lienzo corrobora que es aceptable con los tejidos existentes hace 2.000 años. Es oportuno mencionar que esta forma de tejer el lino se dejó de utilizar después del siglo I, pues los telares manuales desaparecieron y ya no se volvieron a utilizar. No se conservan en ningún museo del mundo especializado en telas, linos urdidos de esta forma posteriores al siglo I. El entramado responde al estilo antiguo de Damasco, se trata de una “sarga” con diagonal de 45º, en “espiga de pez”, dispuesta dos arriba y dos abajo. El hilo transversal pasa así debajo de tres verticales para aflorar en el cuarto, lo que requiere un telar de cuatro pedales.

    TOPICO 6
    La medida de la cabeza con la del cuerpo está desproporcionada.

    Respuesta: No se pueden SUPONER los puntos entre los que se realiza la medida. Con las referencias dadas por el escéptico las cifras nos darían una cabeza de unos 22 cm, que son absolutamente compatibles con la normalidad anatómica en la estatura más aceptada de 175±2 cm., e incluso mayor.

    Además hemos de recordar los tres factores de formación e impresión: Los plieges, el rigor mortis y la proyección perpendicular. La imagen que se plasmó en una tela con pliegues es la misma que el cuerpo tenía en el momento del impacto de luz o energía desconocida. No se trata de un cuerpo estirado sobre una tela plana.

    TOPICO 7
    La cabeza está unida al cuerpo por una línea denotando una doble exposición fotográfica.

    Respuesta: Esto es falso. La línea que aparece corresponde a un pliega de la misma tela, como en otras partes, esto se constató en los primeros análisis de 1900, 1978, 1988 sucesivamente. Además, en la Sábana se ve que el cuerpo de Yeshua ya estaba en el rígor mortis y la barbilla está apoyada sobre el pecho y por eso no se le ve el cuello, por eso la formación de la imagen no es por el hundimiento de la tela al cuerpo, sino una impregnación de luz o energía desde el cuerpo a la tela.

    TOPICO 8
    La parte frontal mide 1,83 mientras que la dorsal 1,78.

    Respuesta; Esto es falso. No podemos saber con exactitud la altura de la imagen debido a los tres factores de formación e impresión; se toman referencias +/-. La estatura de la imagen que parece más aceptada entre el campo médico académico y científico es la de 175±2 cm. Teniendo en cuenta la subjetividad de la medición, pueden ser muy aceptables medidas entre 1,76-1,81 m. La formación de la imagen, se realiza sin contacto y estando en rigor mortis; no es un cuerpo plano y extendido para tener medidas exactas. Entonces ambas imágenes no tienen la misma medida por una simple cuestión de proyección y postura, llevada a la práctica las compensaciones de la proyección el cuerpo tendría una medida uniforme.

    Por lo tanto, las imperfecciones de la Imagen Sindónica (que no del cuerpo) se deben a tres motivos principales: a la disposición de la tela, con arrugas y pliegues, alrededor del cadáver. De hecho, esos mismos pliegues explican ciertas discontinuidades de la imagen. Ningún pintor medieval, por cierto, realizaría su obra con el lienzo sin estirar completamente. Al rigor mortis y a la proyección misma de la imagen perpendicular en todos los puntos de fondos y altos hacia la tela.

    TOPICO 9
    La melena no cae hacia la nuca por efecto de la gravedad, se mantiene suspendida.

    Respuesta: Posiblemente debido a la mentonera que le colocó para mantener la boca cerrada y evitar así la emanación de fluidos corporales, es por ello por lo que aparece elevado el cabello. Se ha descubierto, que la cara tenía un pañuelo que la circunvalaba con un nudo o pliegue oval por debajo del mentón por medio de programas informáticos con el Ultra Negro diseñados por Sergio Salazar; hecho también confirmado por Petrus Soons, co-investigador con Peter Shumacher ingeniero fabricante del VP8 para NASA con la tridimensionalidad de la imagen.
    Además, esto no sucede porque la sangre coagulada produce un efecto de fijación del cabello. Es más: precisamente eso es una prueba de que la víctima sangró estando en posición vertical y en tal abundancia que empapó la cabellera.

    TOPICO 10
    Las nalgas no están apoyadas.

