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La Sábana Santa es un fraude: estudio anatómico de las piernas.

24 de julio de 2019

En los debates con los sindonistas uno tiene que escuchar con frecuencia que el único dato que contradice la autenticidad del lienzo es la datación por radiocarbono que se realizó en 1988. Ya he respondido a esta objeción en varias partes de este blog, pero recientemente acabo de encontrar un estudio más que interesante. Encontré la referencia en el imprescindible trabajo de Hugh Farey que he comentado anteriormente. Se trata de: Caja, Víctor y Boi, Marzia: “The Evidence of Crucifixion on the Shroud of Turin Through the Anatomical Traits of the Lower Limbs and Feet”; Archaeometry, Vol. 60, nº 6; Diciembre 2018; pp. 1391-1402.

Víctor Caja es miembro del Departamento de Cirujía Ortopédica del hospital de la Vall d’Hebron en Barcelona y Marzia Boi pertenece al Departamento de Biología de la Universitat de les Illes Balears. Ha sido realizado con el asesoramiento de tres profesores de anatomía que no se nombran. Se puede consultar en : https://onlinelibrary.wiley.com/doi/abs/10.1111/arcm.12383

El pie de Jehohanan, Giv’at ha-Mivtar. Jerusalén.

El trabajo que comento casi se comenta sólo. Traduciré las conclusiones:

1. El equinismo evidente de los miembros inferiores está presente sólo en la imagen frontal de la tela. [NOTA: el equinismo es una deformación del tobillo que retuerce el pie y obliga a la persona a caminar sin apoyar la parte posterior de la planta, según Wikipedia].

2. La planta del pie derecho en la imagen dorsal es la mejor definida; muestra una flexión plantar con una discrepancia entre la flexión plantar frontal y la dorsal del tobillo derecho, teniendo en cuenta que las dos imágenes fueron creadas en el mismo momento. Se produce un desajuste entre la

superposición de los pies tanto en la imagen frontal como en la dorsal. No existe una explicación científica o anatómica de estas características.

3. La superposición de los pies, con el izquierdo sobre el derecho en la imagen dorsal,

crea un desajuste y diferencias visibles con la imagen frontal porque, en esta última,

los pies parecen estar casi paralelos.

En general, la postura humana, a nivel de la biomecánica y la anatomía, ha sido interpretada

y estudiada muy recientemente; de hecho, las nuevas tecnologías [utilizadas] eran desconocidas en la antigüedad. (…)

Aparentemente, el conocimiento postural y la sinergia deberían reflejarse en la Sábana Santa, por ejemplo, el papel de la rotación de las piernas, que, por el contrario, no se ilustra en la imagen corporal. Creemos que el cuerpo humano representado en el sudario de Turín tendría que ajustarse a este conocimiento biométrico y anatómico, y que su sinergia postural debería estar presente.

 

Dicho de manera menos cautelosa, el estudio científico de la posición de las piernas demuestra que no pueden ser las de un ser humano. No sólo es que una de ellas sea deforme, sino que esa deformidad se ve en una cara de la imagen, pero desaparece en la otra, es observable en ciertas partes de las piernas, pero no en otras. En cierto sentido, como ocurre con otros experimentos recientes, se viene a demostrar aquí lo que se ha dicho muchas veces antes: que la imagen del sudario de Turín no puede ser el calco de un cuerpo humano. Que pese a todos los intentos de algunos especialistas de hacernos comulgar con ruedas de molino mediante sofisticadas terminologías, lo que no se ve no puede verse. Pero aunque esta imposibilidad sea algo que se descubre a ojo, está bien que haya un estudio científico que demuestre esta obviedad.

Lo más curioso es que este artículo está firmado por una conocida sindonóloga que repite antes de las conclusiones una buena cantidad de los tópicos del sindonismo sobre que está demostrado esto y lo otro. Como era de esperar, sólo “está demostrado” lo que a ella le interesa. Por ejemplo, afirma que la imagen está formada por contacto (gravity, p. 8)), en contra de la mayoría de estudios que refutan esa afirmación, incluyendo los sindonistas. Otro ejemplo: mantiene que las manchas de sangre se produjeron cuando el cadáver estaba en una losa, en contra del experimento de Garlaschelli/Borrini y el sentido común, que demuestran todo lo contrario. (Íbid).

A pesar de todas las cautelas, como prácticamente tienen que reconocerlos autores al final, las disimilitudes entre la imagen frontal y dorsal son incompatibles con un cuerpo humano según los datos recopilados.

