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Los Guardianes están entre nosotros (I). Leon Festinger: Cuando la profecía falla.

26 de junio de 2018

A mediados de los años cincuenta del siglo pasado, un equipo de investigadores norteamericanos siguió de cerca las andanzas de una secta que habitaba los alrededores del Gran Lago, especialmente en Lake City, una pequeña población de unos cuantos miles de habitantes.

De aquí resultó un libro: Leon Festinger, Henry Riecken, Stanley Schachter: When Prophecy Fails: A Social and Psychological Study of a Modern Group That Predicted the Destruction of the World, New York; Harper-Torchbooks, 1956. (Yo he consultado la edición de la Universidad de Minnesota de la misma fecha).

En mis, a veces tormentosas, conversaciones con los creyentes en Jesucristo, les he recomendado con frecuencia la lectura de este instructivo texto. No me consta que lo hayan hecho en ningún caso. Más bien creo que no. Pensando que esta falta de atención no se debía a que no les pareciera interesante el tema ni a que les provocara una molesta desazón, sino que el libro no es fácil de conseguir o que no todo el mundo tiene conocimientos básicos de inglés para meterse en este fregado, he pensado que sería bueno hacer una especie de recensión del volumen con especial referencia los puntos que me parecen de más interés. Para que se hagan una idea, el título traducido es:

Cuando la profecía falla: Un estudio social y psicológico de un grupo moderno que predijo la destrucción del mundo.

Confesarán que promete.

El libro es citado con cierta frecuencia en los trabajos de antropología, psicología social y sociología de las religiones. Incluso tiene una entrada en Wikipedia  (en inglés), pero en la red no he encontrado ninguna referencia detallada en castellano. (Recojo en la bibliografía algunas páginas web que tocan el tema en pocas lineas). Es raro. En todo caso, eso me da la oportunidad de hacer un poco de publicidad de esta bitácora: ¡les estoy ofreciendo una primicia!

Lo malo de este vacío es que pensaba hacer un resumen escueto de la historia y pasar a los comentarios, pero me tendré que entretener un poco con ella. No es aburrida, desde luego. Ya verán.

Como decía más arriba, la historia ocurrió en Lake City junto al Gran Lago. Pero no se cansen en buscar en un mapa porque hay unas cuantas ciudades con este nombre en los USA y Grandes Lagos, ni te cuento. En realidad, los nombres de los lugares y las personas reales habían sido cambiados, como suele hacerse en este tipo de estudios. Sin embargo, si tienen curiosidad, en esta página se despeja la incógnita de quiénes eran los auténticos protagonistas. Yo seguiré la nomeclatura alterada del libro.
Festinger toma la narración en el momento en que en el Herald de Lake City aparece una breve noticia (Septiembre):

Lake City será destruida por una inundación del Gan Lago antes del amanecer del 21 de diciembre, según una ama de casa.
La Sra. Marian Keech, residente en 847 West School Street, dice que la profecía no es suya propiamente, sino que se encuentra en numerosos mensajes que ha recibido mediante escritura automática. Los mensajes, según la Sra. Keech, le son enviados por seres superiores de un planeta llamado “Clarion”. Estos seres han estado visitando la tierra en lo que nosotros llamamos platillos volantes. Durante sus visitas, dice, han observado fallas en la corteza terrestre que permiten predecir una inundación catastrófica. La Sra. Keech informa que le dijeron que la inundación se extenderá hasta formar un mar interior que llegará desde el Círculo Polar Ártico hasta el Golfo de México. Al mismo tiempo, dice ella, un cataclismo hundirá la Costa Oeste desde Seattle hasta Chile en Sudamérica.

La noticia no está muy bien redactada, por cierto, así que mi traducción es peor de lo habitual. De toda una catástrofe continental el titular sólo se enfatiza la desaparición de la modesta Lake City. Por otra parte, es curioso que el redactor crea necesario informar a los lectores que Chile está en Sudamérica. No debían saberlo. Por unas u otras cosas, no despertó demasiado revuelo.

