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¿Pudo ser retocado el sudario de Turín?

3 de julio de 2016

Desde la fecha de su aparición en Lirey, las representaciones y testimonios sobre la imagen del sudario de Turín han sido notablemente divergentes. Se pinta o se habla de sangre en las dos manos, de cabellos que caen sobre los hombros, de un rostro claramente visible, trazos de sangre “como si fueran pintados hoy mismo”, imagen pálida, sin sangre, con o sin perizonium (es decir, taparrabos), con las manos cruzadas por las muñecas, etc., etc. A partir de estos datos confusos, se trata de concluir indicios a favor o en contra de la autenticidad del lienzo. No parece nada fácil y en este blog ya he argumentado repetidamente contra las conclusiones fantasiosas de los sindonistas.

Ni siquiera digo que haya indicios de que haya sido retocado en algún momento. Me limito a formular una hipótesis especulativa que no es inverosímil y que ha sido sugerida por José Luis Calvo (2010). La historia azarosa del sudario en su primera época da pie a cualquier posibilidad. De hecho, tenemos noticias de que otro sudario, el de Besançon, pudo haber sido repintado. Esta venerada reliquia, en su momento reputada como auténtica, desapareció durante la Revolución Francesa y se afirmó entonces que se había encontrado un patrón de cartón que servía para reconstruir la imagen (Nicolotti: 176).

Una hipótesis menos probable es que la sábana fuera destruida por el incendio de 1532 y se sustituyera por una nueva. Así lo afirmaron algunos en la época, incluyendo al mismísimo Rabelais, en Gargantúa y Pantagruel :

Unos gritaban: ¡Santa Bárbara! 

Otros: ¡San Jorge! 

Otros: ¡Santa María la Piadosa! 

Otros: ¡Nuestra Señora de Cunault!, ¡de Loreto!, ¡de la Buena Nueva!, ¡de la Lenou!, ¡de la Rivera! 

Unos hacían votos por Santiago. 

Otros recurrían al santo sudario de Chambery, que se quemó tres meses después, de tal modo que no se pudo salvar ni una hebra; otros a Cadouin; otros a Sant Jean d’Angery, otros a San Eutropio de Saintes, a san Mesmes de Chinon, a San Martin de Candes, a san Cloud de Cinais, a las reliquias de Javarsay y a otros mil pequeños santuarios. (Rabelais: 82)

Grabado de Gustave Doré.

El editor precisa que se trata en este fragmento de una burla de la “exagerada devoción a las reliquias y del abuso que se hacía de las mismas”.  Sea como fuere, la sustitución de un lienzo entero tan complejo como el del sudario, con su imagen correspondiente, no parece alentar la idea de estos testimonios, que proceden en su mayor parte de pastores reformados (Nicolotti: 119).

 

REFERENCIAS.

Calvo, José Luis: “Inauguramos una nueva sección (IX-a)”, Escritos desde el páramo. Sábana Santa. 17 de Nov. 2010; Consultado en línea 01/07/2016, http://fenix.blogia.com/temas/sabana-santa/pagina/2/

Nicolotti, Andrea: Sindone. Storia e leggende di una reliquia controversa, Torino, Giulio Einaudi ed., 2015.

Rabelais: Gargantúa y Pantagruel, Barcelona, Zeus, 1971

From → 2.3.Otros.

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