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Los Guardianes están entre nosotros (2). El fracaso de las profecías.

28 de junio de 2018

En realidad las profecías de la Sra. Keech no fracasaron una sola vez. Hubo una serie de intentos fallidos cada vez más espectaculares y alguna replicación, como después de un terremoto.

Se puede hablar de una serie de decepciones de las expectativas que, sin embargo, no sumieron al grupo en una crisis sino cuando el fracaso final puso la guinda.

Como dije en mi anterior entrada, los avisos de inminentes visitas de extraterrestres causaban un gran revuelo entre los adeptos, aunque no siempre se expresaban con claridad. Pero uno de ellos, que sí fue formulado sin ambages provocó un fracaso que conmocionó al grupo. De acuerdo con las instrucciones recibidas, se desplazaron hacia un campo cercano en espera de la aparición, pero esperaron en vano. Allí no se presentó ningún extraterrestre. Sin embargo, la Sra. Keech salvó la situación cuando apareció un caminante, quizás un curioso. Apenas se hubo ido, la proclamó que la conducta reservada —“extraña”— del hombre y otros signos —había aparecido “de la nada”— indicaban sin confusión posible que se trataba del enviado y que si no había hecho manifiesta su presencia era por razones que había que estudiar. Al parecer la explicación fue generalmente aceptada, sin apenas reservas. Una comunicación posterior de Sananda, que confirmaba la identidad del personaje, acabó con las dudas que pudiera haber.

A veces los Guardianes apostaban fuerte en sus predicciones. Así, vaticinaron una vez la muerte y resurrección del marido de la Sra. Keech —poca broma—, quien, como era bastante escéptico, se fue a dormir sin esperar a ver que pasaba. Como es de suponer, el evento no tuvo lugar, lo que fue rápidamente reinterpretado como que se trataba realmente del anuncio de una muerte y resurrección espirituales.

No obstante, la primera predicción que acabó en un revés contundente fue la de la nave que había de rescatar a los creyentes antes del cataclismo. Hubo hasta tres convocatorias fallidas. Los adeptos se preparaban concienzudamente siguiendo las extrañas instrucciones que daban los extraterrestres: destruían la documentación que tuvieran relativa al acontecimiento, se despojaban de todos los objetos metálicos y cosas por el estilo. En la última ocasión, permanecieron en el jardín de la casa de la Sra. Keech, a la vista del público y los medios de comunicación, hasta altas horas de la noche y aguantaron el tipo como pudieron. Allí se manifestaron los primeros signos de decepción, que fueron confirmados cuando el día señalado para el cataclismo predicho, un poco antes de Navidad, éste no tuvo lugar. Un intento de aplazarlo hasta la Nochebuena no surtió efecto y, como se puede suponer, la conmoción fue total.

Reacciones.

Cuando ya en la madrugada de la noche señalada se hizo patente que la ciudad del Lago no iba a ser inundada ni nada parecido, el estado anímico de los creyentes cayó en picado. Pero el resultado no fue exactamente el que cabía esperar. Durante el primer cuarto de hora hubo sollozos, caras descompuestas y la impresión de que el grupo estaba a punto de desintegrarse. Pero luego hubo una fase de subidas y bajadas de ánimo sucesivas. Los intentos de recuperación de la situación comenzaron in situ y las reacciones finales fueron algo extrañas: en lugar de una desbandada general sólo hubo dos desafecciones.

La respuesta final de los adeptos fue preparada por los cambios de actitud que se produjeron en las fechas previas al acontecimiento. Especialmente un día antes, la labor de proselitismo, que había sido descuidada, cuando no contemplada con aversión durante los meses anteriores, adquirió una actividad frenética. Se atendió prolijamente tanto a los visitantes espontáneos cuanto a la prensa, que había sido vista con recelo desde los primeros contactos. Se practicó una política de puertas abiertas en la casa de la Sra. Keech que favoreció la multiplicación de encuentros. Si hasta entonces los líderes del grupo habían efectuado una cuidadosa selección de los neófitos que fueran aptos para la salvación, ahora toda persona que accedía a la casa se consideraba automáticamente una “elegida”.

Reinterpretaciones.

