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Dan Scavone: Mesarites, de Clari y el Vir dolorum. Tótum revolútum.

The “Man of Sorrows” also resonates Nicholas Mesarites’ and Robert de Clari’s texts, both who referred to the shroud in Constantinople in 1200 as gradually rising or standing up. (Daniel Scavone: “GREEK EPITAPHIOI AND OTHER EVIDENCE FOR THE SHROUD IN CONSTANTINOPLE UP TO 1204”, p. 3. Sin datos editoriales, consultado on line, https://www.shroud.com/pdfs/scavone.pdf, 13/08/2016 11:52.

Traducción: “Los textos de Nicolás Mesarites y Robert de Clari, que se refieren a un sudario en 1200 en Constantinopla que gradualmente se levantaba o ponía en pie,  resuenan en el tema del Vir dolorum.”

Si Ud. lee este texto y no tiene conocimientos previos de qué va la cosa, lo más probable es que haya entendido que existen dos testigos que describen cómo un sudario con la imagen del Cristo se pone en pie en torno a 1200 y que esto es lo que vuelve a pintarse, más o menos exactamente, en el motivo del Vir dolorum. Es decir, habrá sacado una idea totalmente equivocada de lo uno y de lo otro. Para empezar, el único que habla de un sudario del Cristo que se levanta o pone en pie hacia 1204, es de Clari (enlace). Dice que en el lienzo, que se exhibía en la iglesia de Santa María de las Blanquernas, se veía la figura del Cristo, pero no da más detalles, así que no podemos saber cómo sería esta representación ni su posible comparación con el Vir dolorum o cualquier otra imagen.

Basílica de San Prudencio de Armentia. Cristo en la tumba. Siglo XII.

 

Nicolás Mesarites, custodio de la capilla de la Virgen del Faro, que era el relicario del palacio imperial en Constantinopla, ni siquiera habla de un sudario del Cristo, sino de unos “sudarios”, en plural. “Las síndones sepulcrales del Cristo son de lino, un material de poco precio, fácil de encontrar, y todavía exhalan el olor a perfume, que no se corrompe puesto que envolvieron el indescriptible cadáver desnudo, cubierto de mirra tras la pasión” (Nicolás Mesarites; traducido a partir de Nicolotti 2011: 115 y anónimo 1985: 25). Conviene analizar las palabras de Mesarites en su contexto. Se trata de un escrito acerca de la sublevación de Juan Comneno, llamado el Gordo, contra el emperador Alejo III Ángelo, ocurrida en 1201. En su relato, Mesarites se presenta como el salvador de la capilla de Faro, merced a un elocuente discurso que convierte en un instante a los brutales agresores en tiernos corderos. Dicho en castizo, autobombo. El esquema de la perorata es evidente: presenta la capilla como una nueva arca de la Alianza. Una a una pasa revista a las reliquias que allí se encuentran y las relaciona con un episodio de la vida de Cristo, especialmente de la Pasión, sugiriendo que los asaltantes se convertirían en verdugos del Señor si atentaran contra el santo lugar, porque la capilla imperial, merced a las santas reliquias, se convierte en sí misma en la nueva Jerusalén, el lugar en el que ocurren, por sustitución, los actos mismos divinos. Así la presencia de los clavos o la corona de espinas es la presencia misma de la crucifixión. La sandalia divina repite la presencia de la andadura del Cristo. Los objetos sacros son, en sentido pleno, hierofanías en las que se presenta lo sagrado todo en uno. En este contexto, la existencia de lienzos sepulcrales y el sudario, con sus aromas celestiales, son la prueba de la resurrección del Señor, no porque en ellos se vea ninguna imagen, cosa que Mesarites nunca dice, sino porque están ahí como el mismo Cristo, igual que la sandalia, los clavos o el fragmento de la losa funeraria.  Se puede observar que habla de un cuerpo “indescriptible”, no “confuso”, como pretenden algunos sindonistas, y que se refiere a paños sepulcrales en plural en dos ocasiones diferentes, según el evangelio de Juan. Por otro lado, cuando quiere hablar de una impronta de Jesús en un tejido (el Mandylion), lo dice claramente: “impreso en una toalla” (Nicolotti 2011: 116, anónimo 1985: 26). Nada que ver con un solo lienzo. Nada que ver con imágenes pintadas “que se levantan”. Imposible la equiparación con de Clari que Scavone pretende colarnos.