NOTA: No sé cómo encajarán esto los sindonistas habituales. No conozco ninguna réplica al artículo. Luz et al. (2018) que lo mencionan, pasan por alto las conclusiones y se limitan a algunos aspectos secundarios. Supongo que una salida razonable sería mantener que la imagen fotográfica y la de la propia tela es lo suficientemente confusa para que los cálculos que se han hecho tengan un cierto grado de incertidumbre. Pero esto equivaldría a echar por la borda todo el argumentario sindonista basado en estudios anatómicos que pretenden una precisión mucho mayor que la que necesitan Caja y Boi. Al fin y al cabo, calcular la dirección de una pierna es bastante más fácil que ver un diente o un leptón.

Referencias:

Luz Cardoso, Fabricio et al. : “Las lesiones traumato-ortopédicas de Jesucristo, según el Sudario de Turín”, Revista Cubana de Ortopedia y Traumatología. 2018;32(2); Consultado on line (22/07/19),  https://www.medigraphic.com/cgi-bin/new/resumen.cgi?IDARTICULO=87532

From → 3.4. Otros

5 comentarios
  1. Carlos Otal permalink

    David, hoy me has recordado con tu comentario “La Sábana Santa es un fraude: estudio anatómico de las piernas.”a los discursos del candidato a Presidente, Pedro Sanchez.

    Y es que “no das una al derecho” en tu afán e no enfrentarte a la VERDAD.

    El trabajo que aportas es quizás LA MEJOR RECOPILACIÓN sobre las lesiones anatómicas que se ha escrito en muchísimos años.

    Te lo agradezco inmensamente.

    El trabajo anatómico-ortopédico es enormemente favorable a LA AUTENTICIDAD DE LA SÁBANA SANTA, pero es que tú NO TE ENTERAS.

    Para ahorrarte trabajo a ti y a tus lectores este es el contenido del trabajo:

    Las lesiones traumato-ortopédicas de Jesucristo, según el Sudario de Turín
    Traumato-orthopedic injuries of Jesus Christ according to the Shroud of Turin
    Les lésions traumato-orthopédiques de Jésus-Christ, d’après le Suaire de Turin

    Fabrício Luz Cardoso1
    Enrico De Losso Seneme1
    José Antonio Galbiatti1
    Marcos Vinícius Muriano da Silva1
    Marília Gabriela Palacio Galbiatti2
    Sílvio Eduardo Cardozo3
    1 Facultad Estatal de Medicina de Marília (FAMEMA). Marília, SP, Brasil.
    2 Universidad de Marília (UNIMAR). Facultad de Medicina. Marília, SP, Brasil.
    3 Facultad Juan Pablo II (FAJOPA). Marília, SP, Brasil.

    (…)

    Saludos.
    Carlos Otal,maest

    • Carlos: Me alegro de que te gustara el artículo que enlacé. Lo habías incluido íntegro en tu comentario. Lamentablemente no puedo incluirlo entero porque satura el espacio disponible. Además, el artículo se puede leer o descargar en abierto con el enlace que incluí en las referencias de mi entrada. Es cosa de hacer dos pulsaciones con el ratón. No creo que sea demasiado trabajo.
      Un saludo.

  2. Gonzalo Alvear permalink

    David: Considero que si uno pretende extraer conclusiones científicas, debe ser lo más rigurosamente científico posible. El estudio que usted menciona tiene una gran limitación: se basó en fotografías de alta resolución tomadas el año 1978. Además de la inmensa distancia con la tecnología de alta resolución actual, dicho estudio no se basó en la observación directa del Sudario, por lo que sus conclusiones no pueden ser, de ninguna manera, consideradas como evidencia fuerte, sino que solo como hipótesis a ser comprobadas con estudios directos.
    Además, me parece que también se debería transcribir en su artículo, si se pretende ser neutral (requisito fundamental de la ciencia), las consideraciones hechas por los propios autores en la discusión de sus hallazgos.
    “Una posible explicación para la discordancia entre el pie frontal y dorsal, como también de las imágenes de las extremidades, podría ser debido al fenómeno de la pareidolia (Di Lázaro et al. 2013). Este fenómeno también se ha considerado para explicar la evidencia de la presencia de leptones puestos sobre los ojos o las inscripciones alfabéticas y marcas de flores sobre la tela (Danin y Guerra 2008). Por tanto, la discordancia anatómica de las posiciones dorsal y frontal de los pies revela los problemas relacionados con el origen de la imagen del Sudario de Turín: ¿es una prenda mortuoria antigua o es la creación de un artista medieval? Este problema es sobre cómo se generó la imagen del cuerpo, ya sea pre o post mortem, y cuánto tiempo transcurrido fue necesario para crearla. Un factor que debería considerarse es el probable uso de aceites mortuorios (Boi 2012, 2017; Fazio et al. 2015a), lo que podría haber ayudar dado a fijar la imagen del ST. Además, la oxidación visible de las fibras del lino (Fazio et al. 2015b, 2016) es, por lejos, un fenómeno inexplicable y desconocido, no existiendo ninguna otra tela mortuoria equivalente con la cual se pueda comparar esta imagen, como también los escasos datos existentes sobre los tipos de crucifixión en la antigüedad. El debate sobre el ST, que no parece ser un puzzle fácil de resolver, está aún abierto si consideramos la controversial datación por C14, que ubicó a la tela en un contexto medieval (Damon et al. 1989) o el análisis del ADN, que encontró fuentes biológicas provenientes de la Edad Media, incluyendo el primer periodo y de diferentes áreas geográficas (Barcaccia et al. 2015).