    Respuesta: Lo mismo sucede con el resto de la imagen. La imagen se forma sin contacto con la tela; es como si el cuerpo en forma de luz o energía desconocida, hubiera ascendido en todas direcciones hacia la tela y no al revés. Seguir usando éste tópico, es seguir desconociendo de manera simple el objeto incluso a simple vista. Además, las nalgas si aparecen en la imagen, pero el cadáver se encontraba, como así confirma el Dr. José Delfín Villalaín, agarrotado debido al rigor mortis.

    TOPICO 11
    La imagen es falsa porque no está deformada a pesar de haberle caído la tela por los lados, esto es otro fallo del falsificador.

    Respuesta: Afirmar tal cosa, es desconocer el objeto por completo. Y es desconocer los tres factores de formación e impresión.

    TOPICO 12
    Está crucificado por el metacarpo y no oblicuo; esto demuestra que el autor copió de todos los iconos del crucificado.

    Respuesta: Esto es falso. El Dr. Barbet dijo que las palmas no pueden soportar este peso, sin embargo, las muñecas pueden llegar a resistir hasta 200kg de tracción. Según el Dr. Barbet, el clavo tuvo que penetrar por un espacio entre los huesos del carpo llamado punto de destot. Espacio que Barbet y después otros sindonólogos habían situado entre el hueso grande y el semilunar. A su vez, el Dr. Barbet mantenía que dicha lesión provocaba la lesión del nervio mediano y la abducción de los pulgares los cuales precisamente, no aparecen en la imagen de la Síndone. También para el Dr. Palacios Carvajal, especialista en traumatología, existen en las zona del carpo dos posibles espacios, en este caso absolutamente ciertos, por donde pudo penetrar el clavo. En resumen se puede decir que el clavo penetró por la zona del carpo y no por el espacio cubito radial, aunque ésta zona anatómica, también hay que considerarla posible para conseguir una suspensión estable. Además, está relativamente tan cerca de la región carpiana, que es difícil de apreciar con nitidez en la Síndone, como para emitir un juicio absoluto.

    Por lo tanto, la imagen puede prestarse a confusión para el neófito en medicina ya que existe una entrada del clavo que aparenta la mano por su parte superior, pero una salida pronunciada hacia la muñeca. En este sentido el artista, copiaría una percepción a simple vista, la cual se acentuaría con la explicación simple de los evangelios que narran al crucificado por las manos y pies (Lc. 24,39; Jn. 20,20-27).

    TOPICO 13
    La sangre del tipo AB apareció hace 1500 años por mutación genética. Y solo representa al 1 % de la población israelí.

    Respuesta: Esto es falso. Esa información es obtenida bajo un simplismo y estudio no objetivo, basado solo en occidente para el tiempo medieval con las conquistas turcas donde se encontró la muestra.

    En 1900, el Dr. Karl Landsteiner, de Viena, Austria, señaló que el suero de algunos individuos condujo al “descubrimiento” de los grupos sanguíneos ABO. “Esencialmente, observó una clara diferencia en el nivel de viscosidad/pH o factores de coagulación de la sangre.

    Más tarde sus alumnos “descubrieron” el grupo sanguíneo AB. Luego, en 1940, se detectó el “Factor Rhesus” (Proteína-D). En verdad, sólo hay un tipo de sangre entre los seres humanos, y es de tipo AB. Cualquier otra cosa es una mutación debido a la deficiencia de cobre. A medida que cada generación ha sido privada y agotada de cobre, los genes/proteínas mutadas se han debilitado. Estas mutaciones de la sangre y otras estructuras que se han manifestado a través de generaciones, son usadas como evidencia respaldando la fraudulenta “Teoría de la Evolución”.

    Los tipos de sangre mutados de A, B, y O, y la presencia de la “Factor Rhesus” son utilizados para establecer un linaje/correlación de la gran mayoría de la población humana a los hombres mono. Esta correlación no existe, ya que los humanos son creados exclusivamente con el tipo de sangre AB, y los hombres-mono no llevan este tipo de sangre. Todos fuimos creados con el tipo de sangre AB, con viscosidad normal/nivel de pH normal en equilibrio con las estructuras normales de proteínas.
    A través de una campaña de desinformación de la historia “oficial” se ha dicho que el tipo de sangre AB es el más nuevo y más raro, emergiendo hace 500-1000 años, mientras que el tipo de sangre O es el más antiguo.

    TOPICO 14
    El botánico francés Jacques-Louis de Beaulieu, de la universidad de Marsella dijo que no había ningún polen procedente de Oriente Próximo ni de Palestina.