 

En segundo lugar, el Vir dolorum es una forma de representación del Cristo sufriente, al que en el primer Renacimiento se suele colocar en actitud pasiva dentro de la tumba, visto de medio cuerpo y, con frecuencia, sostenido por su madre y Juan o dos o tres ángeles. En algunos casos se acompaña la imagen con la exposición de los instrumentos de la Pasión. El Cristo que aparece en estas figuraciones no se levanta de ninguna manera, como pretende Scavone; se mantiene en una posición pasiva y es una representación claramente simbólica, no de un evento evangélico concreto.

Matteo di Pacino. (Florencia 1374)

 

Seguiría dándoles detalles de cómo la retórica scavoniana conduce constantemente a todo tipo de confusiones, en las que caerán los lectores ingenuos y que serán pasadas por alto por sus admiradores incondicionales. Es algo tan viejo como el sindonismo. Realmente, ya cansa.

 

Referencia.

Nicolotti, Andrea (2011): Dal Mandylion di Edessa alla sindone di Torino, Alessandria, Ed. Dell’Orso.

Anónimo: “EXCERPTS FROM THE PALACE REVOLUTION OF JOHN COMNENUS. NICHOLAS MESARITES”, traducido del italiano por autor desconocido. Shroud Spectrum International, nº 17, part 2, 1985, pp. 23-27. Consultado on line, 22/08/2016 09:25, https://www.shroud.com/pdfs/ssi17part4.pdf

El pulgar desaparecido. Una cita.

El tema de los pulgares escondidos es uno de los más característicos de la especulación sindonológica. Procede de dos interpretaciones arbitrarias, esto es, dirigidas a encontrar “evidencias” en todas partes y a no examinar las alternativas.

Fue aducido como una prueba de que la herida en la parte inferior de la mano era coherente con la ocultación de los pulgares en la imagen y, en consecuencia, una demostración de la autenticidad de la imagen (Dr. Barbet). Y fue aducido también por E. Poulle y otros como prueba de que las imágenes del códice Pray eran una copia del lienzo de Turín. Sobre las inconsistencias de ambas interpretaciones he hablado en este blog.

 

Peter of Peckham, La lumiere as lais; Apocalipsis (the ‘Welles Apocalypse’), Primer cuarto del siglo XIV.

 

Pero acabo de leer un artículo que dice lo siguiente:

El pulgar no se flexiona debido a la pérdida del abductor pollicis longus y de la función del extensor pollicis brevis, y no se puede ocultar o ser colocado hacia delante en ángulo recto con la palma de la mano (oponiéndose a la otros dedos para formar un puño), debido a la pérdida de las funciones del abductor corto y el oponente del pulgar.(Jacqueline M. Regan, Kiarash Shahlaie & Joseph C. Watson, “Crucifixion and Median Neuropathy”, Brain and Behavior, 2013; 3(3); pp. 243–248; On line: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3683284/)

Esto es plenamente coherente con el hecho de que en las fotos que hizo el Dr.Barbet (abstenerse corazones sensibles), en contra de lo que él mismo afirmaba, el pulgar no estaba contraído, sino en la misma posición que se puede observar en el artículo de Regan et al.

Sangre o no sangre en el sudario de Turín.

Di Minno, Giovanni; Scala, Rosanna; Ventre, Itala; Gaetano, Giovanni de: “Blood stains of the Turin Shroud: beyond personal hopes and limitations of techniques”, Internal and Emergency Medicine,  (2016) 11, pp. 507–516.

 

El otro día encontré este artículo y, después de echarle un vistazo, me pareció que merecía la atención. El trabajo estaba presentado en una revista especializada y su formato era impecablemente académico. Además, en la página 508, al explicar la metodología empleada, prometía que se basaría en estudios sometidos al arbitraje y la revisión inter pares. Y me lo creí.

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Iconografía de la resurrección del Cristo.