    • La posición de las piernas que analiza el estudio no depende de la observación directa del lienzo. Es un rasgo aparente a simple vista que no requiere detalles. Podría haberse realizado sobre las fotos de Enrie igualmente. Es como si usted dijera que no se puede decir si la imagen tiene una mano encima de la otra sin un análisis directo. Por otra parte, si usted excluye todos los trabajos que no han sido realizados directamente sobre el lienzo nos quedamos sin sindonología. Habría que excluir con más motivo todos los realizados con cintas adhesivas, que sólo recogen las fibras superficiales y más degradadas, etc. La datación del carbono 14 puede tener puntos controvertibles, como el famoso 95% de fiabilidad, pero ninguno que permita sospechar que hubiera un error de 2000 años. Le recomiendo el trabajo de Hugh Farey que he comentado en entradas anteriores.

      • Gonzalo Alvear permalink

        David: No me parece que su afirmación sea correcta cuando se refiere a que la posición de las piernas que analiza el estudio es “un rasgo aparente a simple vista”. Esto, principalmente por dos motivos: 1) los mismos autores establecen en el estudio, al momento de describir cómo hicieron las mediciones de la longitud de los pies: “sobre el ST, no son evidentes los huesos por lo que no se pueden realizar las mediciones radiológicas clásicas (Steel et al. 1980; Gould 1982). En un intento por simularlas, en la imagen dorsal del ST de la planta del pie derecho, se dibujó una línea amarilla (clara) sobre el pie derecho visible desde el punto más bajo sobre el borde externo de la planta posterior al punto distal sobre la impresión del segundo dedo. Asumiendo que ambos pies del ST tienen la misma longitud, se midió y reprodujo una línea, definida como el eje longitudinal de la planta del pie, sobre la impresión incompleta de la planta del pie izquierdo, en un esfuerzo para localizar el eje de la planta del pie izquierdo y la posición de la punta del segundo dedo”. En mi opinión, estos “ajustes” hechos para lograr las mediciones no hubiesen sido necesarios si fuesen aparentes “a simple vista”; 2) la realización de mediciones basándose en imágenes, cuando estas imágenes no tienen bordes definidos, sino más bien difusos, como sucede con la imagen del Hombre del Sudario, tienen alta variabilidad. Basta con mirar en la tabla 1 las variaciones en las mediciones hechas a la planta del pie derecho (el que se ve completo en el lienzo). Lamentablemente no podemos saber cuánta fue esta variación al medir la planta del pie izquierdo, ya que no está descrito en el estudio. Este problema de la variación en las mediciones es un problema común también, por ejemplo, al medir el tamaño de los nódulos pulmonares en las tomografías computadas (Radiology. 2015;277: 863–871), ya que los bordes de los nódulos tampoco son definidos en este tipo de imágenes.
        Por otro lado, en ningún momento me referí a que los estudios del ST realizados en forma indirecta deberían ser desechados, sino solo que las conclusiones de estos estudios no entregan evidencias lo suficientemente fuertes científicamente, sino que nos sirven para desarrollar hipótesis a ser comprobadas en estudios directos. En mi opinión, actualmente, los estudios realizados por STURP y la datación por C14 son los que nos pueden dar las evidencias más fuertes (lo que dependerá también de los sesgos y limitaciones propias de cada estudio).
        Por último, mi intención no es comenzar una discusión eterna, y que de seguro no llegará a ningún puerto, sobre la autenticidad o falsificación del ST. Me imagino que todos los que estamos interesados en este tema hemos leído cientos (no creo exagerar) de estudios a favor y en contra de la Sabana Santa y lo más probable es que lo seguiremos haciendo. En mi opinión, mientras no sepamos mediante qué mecanismo (físico, químico, biológico, etc) se formó la imagen del ST, las discusiones seguirán con argumentos tanto para los que están a favor de su autenticidad como también para aquellos que están a favor de su falsificación.

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