Marian Keech encuentra al Dr. Armstrong.

-Quiénes eran.
Marian Keech era un ama de casa que pretendía estar en contacto con extraterrestres procedentes del planeta Clarion, que llevaban tiempo visitando la Tierra. Recibía sus mensajes a través de una especie de trance durante el cual escribía sus mensajes de una manera “inconsciente”. Esto es lo que se llama “escritura automática”, en la que se escribe lo primero que se le viene a uno a la mente. Fue un método literario usado por los surrealistas, pero en Lake City se lo tomaron en serio. La Sra. Keech abía estado interesada en cuestiones de ufología “espiritual”, es decir, un confuso campo en el que se pretendía que los alienígenas interactuaban positivamente con algunos representantes escogidos de la especie humana, como era su caso. Había participado en grupos ligados a la cienciología, de los que fue expulsada por razones que desconozco.

El Dr. Armstrong y su esposa, trabajaban en el ámbito de las iglesias protestantes independientes (“no-confesionales”), es decir, cristianos que, por una razón o por otra, formaban asociaciones al margen de las confesiones regladas dominantes —aunque pudieran mantener algunos lazos con ellas—. Armstrong, que era médico, se interesaba también por temas esotéricos y de ufología, y había formado un pequeño grupo de estudio que se llamaba “Los buscadores” (The Seekers), alguno de los cuales participó en los eventos de Lake City. Trabajaba en un College de una población cercana, en el servicio de salud.

Durante el episodio de Lake City se unió al grupo un ama de casa, Bertha Blatsky, que actuaba como medium en un formato de trance más convencional —ojos en blanco, cambio de voces, etc.—, y que resultó ser un elemento conflictivo, llegando a cuestionar en alguna ocasión el liderazgo de Marian Keech, que, al principio, era la cabeza visible de la conexión extraterrestre. Introdujo una nueva relación estelar, el Creador, que en algunos asuntos más bien iba por libre, pero acabó sometiéndose y colaborando con la Sra. Keech.

Estas fueron las cabezas visibles de un pequeño grupo formado por estudiantes y personas sin demasiada formación. A ellos se unieron varios observadores del equipo de Festinger que permanecieron infiltrados hasta la crisis final. El núcleo central no lo constituían más allá de una decena de personas, aunque, dependiendo de las circunstancias, se les sumaban asistentes ocasionales, en algunos casos meros curiosos o personas interesadas en temas esotéricos que asistían a las reuniones de forma irregular. A través del correo se mantenía contacto con más de un centenar de personas interesadas. En los momentos finales hubo contactos con otra reputada medium.
En los momentos previos a la crisis llegó a haber unas 30 personas implicadas más o menos directamete.

-Dos teorías mezcladas: ufología y cristianismo.
El grupo se movía dentro de una ideología bastante difusa en la que se mezclaban aspectos típicos de la ufología mística derivada de la cienciología y una religiosidad de inspiración cristiana que se acentuó en la fase de crisis de la escatología. Se suponía que la base de trabajo era el contacto con una personalidad extraterrestre, de nombre Sananda, que emitía mensajes tanto de tipo religioso, como moral y apocalíptico. Ocasionalmente Sananda se presentaba como otra manifestación de Jesucristo y emitía comunicados sobre el Padre y sus ángeles. Como se defendía la transmigración de las almas, el Dr. Armstrong llegó a afirmar que la Sra. Keech había sido María, la madre de Jesucristo, en una encarnación anterior.

-Método de trabajo. La escritura automática.
En un principio, la Sra. Keech entraba en un trance suave (“un hormigueo”) y empezaba a escribir automáticamente mensajes de otras dimensiones que empezaron con su propio padre, ya muerto, y en la época que nos ocupa se centraban en Sananda. Las sesiones de escritura podían durar hasta catorce horas. Los mensajes eran muy variados. Incluían aspectos triviales de la vida en el planeta Clarion, avisos de plagas y otras calamidades que iban a ocurrir en la Tierra, promesas de felicidad y enseñanzas profundas para los creyentes. Los emisores se presentaban como seres de otra galaxia, similares a los humanos, aunque mucho más evolucionados, a quienes el Creador había engendrado con el fin de vigilar el universo, por lo que recibían el nombre de “Guardianes”. Las teorías no eran demasiado fijas y variaban en función de las de los adeptos y las lecturas de la Sra. Keech. Venían envueltas en una jerga que garantizaba que sólo los iniciados podían entender lo comunicado. Frecuentemente se hacía mención a la llegada de visitantes de Clarion, que iban arreciando porque “el tiempo de las tinieblas” se estaba acabando.