La iconografía de la resurrección del Cristo en la Edad Media es menos abundante que la de la crucifixión o las otras escenas de la Pasión. En su mayor parte, ofrece representaciones elusivas, como la de las Santas Mujeres ante la tumba vacía, que no es propiamente una imagen del momento de la resurrección, sino una alusión a ella, como en el caso del noli me tangere,   otra referencia indirecta. Esto resulta sorprendente, puesto que desde la concepción paulina de la vida del Cristo, dominante en los escritos neotestamentarios, la resurrección, junto a la segunda venida, son los puntos esenciales que dan sentido al cristianismo (y prácticamente los únicos que le interesan al apóstol).

Podría argumentarse que los relatos evangélicos canónicos no relatan la escena, que ocurre fuera de campo, por expresarlo en términos cinematográficos. Los evangelios dan cuenta del momento en que se cierra la losa y del encuentro con la tumba vacía, pero omiten todo lo que ocurre entremedio. Sin embargo, otras escenas profusamente representadas en la Edad Media, como la del portal de Belén o el descenso a los Infiernos, provienen de los evangelios apócrifos o de las leyendas medievales[1]  y, sin embargo, son frecuentes en capiteles, tablas y manuscritos. De hecho, el énfasis en el poderío del Cristo se centra durante toda la Edad Media en su posición triunfante de pantocrátor, y sólo más tarde en la victoria sobre la muerte en el momento de alzarse de la tumba.

 

Breviario al uso de París, siglo XIV

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Copias del sudario de Turín: Arquata.

Paolo Di Lazzaro y su equipo de físicos nucleares metidos a sindonólogos están muy activos últimamente. Uno de sus últimos trabajos es una investigación sobre una réplica bien documentada del lienzo de Turín, la de Arquata del Tronto (Italia), del siglo XVI, con resultados que, al menos para mí, resultan intrigantes. El estudio se realizó mediante la técnica de fluorescencia inducida por láser, que permite analizar los componentes materiales de un objeto sin afectarlo. En sus conclusiones destacan que la imagen del sudario de Arquata no parece haber sido pintada con medios convencionales, de manera similar al sudario de Turín (p. 6). Asimismo, el análisis de las manchas de sangre no coincide con los pigmentos habituales en la época, lo que hace suponer que se utilizó otro desconocido o que se mezcló con sangre (p.5). Leer más…

¿Pudo ser retocado el sudario de Turín?

Desde la fecha de su aparición en Lirey, las representaciones y testimonios sobre la imagen del sudario de Turín han sido notablemente divergentes. Se pinta o se habla de sangre en las dos manos, de cabellos que caen sobre los hombros, de un rostro claramente visible, trazos de sangre “como si fueran pintados hoy mismo”, imagen pálida, sin sangre, con o sin perizonium (es decir, taparrabos), con las manos cruzadas por las muñecas, etc., etc. A partir de estos datos confusos, se trata de concluir indicios a favor o en contra de la autenticidad del lienzo. No parece nada fácil y en este blog ya he argumentado repetidamente contra las conclusiones fantasiosas de los sindonistas. Leer más…

Una ilustración anterior al incendio de 1532.

La galería Christie, famosa por sus subastas más o menos espectaculares de obras de arte, publica en su página web una nota sobre el descubrimiento de un manuscrito de principios del siglo XVI. En ella se incluye una ilustración que representa una exhibición del sudario de Turín. La escena parece ser anterior al incendio de 1532 porque no aparecen en ella los agujeros que repararon las monjas clarisas.

Donatello, Lamento sobre el Cristo muerto 1457-59

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Roland Barthes y el Sudario de Turín.

Roland Barthes es una de las pocas personalidades del mundo de la cultura ajenas al mundillo de la sindonología y sus detractores que han mencionado el sudario de Turín. Viniendo de uno de los semiólogos más destacados del siglo XX (Cf. http://www.roland-barthes.org/), la referencia puede despertar alguna curiosidad.

Barthes

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La Sábana Santa no es un fraude. Lo dice el ENEA.