El expediente más utilizado para superar anímicamente la situación fue la reinterpretación de las profecías. Los mensajes en sí mismos se consideraban auténticos y correctos pero las interpretaciones no habían sido efectuadas por las personas correctas o habían sido recibidos confusamente∗. Esto permitía mantener la ficción principal de una interacción con seres superiores de otras galaxias y la convicción de que las personas del grupo habían sido seleccionadas para la consecución de una vida superior. Así, se pone en entredicho la autoridad de algunos miembros del grupo, sin necesidad de señalarlos directamente, aunque aquellas personas que manifiestan un cierto criticismo escéptico pasan a ser ignoradas por el resto. Nadie trata de convencerlos, sino que se les aparta. Los mensajes no cesan con el primer fallo. Se añaden nuevos métodos de recepción como el teléfono, la radio o la televisión—cualquier conversación banal con un curioso se convierte en signo y es analizada minuciosamente en busca de mensajes ocultos—. Se busca ansiosamente en las noticias de prensa cualquier referencia a algún hecho luctuoso con un vago parecido con la profecía para interpretarlo como un indicio de que los Vigilantes habían cambiado sus planes o que todo el episodio era una especie de prueba para que los creyentes demostraran su fe. Los mensajes del exterior, lejos de cesar, se multiplican. En especial, algunos de los creyentes dan un giro de 90º y pretenden que la interpretación literal de las catástrofes y los otros acontecimientos ilustrados era errónea, puesto que se trataba de mensajes con un contenido simbólico.∗Ese contenido simbólico remite a lo religioso, en última instancia. Las referencias a Dios y Jesucristo, que habían sido apuntadas desde el principio, pasan ahora a primer plano, desviando la evaluación de la situación hacia los beneficios espirituales que los participantes habían recibido. ∗

La idea de que este acontecimiento había sido un primer ensayo llevó inmediatamente a la de que la predicción no había dejado de ser cierta, sino que simplemente había sido aplazada por razones que las personas del grupo no estaban en situación de comprender totalmente∗. Pero ahora el tiempo no importaba: tarde o temprano, el Apocalipsis tendría que ocurrir∗.

La huida hacia delante.

El equipo del Dr. Festinger no pudo hacer un seguimiento pormenorizado y detallado de la evolución de los miembros del grupo tras la profecía fallida. Tras unas semanas sólo pudo tener noticias de algunos de los más destacados. En general, el grupo como tal, se rompió, aunque la Sra. Keech continuó su actividad hasta su muerte acompañada de un pequeño grupo de seguidores. Al parecer siguió en contacto con algunos de los de Lake City. Se puede decir que, incluso las personas que cejaron la actividad inmediatamente tras la noche fatídica, siguieron moviéndose en el ámbito del ufismo espiritualista —si se me permite la expresión—, es decir una amalgama entre un vago misticismo y el culto a los platillos volantes.∗

Parece que en la disgregación del grupo como tal pesaron dos motivos principalmente: el miedo al ridículo y a la presión de la policía que había intensificado su vigilancia sobre ellos.

Festinger señala como conclusiones que las personas admitieron las distintas versiones del salto hacia delante condicionadas por sus propias circunstancias. El libro resalta las cinco más importantes que hicieron que algunos resistieran la frustración.

1. La persona debería estar convencida. (Sin embargo, hemos visto como hubo alguna excepción a la regla que hizo que algunos escépticos se convirtieran justo tras la decepción final). ∗

2. Esa convicción debía manifestarse en forma de un compromiso con las actividades del grupo. Cuanto más se entregaba la persona al grupo y cortaba con los lazos que le unían al exterior más proclive era a superar la frustración.

3. La convicción debía estar abierta a una posible refutación.

4. La disconfirmación se produce.

5. El grupo es capaz de crear una solidaridad interna después de la refutación.

Todo esto quedaría resumido en lo que el Dr. Armstrong confesó a uno de los observadores en la tensión previa al cataclismo fallido: “He quemado mis naves; no puedo permitirme dudar” (171) ∗.