    Respuesta: Esto es falso. Las declaraciones exactas de Beaulieu, son: “No obstante este exceso de precisión –del Sr. Frei-, una gran proporción de los géneros indicados no lleva a confusión, y corresponden indiscutiblemente a géneros de las regiones mediterráneas subdesérticas, a favor por lo tanto de un origen medioriental del Sudario”.

    El 75% de los pólenes encontrados -59 especies diferentes- pertenecen a zona desértica. Max Frei polinólogo y criminalista reconoció en los 9 años de investigación, “in situ” todos los pólenes por donde había pasado la Síndone. También encontró fósiles de pólenes extinguidos de la zona del Mar Muerto, estos también han sido confirmados por los botánicos A. Harowitz y M. Rossignol. Algunos de los más característicos de la zona de Yerusalem son: Assueda, Paganun amala, Anabasis Aphylla, Acacia Albida, Atraphaxis spinosa, Linum micronatum, Gundelia tournefortii, Zygophyllum Dumosum, Capparis aegyptia, Rhammus lycioides, Arundo donax, etc. Hay polen de 29 plantas exclusivas de Judea.

    Estos hallazgos han sido confirmados en 1998 por los israelíes Avinoam Danin botánico y palinólogo de la Universidad Hebrea de Yerusalem y por Uri Baruj palinólogo–nada sospechosos de ser “cristianos”-.

    nota: No existía “palestina” en el primer siglo. Esto también demuestra el desconocimiento del escéptico en cuanto a historia y cultura hebrea.

    TOPICO 15
    Se dice que fueron científicos de la NASA los que investigaron la Síndone.

    Respuesta: Esto es falso. Es una manipulación de la información. Seguir publicándolo solo muestra el prejuicio contra el objeto. En el STURP intervinieron personas con diferentes empresas vinculadas a NASA, como fuera el caso de Jakson y Jumper investigadores del VP8.

    TOPICO 16
    El STURP era un grupo de creyentes, y no pretendía analizar la tela sino demostrar lo milagroso.

    Respuesta: Esto es falso. El STURP, estaba constituido por 31 científicos directos y por más de 120 indirectos. Era un grupo autónomo en investigación, política, religión y económico multidisciplinar científico, creado específicamente para el estudio del objeto. Los miembros del equipo STURP, antes de publicar en 1981 el informe final sobre la imagen dedicaron más de 150.000 horas, 12.000 fotografías de estudio y todo publicado en 27 ediciones científicas. Entre los componentes del STURP, había seis agnósticos, tres judíos, cuatro católicos, y el resto mormones, luteranos, baptistas, presbiterianos, congregacionistas, episcopalianos, calvinistas, etc., y muchos de ellos no practicantes

    TOPICO 17
    Se expulsó a Walter McCrone del STURP por pensar diferente.

    Respuesta: Esto es falso. El Sr. McCrone nunca formó parte del STURP. Además, fue cambiando de opinión en años sucesivos. En 1980 reconoce que no había realizado pruebas directas a la Síndone y dice que hay partículas birrefrigentes características del óxido de hierro y moléculas anisótropas, mientras que la sangre no es birrefrigente y si isótropa; pero en 1996 dice que las partículas son isótropas y no son de óxido de hierro puro, sino que se parecen en color y forma. Luego en 1998 dice que las partículas son altamente birrefringentes y que los datos los obtuvo de una sola partícula.

    Los doctores israelíes Adler y Heller en el 2000, demostraron los errores de McCrone estudiando directamente las muestras, dicen que la mayoría de partículas son no birrefringentes y no pleocromas, algo característico de la sangre. También el Sr. Rogers en 2005, con microscopio petrográfico de 300 nanómetros, decía que no había pigmentación de ocre en los análisis, estudio también confirmado por Joe Kohlbeck, microscopista profesional de Hércules Corp.

    TOPICO 18
    Las muestras para el C14 se lavaron y no se puede alterar la datación.

    Respuesta: Esto es falso. Los resultados técnicos de la datación publicados en la revista científica Nature el 16 febrero de 1989 daban un nivel de significancia por debajo del 5%; cuando esto sucede la prueba es invalida a pesar del lavado de la muestra en los 3 laboratorios. Los 3 laboratorios concluyeron en un 4% el nivel de significancia, pero se falsearon los resultados para llegar al mínimo 5%.

    Michael Tite coordinador del Museo Británico para la datación, dijo que el resultado no probaba que la tela fuera falsa. El Dr. Willard Frank Libby, galardonado con el premio Nobel en 1960 por descubrir el método de datación por el C14 no era partidario de usarlo con la Síndone.