Los mensajes de la Sra. Keech y los que después aportó la Sra. Blatsky, estaban muy inspirados por las revistas de literatura popular y de “misterios”. A ello se añadía ideas que estaban en el ambiente, como el clima generalizado de miedo a la guerra atómica, típico de la Guerra Fría en los Estados Unidos. No inventaban prácticamente nada, aunque entrelazaban estos elementos a su aire dándoles un cierto tono de originalidad. ∗

– Compromisos diferentes. Estudiantes y “gente común”. Infiltrados.
De las personas que se implicaron en las tareas del grupo hacia el final del suceso, había diversos grados de compromiso. Mientras una decena parecía fuertemente implicada, hasta el punto de que algunos perdieron o dejaron sus trabajos (los Armstrong, por ejemplo) y vendieron todas sus pertenencias para dedicarse en cuerpo y alma a la misión, otros manifestaban un cierto escepticismo y su participación era discontinua y provocada más bien por la atracción respecto al tema en general. Había algunos, como la hija de los Armstrong, cuya fe en la predicción era más bien oscilante. Tan pronto se mostraba desesperada por la credulidad de sus padres como se adhería a los trabajos del grupo con toda dedicación. Luego veremos como reaccionaron estas personas.

Los lazos con la familia fueron conflictivos y la tensión aumentó conforme pasaba el tiempo. Algunos cortaron todos los lazos familiares para entregarse a la causa. Baliza En otros casos la familia intervino de forma agresiva contra los miembros. El marido de la Sra. Baltsky trató de impedir que acudiera a las reuniones, amenazándola con tratamiento psiquiátrico. La hermana del Sr. Amstrong llegó a pedir que se le declarara mentalmente incapaz de custodiar a sus hijos pequeños y gestionar su patrimonio. (La demanda fue rechazada por el tribunal).

 

La profecía:

– Mensajes confusos.
Los mensajes que recibían las dos mediums del grupo fueron generalmente bastante confusos, por lo que exigían esfuerzos de interpretación y reinterpretación, en los que llevaban la voz cantante los líderes de la congregación, aunque otras personas podían manifestar su opinión. En algunos casos, se recababa el parecer de “expertos” ajenos, que se contactaban entre personas conocidas por el Sr. Amstrong, que era el teórico principal. Las comunicaciones giraban en torno a una calamidad que había de afectar a Lake City y a otros lugares de la Tierra que luego se fueron precisando. Las primeras predicciones al respecto llegan en mayo del 54. Al principio apuntan más bien a una guerra y una gran matanza provocadas por la inconsciencia y perversión de la humanidad. Se expresa condenas contra los belicistas, científicos, incrédulos y materialistas. Hacia agosto ya se perfila la idea de una inundación en el Gran Lago que se va extendiendo por todo el planeta durante un año, incluyendo la re-emergencia del continente mítico Mu, que aprovecharía la ocasión para manifestarse.

La profecía incluía un mensaje de salvación. Los miembros del grupo serían rescatados a tiempo por una flotilla de naves espaciales y llevados al planeta Clarion donde vivirían una existencia maravillosa. Posteriormente, en puntos álgidos de la crisis, la salvación se extendió a todas las personas que creyeran en los mensajes, pero el medio por el que se llevaría a cabo ya no fue tan preciso.