11 comentarios
  1. Alfonso permalink

    Conocía el estudio de Festinguer por su mención en LA RESURRECCION DEL HIJO DE DIOS de N.T. WRIGHT, en el cual brillantemente se refuta que sirva de marco para interpretar las apariciones pospascuales de Jesús. Por otro lado el protestante César Vidal ya ha mostrado los puntos débiles de ver la resurrección de Cristo cómo una desilusión de la comunidad primitiva :” Con esa fe no intentaban autoengañarse para reparar el trauma de la crucifixión. En realidad, tan sólo seguían una línea de interpretación presente en el judaísmo – la referida al mesías que se manifestaría para ocultarse y regresar al final de los tiempos – y puesta de manifiesto en las enseñanzas de Jesús. Igual que lo que encontramos en otras fuentes judías como el Midrash Rabbah sobre Rut 5, 6 creían que el mesías se había revelado, luego se había ocultado de Israel y, al final, volvería a manifestarse. Como en el Midrash Rabbah sobre Lamentaciones comentando Oseas 5, 15 estaban convencidos de que el mesías había regresado a su lugar de habitación previo a venir a este mundo y que después regresaría. ¿Acaso no era eso lo que Jesús les había enseñado al hablarles de una limpieza de la cizaña al final de los tiempos? (Mateo 13, 36-43) ¿Acaso no era eso lo que Jesús les había enseñado al comparar el Reino con una red barredera? (Mateo 13, 47-50) ¿Acaso no era eso lo que Jesús les quería decir al referirse a su triunfo tras morir y regresar de los muertos? (Mateo 16, 27; Marcos 8, 38; Lucas 9, 26). Con esa fe no intentaban autoengañarse para reparar el trauma de la crucifixión. En realidad, tan sólo seguían una línea de interpretación presente en el judaísmo – la referida al mesías que se manifestaría para ocultarse y regresar al final de los tiempos – y puesta de manifiesto en las enseñanzas de Jesús. Igual que lo que encontramos en otras fuentes judías como el Midrash Rabbah sobre Rut 5, 6 creían que el mesías se había revelado, luego se había ocultado de Israel y, al final, volvería a manifestarse. Como en el Midrash Rabbah sobre Lamentaciones comentando Oseas 5, 15 estaban convencidos de que el mesías había regresado a su lugar de habitación previo a venir a este mundo y que después regresaría. ¿Acaso no era eso lo que Jesús les había enseñado al hablarles de una limpieza de la cizaña al final de los tiempos? (Mateo 13, 36-43) ¿Acaso no era eso lo que Jesús les había enseñado al comparar el Reino con una red barredera? (Mateo 13, 47-50) ¿Acaso no era eso lo que Jesús les quería decir al referirse a su triunfo tras morir y regresar de los muertos? (Mateo 16, 27; Marcos 8, 38; Lucas 9, 26). “

    • La cuestión no es que los primeros cristianos superaran su frustración recurriendo a fuentes judías o paganas (perdón, pero la única fecha segura de la Torá oral es el siglo III de nuestra Era). El problema para la interpretación de Vidal es que, en repetidas ocasiones, en los evangelios y en las cartas paulinas, se destaca que la llegada del Reino y el retorno del Mesías son inminentes (“antes de una generación”). Los mismos evangelios parecen indicar que los discípulos no creían que su profeta iba a acabar en la cruz (huyen tras su muerte y se muestran desconsolados). Existe, por lo tanto, un proceso de recuperación tras el fracaso evidente de su Mesías y otro proceso de recuperación cuando pasan los años y el segundo retorno no se produce. El libro de Festinger da una orientación muy precisa de cómo una pequeña secta puede superar este tipo de fracasos. Por eso es interesante. Me referiré a esto en mi próxima entrada.

      • Alfonso permalink

        Confundes las profecías de la “abominación de la desolación”,es decir la destrucción del templo de Jerusalén por Tito en el 70 con el fin del mundo.No es cierto que Cristo creyese en un fin del mundo inminente, considerar que Jesús creía en un fin del mundo inminente fue una invención de la teología alemana de la kulturkampf para negar la fundación de la Iglesia por Cristo (Benjamin Wicker y Scott Hann tienen investigado mucho al respecto). Respecto a mateo 16: 28 e refiere a la transfiguración de Cristo por obvias razones.

  2. “Jesús le respondió: Si quiero que se quede hasta que yo venga, ¿qué te importa? Tú sígueme. Corrió pues entre los hermanos la voz de que este discípulo no moriría. Pero Jesús no había dicho a Pedro No morirá sino Si quiero que se quede hasta que yo venga.” (Juan 21, 22-23)
    “Yo os aseguro: no acabaréis de recorrer las ciudades de israel antes que venga el Hijo del hombre.” (Mateo 10, 23)
    “Dinos cuándo sucederá eso, y cuál será el signo de tu venida y del fin del mundo” (Mateo 24,3)
    “Se proclamará esta Buena Nueva del Reino en el mundo entero, para dar testimonio a todas las naciones. Y entonces vendrá el fin.” (Mateo 24, 14)
    “…el sol se oscurecerá, la luna no dará su resplandor, las estrellas caerán del cielo, y las fuerzas de los cielos erán sacudidas.” (Mateo 24, 29)
    “…y verán al Hijo del hombre venir sobre las nubes del cielo con gran poder y gloria. Él enviará a sus ángeles con sonora trompeta, y reunirán de los cuatro vientos a sus elegidos, desde un extremo de los cielos hasta el otro.” (Mateo 24, 30-31)
    “Yo os aseguro que no pasará esta generación hasta que todo esto suceda.” (Mateo 24,34)