    El presidente de la Asociación Americana de Investigación de la Síndone (AMSTAR), Tom D’Muhala, dijo que la prueba química demuestra que el lino del Sudario es en realidad mucho más viejo que el datado por el radio carbono publicada en 1988″ También el ingeniero italiano Ernesto Brunatti demostró que se falseo el procedimiento de doble ciego para el resultado de la datación. Rayon Rogers culpó a las autoridades vaticanas, por no elegir un mayor campo de científicos para analizar con otros métodos de datación; también por no tomar muestras de diversas zonas y no de un solo borde del tejido.

    TOPICO 19
    La técnica “zurzido invisible” jamás existió.

    Respuesta: Eso es falso. En 2003-2005, M. Sue Benford y Joseph G. Marino, con algunos expertos en telas analizaron las fotografías de la muestra de la Sábana extraída para la datación por radiocarbono, y consensuaron en que sólo hay en ella un 40% del lienzo original, mientras que el 60% restante es una tela nueva. Esto también lo corrobora Ronald Hatfield, científico del Beta Analytic para datación por radiocarbono, demostrando así la existencia de un tejido ajeno al original entrelazado con éste por el zurzido invisible.

    También Raymond Rogers, del Laboratorio Nacional de Los Alamos en New Mexico, dijo en la revista científica de química Thermochimica Acta, que la muestra se había tomado de un área recosida. La muestra fue teñida según costumbre italiana del 1291. La Síndone contiene 30 parches de tela remendada por las monjas clarisas en el 1534. Rogers dijo que los hilos están incrustados con una goma de origen vegetal que contiene alizarina, una sustancia colorante. Por el contrario, en la parte restante y principal de la Sábana no hay en absoluto ni colorante ni hilos de algodón. Rogers también descubrió que el análisis químico de la lignina en los hilos de lino de la Sábana no reflejaba la presencia de vainillina. Si la Sábana Santa hubiera provenido de la Edad Media, debería encontrarse en ella vainillina, pero solo está presente en la muestra que se tomó.

    El eminente científico John L. Brown, del Georgia Tech Research Institute’s Energy and Materials Sciences Laboratory en el Instituto de Tecnología de Georgia, trabajó independientemente con otros métodos distintos a los de Rogers y confirmó la existencia del “zurzido invisible”. En 2004, en la revista científica Journal of Research, editada por el National Institute of Standards and Technology (US Department of Commerce, NIST, US Government Printing Office), se publicó un artículo escrito por Lloyd A. Currie, especialista en C14 que también reconocía el “zurzido invisible”. En 2008, el profesor de química Robert Villareal presentó los estudios realizados por el prestigioso Los Alamos National Laboratory, también confirmó la existencia del algodón entrelazados con el lino en la muestra. El Dr. Peter South, del Radiocarbon Dating Laboratory de la Universidad de Oxford, analista del C14 a la muestra, también confirmó la presencia de éste “zurzido invisible” en 1988.

    TOPICO 20
    Las monedas de los ojos son pareidolias. No era una costumbre judía.

    Respuesta: Esto es falso. Las imágenes ampliadas y tratadas, muestran claramente las inscripciones de Tiberio Caisaros y dibujos de dos monedas leptones romanas. El científico Sheuermann y los investigadores Bollone, Nello Ballosino, Francis Filas, Alan Whanger, Agostino Sferazza, y el experto en numismática, el canadiense Jean-Philippe Fontanille confirman el hallazgo. También el Dr. Alan Whanger, usando el método Polarized Image Overlay Technique ha encontrado 211 puntos de concordancia sobre monedas en los parpados.

    Sobre la costumbre judía de poner monedas, en 1979 la arqueóloga israelí Dra. Rachel Hachlili, describe entre sus hallazgos una tumba judía en Jericó donde confirma que databan del rey judío asmoneo Juan Hircano II (63-40 a.e.c.) y otra del tiempo de Arquelao (4 -6 a.e.c.) en las cuales se encontraron monedas de Herodes Agripa (41-44 e.c.) dentro de un cráneo; argumenta que se debieron poner sobre los ojos del difunto y acabarían cayendo a su interior con la descomposición y el tiempo; la Dra. Hachlili ha confirmado esto también en 2005 sobre 30 yacimientos con un total de 110 monedas. Algo que también confirma Virginia Bortin en 1980.