Hay cosas en el sindonismo que son bastante raras. Por ejemplo, no entiendo qué demonios hace un congreso sobre reliquias (el sudario de Turín, el velo de Manoppello, la Virgen de Guadalupe…) organizado en un centro público dedicado a la investigación de la fusión nuclear, los rayos láser y los aceleradores de partículas. Si alguien quiere explicarme que tiene que ver el Mandylion o la virgen de Guadalupe con un acelerador de partículas quizás lo entienda, pero seguro que me va a costar. Leer más…

Una imagen impresionantemente parecida al sudario de Turín. (Ian Wilson II).

Una de estas iglesias [las de Göreme, Capadocia] menos visitadas, la llamada Sakli o Iglesia Escondida, sólo se puede alcanzar por un sendero rocoso con ayuda de un guía. Sobre uno de sus arcos está pintada en color sepia una amplia pieza de tela con el rostro de Jesús, que muestra una de las más impresionantes similitudes con el sudario de Turín que hoy conocemos. (Ian Wilson: The Shroud: The 2000-Year-Old Mystery Solved, London, Bantam, 2010, cap. 8; version epub, buscar: “so-called Sakli”)

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La influencia de lo oculto. (Ian Wilson. I)

“Quiero ser un humilde médico rural famoso en el mundo entero”. (Linus en Peanuts)

 

El sudario de Turín permaneció durante trece siglos y medio oculto en diferentes lugares de Asia Menor y Europa hasta su confusa -por sus orígenes y otras circunstancias- aparición en una pequeña iglesia de Francia.

Al menos, eso es lo que nos cuenta Ian Wilson en el último de sus libros, dedicado al Sudario (The Shroud: The 2000-Year-Old Mystery Solved, London, Bantam, 2010). Nada nuevo, puesto que ésta es la tesis que ha venido manteniendo desde sus primeros trabajos dedicados al tema.

El Mandylion. Monte Athos. Siglo XVII.

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Galería de sindonistas ilustres. Gian Maria Zaccone: el sindonista refinado.

Entre el mundo tormentoso de las exclamaciones, asombros, acusaciones y trifulcas del sindonismo destacan a veces ciertas personas tranquilas que funcionan a su aire y que casi nadie cita, probablemente por la simple razón de que no crean tensiones y no gustan a los exaltados. Tal es el caso de Gian Maria Zaccone, director científico del Museo della Sindone di Torino. El Sr. Zaccone ha dirigido sus trabajos al ámbito de la historia, materia en la que parece estar especializado (lo supongo porque no he encontrado su curriculum en internet).
(ADENDA, 06/04/2016: Me informan de que el Sr. Zaccone es lo que en España llamaríamos un graduado (laurea) en Historia del Derecho y trabaja en los archivos históricos en una empresa de gas italiana. Bibliografía: ZACCONE, Gian Maria ; JACCOND, Monica: “L’archivio storico Italgas”en Convegno su: Industria, lavoro, memoria. Le fonti archivistiche dei sindacati dei lavoratori, delle associazioni imprenditoriali e delle imprese in Italia e in Europa. Torino, 1994 Atti del Convegno, Torino, Villa Gualino, 7-8 novembre 1994, Torino, Eta Beta, 1996. Por ahí va la cosa).

 

Crucifixión y entierro. Gospel Lectionary of the Bamberg Apocalypse, año 1000:

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La “Sábana Santa” en Magonia.

Doce minutos de divulgación sobre el sudario de Turín a cargo de Luis Alfonso Gámez en Radio Vitoria. Recogido en Magonia. Claro y contundente.

Mentiras

¿Quién puede decir si alguien miente?

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Hugh Farey y Marzia Boi. A vueltas con los pólenes

Si hay un caso en el que la literatura sindonista bordea la mala fe o la ignorancia supina es en el asunto de los pólenes.

Véase si no este fragmento de un destacado sindonólogo. Después de repasar las conclusiones de Max Frei sobre los pólenes que él decía haber encontrado sobre el sudario, el autor termina con esta frase:

En suma, podemos decir que el estudio de Max Frei sobre la Sábana de Turín ha dado unos resultados que, si bien pueden no ser concluyentes en sí mismos, constituyen un apoyo muy significativo a los demás estudios realizados, puesto que parecen confirmar plenamente lo que se deduce de los documentos históricos. (Rodríguez Almenar 1998).

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