    • Alfonso permalink

      “1) La estructura literaria de este “discurso escatológico,” tal como está en los sinópticos, no es obra de un evangelista. Pues no explica cómo los otros dos mantienen, fundamentalmente, la estructura del mismo. Esto supone un origen común, sea que el mismo Jesucristo lo pronunció así, sea que así lo estructuró la catequesis primitiva, conforme al uso bien reflejado en los evangelios de agrupar en un contexto lógico materias semejantes, aunque pertenecientes a un contexto histórico distinto.

      2) En el “discurso escatológico” ciertamente se habla de la destrucción de Jerusalén y del fin del mundo, como se ve por responder Jesucristo a la pregunta de los discípulos de “¿cuándo sucederá esto?” que era preguntar sobre la afirmación de Jesucristo que del templo no “quedaría piedra sobre piedra” (Mt 24:2, par.), y por responder también con su discurso a la pregunta de los discípulos, que le interrogan: “¿Cuál es la señal de tu venida y del fin del mundo?” (Mt 24:3).

      3) Es cierto que todas las expresiones o cuadros del discurso pueden explicarse, como se verá en el análisis, directamente, literalmente, de la destrucción de Jerusalén. Pero no, porque se pueda interpretar así, se sigue que haya de interpretarse literalmente de ella. Esto será efecto de una valoración distinta.”Por Manuel de Tuya sigue aquí : http://www.mercaba.org/Biblia/Comentada/evang_mateo_19-fin.htm#_Toc38078924

    • Alfonso permalink

      Parusía se ha interpretado erroneamente como segunda venida, pero significa “venida” o “presencia”, no necesariamente una segunda.venida. Es obvio que Mateo 24,3 habla de la “presencia” de Cristo y su relación con la destrucción del templo, no de una segunda venida.

  3. Es decir, que cuando se habla del fin del mundo en realidad se refiere a la destrucción del templo de Jerusalén. Vale. Y cuando compara la venida del Hijo del hombre con la destrucción de la humanidad por el Diluvio en Mt. 24, 37-39 ¿qué se supone que debemos entender? Lo que dice el Evangelio de Mateo es claro y más aún si lo comparamos con Apocalipsis 7,1; 14,6, 14,14… en el que vemos que aparecen las mismas figuras que en Mateo pese a que esa obra nada tiene que ver con la tradición sinóptica como tampoco la tiene el Evangelio de Juan en el que también pone en boca de Jesús la idea del pronto fin del mundo que sucedería antes de la muerte del propio Juan.
    Y cuando Mateo habla de que el Hijo del hombre vendrá sobre las nubes con gran poder y gloria ¿debemos entender que se refiere a la presencia de Cristo y no a su segunda venida? Esa interpretación no tiene el menor sentido.
    Es suficiente con leer el final del Apocalipsis para encontrar varias veces la repetición de que el fin del mundo sucedería pronto. ¿De dónde iba a venir esa idea sino del mismo Jesús y sus discípulos?

    • Alfonso permalink

      El “Discurso escatológico” de Jesucristo, llamado así por versar sobre los “finales” de la Ciudad Santa y el mundo, y también “Apocalipsis sinóptica,” por ser la “revelación” de Jesús sobre el fin de Jerusalén y del Templo por Tito EN EL 70. Ya antes indiqué cómo la expresión parusía significa “presencia” o “advenimiento,” pero que no exige en los autores neotestamentarios que sea siempre sinónima de su última venida al fin del tiempo. Y de esta “venida” suya, de esta parusía triunfal — la que no requiere su presencia corporal —, describe sus preludios con una descripción genérica, algún tanto vaga, situada en el género apocalíptico del A.T. Jesús, hasta aquí, vaticinó a sus discípulos, con un género apocalíptico, la época de trastornos y dolores que precederán a la destrucción de Jerusalén.(ver el estudio de Manuel de Tuya en el enlace que puse).No pasará esta generación sin que todas estas cosas sucedan.” Naturalmente, “esta generación” es la de aquellos a los que se dirige Jesucristo en esta hora. Y, puesto que éstos verán el cumplimiento de “todas estas cosas,” es que se refiere a la destrucción de Jerusalén (Mt 16:28). “Precisamente en la Escritura, el número de cuarenta años es el término que expresa una generación. Muriendo Jesucristo sobre los treinta y tantos años y siendo la destrucción de Jerusalén el año 70 del nacimiento de Jesucristo, “esa generación” queda, conforme al uso bíblico, encuadrada en estos cuarenta años. Y la certeza de esta afirmación es más firme que los cielos (v.35).” Cf. Comentario a Mt 16:28 por Manuel de Tuya.