    Además, el arqueólogo israelí Zvi Greenhut en 1992 descubre la tumba de Caifás en Yerushalem con 16 osarios y varias monedas dentro de cráneos; ésta información, también está atestiguada por William Horbury en 1994; y el hecho de que aparezca en la tumba de un saduceo como Caifás que no creía en la resurrección, no implica que no se real la práctica pues el Sheol pasó a tener implicaciones con el Hades griego y ese “pago a Caronte”, pero además, los saduceos si creían en la vida en el más allá y adoptaron como otra fusión más, esa costumbre, ya que específicamente no era contraria a la Torá. Igualmente el arqueólogo el Dr. William Meacham en 1983 confirma que era costumbre entre los judíos poner pequeñas monedas o tejuelas en los ojos de los difuntos para prevenir su apertura o por costumbre, algo que también pasó a los judíos medievales. Añadir que en los siglos XV al XVII existía en España, la misma tradición que era considerada por la Inquisición, como una costumbre judía.

    Los cráneos con monedas en su interior aparecen en tumbas importantes como:
    1. Yerushalem; tumba de Caifás, una moneda de Agripa I (Greenhut 1992, 70)
    2. Yericó, tumba D3, dos monedas de Agripa I (Hachlili 1979)
    3. Desierto de Judea, en Boqeq, una moneda de Adriano 133 e.c. (Hachlili 1983)
    4. En necrópolis nabatea de Mampsis, en Neguev, dos denarios de plata de Trajao 117 e.c. (Hachlili 2005, 441)

    Además, posiblemente la costumbre esté extendida hace tiempo también entre los hebreos como leemos en Gn. 46,4 donde Yosef cerrará los ojos de su padre Yaakov. Y podemos recordar desde Tarej padre idolátrico de Avraham, hasta Raquel con los ídolos de su padre Labán, o la consulta a adivinos y nigromantes como Shaul en Endor (1 S. 28) hasta la idolatría de Salomón por sus concubinas, el becerro de oro en Sinay, o los becerros de oro puestos por Jeroboam tras la división del reino, o la adoración a la serpiente de bronce por los israelitas…siempre el pueblo hebreo estuvo fusionando conceptos y asimilando idolatrías de otros pueblos paganos contemporáneos. Y éste era uno más aunque se barnizara con tintes judíos y no de Caronte.

    TOPICO 21
    En 1389 el obispo Pierre D’Arcis le dice al papa de Aviñón, Clemente VII, que la imagen es falsa.

    Respuesta: Ésta historia se recoge en el llamado “Memorandum D’Arcis”. Éste documento escrito en latín no está fechado, no está firmado y no está sellado. El obispo D’Arcis era un escéptico de la Síndone y los escépticos actuales pretenden que ésta carta es escrita por él en 1389. Pero en la carta se narra que 34 años atrás que la Síndone era un fraude y que los monjes la habían mantenido oculta hasta la fecha en que se escribe el documento. En el documento también se lee que los monjes de Lirey en 1357 encargados de la custodia, convirtieron la Síndone en un gran negocio que atraía gran cantidad de peregrinos. Entonces, si el Memorandum es de 1389 y en él se dice que 34 años antes el obispo Henri de Poitiers había hecho públicos sus recelos por lo que los monjes escondieron la reliquia durante esos 34 años ¿cómo podían los monjes atraer a los peregrinos, no sólo del reino de Francia sino de todo el mundo, como cuenta el documento, vender recuerdos y convertir la Sábana en un buen negocio a partir de 1357, cuando tuvieron la reliquia escondida desde 1355 hasta 1389? ¿Haría falta el recordar que si a 1389 le restamos 34 años nos referimos al año 1355?

    Los Escépticos nunca mencionan otro documento que sí está fechado y sí está firmado, la carta del propio obispo Henri de Poitiers de 28 de mayo de 1356 aprobando con su “asentimiento, autoridad y decisión” el culto en Lirey estando “bien informado por legítimos documentos”; Ni mencionan que el 5 de junio de 1357 doce obispos consignaron una concesión de indulgencias a los peregrinos de Lirey. ¡Los 34 años de “reliquia escondida” hasta 1389 del memorandum D`Arcis son imposibles! El documento oculta, falsea y manipula los hechos.