-Los visitantes.
Un papel muy importante en relación con la profecía son los visitantes. La llegada de enviados del planeta Clarion era frecuentemente vaticinada y su espera constituye una de las tareas que más excitaban al grupo y ocupaban su atención preferentemente. Su aparición, que ocurre en varias ocasiones, no es espectacular. No se presentan como alienígenas estrambóticos, sino con la apariencia de personas normales que sólo revelan su condición por medio de signos que no son fáciles de detectar para los miembros de a pie.∗ Suelen ser designados post evento por la Sra. Keech, que ostentaba una capacidad especial para ello, y corroborados más tarde por el Dr. Armstrong. En realidad, se toma por visitante a cualquiera que aparezca en momentos especiales, aunque sean adolescentes con ganas de juerga. Son designados porque “muestran una inteligencia excepcional” o “su comportamiento no es natural”. Aparecen en momentos de tensión y crean gran nerviosismo y entusiasmo confirmatorio.∗ La presencia de un visitante sirve incluso para dar la vuelta al fracaso de profecías porque son un signo de que los Vigilantes no abandonan al grupo y de que tienen propósitos escondidos que sirven para reintepretar lo que ocurre.

La imaginación de la Sra. Keech no se limita a ver lo que los otros no ven, sino que llega a inventar, añadiendo elementos fantásticos de su cosecha. Los observadores del equipo científico llegaron a contar algún hecho manifiestamente fantástico, que decían que les había ocurrido, que se incorporó rápidamente a la “memoria” del grupo.∗

-El secreto y proselitismo.
La actitud del grupo hacia el exterior varió según las fases de la profecía. Al principio, al menos, no hubo una política explícita de secreto, pero sí una especie de cautela y una falta de interés por el proselitismo. Esto provocó que los líderes omitieran la información sobre la profecía incluso cuando los periodistas o en charlas a grupos ajenos que se la pedían explícitamente. El mensaje se reducía a personas claramente comprometidas con temas esotéricos, consideradas de confianza.∗ En otros momentos llegó a destruirse la documentación. Festinger llega a hablar de “un velo de secretismo”. Sin embargo, especialmente cuando se acercaba la fecha clave y tras el fracaso de la profecía, aparecieron periodos de una actividad frenética hacia el exterior. Se buscaba la prensa, se abrían las puertas de la casa a los interesados, se enviaba informes a otros grupos… Las razones de este vaivén no son siempre las mismas. En algunos casos, la información se daba a regañadientes, como si fuera una especie de obligación, ocultando elementos fundamentales. En otros, la actividad resultaba ser autojustificatoria: los creyentes trataban de evitar una percepción negativa del exterior insistiendo en signos y vaticinios.

– Reacción del público.
La reacción del público, no demasiado numeroso, que se movió en torno a la profecía fue más bien distanciada e irónica. La prensa adoptó un tono jocoso y algunos de los visitantes que se presentaban, especialmente jóvenes, lo hacían para divertirse. Esto no fue siempre advertido por todos los miembros del grupo —especialmente los más entusiastas— que veían signos de creencia por todas partes. Algunas personas, seguidores de la ufología con otras creencias, trataron de entorpecer la marcha del grupo, sin demasiado éxito.

Estas muestras de escepticismo burlón fueron sustituidas en algún caso por una manifiesta hostilidad. Ya he mencionado los intentos de los familiares para incapacitar a los Armstrong. También los vecinos hicieron denuncias por los “disturbios” provocados por los adeptos y sus seguidores y la policía advirtió a la Sra. Keech que, de seguir así, tendrían que intervenir. Ella acabó obsesionada por el tema y veía espías por todas partes.

Y luego, llegó el fracaso.

 

 

Referencias.

Alejandro Agnostelli: “Cuando la profecía falló”, Factor, 5 de junio de 2014; consultado 10/06/18;
http://factorelblog.com/2014/06/05/cuando-la-profecia-fallo/

“Cuando profecía falla”. Es una traducción del artículo de Wikipedia en inglés.
http://www25.wikipedes.eu/03694374/CuandoProfeciaFalla

 

NOTA: He marcado con asterisco algunos puntos sobre los que habrá que volver más adelante.

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