      • Que en los evangelios Jesús está anunciando el retorno apocalíptico de sí mismo como Hijo de Hombre (sea lo que sea que quiere decir esta expresión para ellos, los cristianos la toman de Daniel) es algo que no puede negarse por mucho que se retuerzan los significados de las palabras a nuestro capricho. Los fragmentos que ha colocado José Luis Calvo son más que explícitos. Lo que se trata de discutir como mucho entre exegetas e historiadores es como casa esto con los otros -menos- fragmentos en los que dice que el Reino ya ha comenzado. Los intentos son dos: o admitimos que Jesús habla en dos sentidos diferentes o admitimos que en los evangelios hay dos manos diferentes y que la segunda trata de corregir a la primera. Me inclino por esta segunda opción, porque es coherente con otras contradicciones en los mismos evangelios.

  4. Es decir, que en Mateo 24 cuando los discípulos preguntan por el “signo de tu venida y del fin del mundo”, Jesús les responde mezclando la destrucción del templo de Jerusalén con el fin del mundo sin señalar en ningún caso la diferencia entre una cosa y otra. Además tampoco distingue entre su presencia y su segunda venida durante el Apocalipsis. El discurso emplea las mismas figuras simbólicas que el Apocalipsis de Juan, las perturbaciones en el Sol, la Luna y las estrellas, los cuatro vientos, los ángeles con trompetas, el anuncio de la Buena Nueva al mundo entero, su llegada como Hijo del hombre que compara con la destrucción de la humanidad por el Diluvio… pero, eso sí, cuando indica que eso sucederá en esa generación hemos de entender, porque así lo dice el R. P.. de Tuya O. P., que sólo se refiere a la destrucción del templo cuando de la lectura del pasaje queda claro que está hablando de la venida del Hijo del hombre como figura apocalíptica algo que, que yo sepa, no se produjo durante la guerra judeo-romana. No se vio venir sobre las nubes al Hijo del hombre, no se vieron ángeles trompeteros, no se reunió a los elegidos desde las cuatro partes de la Tierra… que es de lo que está hablando Jesús cuando dice “no pasará esta generación hasta que todo eso suceda.” Pues paso esa generación y nada de eso sucedió.

  5. Por otro lado, la mención al Reino de Dios en los evangelios no puede ser separada de su significado en la Palestina del siglo. Para los celotes, para Daniel, para el libro de Enoch, para los sucesivos mesías que se alzaron contra el poder romano, es decir, para todo judío que leyera lo que escribe Mateo: «No toméis camino de gentiles ni entréis en ciudad de samaritanos; dirigíos más bien a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Id proclamando que el Reino de los Cielos está cerca” (Mateo 10, 5-6), lo que se decía era que el Reino de Dios sobre la tierra se aproximaba. “Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, el Hijo del Hombre se avergonzará también de él, cuando venga en la gloria de su Padre con los santos ángeles.También les dijo: De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte hasta que hayan visto el reino de Dios venido con poder” (Marcos, 8, 38-9).
    Nada de Jerusalén derruida, sino una promesa de algo iba a llegar de manera inminente y que cumpliría las profecías bíblicas y la Alianza. Los que tratan de buscar significados alegóricos y espirituales parecen pensar en un Jesús flotando en el aire de las ideologías y no el Jesús histórico, encastrado en la historia de su tiempo, fueran sus palabras o fueran las de los piadosos judíos que las escribieron décadas más tarde.

    El proceso de desenraizar el mensaje apocalíptico, cuya inminencia en Pablo, a pesar de sus intentos reformistas es evidente ( “Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor”; 1Tes 4, 17). ) lo ha descrito de manera excelente Paula Fredriksen en From Jesus to Christ : The Origins of the New Testament Images of Jesus, (p. 63) y se puede observar en los propios evangelios y en la patrística posterior, claro está.

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