    Sobre la traducción del Memorandum, es que en Latín no existe el artículo definido y que se puede legítimamente traducir tanto “el artista ” como ” un artista “. Igual sucede con la palabra depingere, que significa no sólo “pintar”, sino que también significa “copiar”; de esta manera puede entenderse que la tela expuesta puede ser una copia como tantas otras para que todos los fieles pudieran contemplar. Por lo tanto, el documento d’Arcis o es una falsificación o suponiendo que diga la verdad, estaríamos ante otra copia como tantas que se autorizaban.

    TOPICO 22
    Posiblemente fue realizada por Leonardo DaVinci.

    Respuesta: Esto es falso. La Sábana fue cifrada según el C-14 entre los años 1260-1390, esta es una prueba que los detractores de la Sábana presentan como irrefutable ante su fraude y argumentan para ello que su autor sería el genio florentino de Leonardo Da Vinci debido a sus muchos conocimientos en anatomía ,ingeniería ,pintura, escultura, etc… La apuesta es negativa por la simple razón que Da Vinci no nacería hasta 1452 y ya existían escritos históricos que hablaban del lienzo con anterioridad a esta fecha e incluso un documento de 1453 (Da Vinci sólo tendría 10 meses de vida).

    Giovanni Battista della Porta (1535-1615) fue acusado de brujería por experimentar con imágenes proyectadas y fue el propio Della Porta quién afirmó que el papado había encargado a Leonardo un “Santo Sudario” que atrajera a las multitudes ya que el primer elegido, Miguel Ángel, había rechazado tal ofrecimiento por lo sacrílego del mismo… pero evidentemente todo esto no ocurrió entre 1260 y 1390 por los que el propio C-14 pone orden en esta cuestión.

    • Es más o menos lo mismo de siempre. Datos incorrectos o falsos. La mayoría han sido comentados en este blog. Otros se responden solos. Curiosa la firma: Yousef ben Levi. ¿De dónde ha salido el texto?

  2. Odiseo permalink

    El texto que cita Ernesto está sacado de aquí:

    https://elrobotpescador.com/2017/04/13/el-fraude-del-cristianismo/5/

    Parece ser que ese tal “Yosef Ben Leví” es el pseudónimo de un tal Jose Luís Gálvez Arquero, miembro del grupo conocido como “Natzratim”, una panda de chalados que dicen ser descendientes de Abraham y que tienen entre sus filas al verdadero Mesías profetizado por las escrituras judías.

    • Ernesto permalink

      Ese mismo, Odiseo, no quise dar tantos datos, pero sí, es ese mismo

  3. Odiseo permalink

    De todos modos, el autor del artículo enlazado arriba, Fernando Conde Torrens, el cual es criticado por “Yosef Ben Leví”, defiende de la teoría de que la figura de Jesucristo es un arquetipo mítico creado en la época de Constantino, hipótesis con la que no estoy de acuerdo, y que no sé si se va a discutir en esta interesante serie de artículos de “La sombra en el sudario”.

    • De momento no tenía pensado considerar la hipótesis constantiniana. En realidad, no sé nada de ella, pero me parece imposible con la datación del carbono 14. Echaré un vistazo.

      • Ernesto permalink

        Fernando Conde no defiende el sudario, afirma que Constantino es el creador del cristianismo, y que Jesús no existió. Digo esto por lo del carbono 14 que mencionas, aunque puede que no te haya entendido bien

        Es un trabajo ciclópeo el que ha realizado este señor, se esté o no de acuerdo en sus afirmaciones.

        Pero lo que realmente me jode, o como se diga, es el maltrato y las agresiones verbales que tiene que soportar y padecer de toda esta panda de fanáticos creyentes, máxime cuando no han estudiado el trabajo de Conde

      • Ernesto permalink

        Quiero decir que estos fanáticos no refutan la tesis de Conde, además de jactarse de no saber nada de ella y que no piensan estudiarla, pero aun así la niegan absolutamente y con toda rotundidad, con dos cojones

      • Odiseo permalink

        Cuando me refería a que, según el señor Conde, “la figura de Jesucristo es un arquetipo mítico creado en la época de Constantino”, no me refería a la “figura” de la síndone, sino al concepto de Jesucristo como “figura” histórico-mítica (o lo que sea). Esta teoría no era muy conocida fuera del ámbito académico hasta que la popularizó Dan Brown en su novela “El código Da Vinci”. Aunque ya se ha hablado de aquí de las teorías del “Jesús mítico”, tenía la esperanza de que se hablaría en un futuro sobre el origen del “Cristo de la Fe” en términos históricos.

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