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“The Medieval Shroud”, por Hugh Farey. Algo más que un compendio.

En este blog he comentado varias veces mis acuerdos y desacuerdos con Hugh Farey, un sindonólogo atípico. En los meses de Febrero de 2018 y 2019 publicó en Academia.edu un estudio de todos los aspectos polémicos y debates en torno al sudario de Turin en un centenar de páginas. De ellos sólo había recogido en esta bitácora la primera parte  . Creo que es de obligada lectura para los que se interesan por el tema y pueden leerlo en inglés.

 

Rembrandt: Cristo en la tormenta del mar de Galilea. 1663.

 

Ofrezco a continuación una muestra de su estilo de razonamiento.

Para empezar, si un milagro es verdaderamente milagroso, no necesita de la ciencia para explicarlo en absoluto, y en segundo lugar, el diseño de una ciencia que se ajuste a una conclusión preconcebida carece de cualquier tipo de credibilidad. Por ejemplo, para producir una oxidación de una tela de lino del color correcto y el grosor correcto para que coincida con la Sábana Santa mediante energía radiactiva, esta debe ser extremadamente corta, para que no penetre en la tela, pero extremadamente intensa, para compensar la brevedad. Para lograrlo, Paolo di Lazzaro experimentó para determinar la longitud de onda exacta de UV requerida, una longitud de pulso exacta, y un lapso de tiempo durante el cual se transmitieron los pulsos. Mientras tanto, Robert Rucker ha calculado la proporción precisa del número de neutrones que necesitaban ser emitidos desde el cuerpo de Cristo para lograr la distorsión cronológica observada en la zona de la muestra de radiocarbono. Nada de esto tiene sentido. Si quería dejar su imagen, un Cristo divino no estaba obligado a emitir ráfaga corta de 12ns de pulsos de luz UV, o 2 x 108 de sus neutrones, incluso si tales condiciones pueden, de hecho, producir el resultado “deseado”. (…)

Bíblicamente, al parecer, no había necesidad de una exhibición tan elaborada [en todos los milagros que se allí se recogen], y en el caso de Jesús, ni siquiera había nadie en el lugar para verlo. Invocar explosiones de radiación simplemente para dar cuenta de la imagen en la Sábana Santa parece teológicamente, y científicamente, poco sólido. No hay ninguna sugerencia de que la conversión del agua en vino, la multiplicación de los panes y los peces, el caminar sobre el agua, el apaciguamiento de la tormenta o cualquiera de los milagros de sanación necesitaran nada semejante, aparte de la reconocida imposibilidad de que lo que ocurrió estuviera ocurriendo. Sólo en la Transfiguración hubo algo remotamente similar a la supuesta física subatómica de la Resurrección, pero no hay ningún indicio de que los testigos sufrieran cualquiera de los efectos que tal explicación exigiría. Era un milagro, y los milagros no están sujetos a la ciencia.

Es incomprensible que este estudio no haya sido publicado fuera de internet. Como información bien seleccionada de los puntos más conflictivos relativos a la reliquia y como argumentación que mezcla teología y sentido común, me parece impecable. Sólo que a los sindonistas, sean cristianos o que vendan su mercancía en círculos cristianos, un creyente que desmonta sus creencias desde dentro no les hace ninguna gracia. Como cuenta Farey, hasta le han amenazado con las penas del infierno por no creer en la autenticidad de la sábana santa. Doy fe.

La Sábana Santa desde el punto de vista artístico.

Dice Hugh Farey que Thomas de Wesselow es el único historiador del arte que se ha ocupado del lienzo de Turín seriamente. Se olvida de Naomi Gabrielli, la historiadora del arte que estudió la imagen en la comisión de los 1973. Sabemos poco de su trabajo dentro de la comisión, salvo que se lo atribuyó a Leonardo. La datación del radiocarbono hizo imposible esta atribución, puesto que Leonardo no había nacido cuando se confeccionó la tela. Independientemente de que sea imposible, pensar en Leonardo supone concederle mucho valor artístico.

Pietro Cavallini; frag. de El Juicio Final (1290), Basílica de Santa Cecilia, Roma.

 

Otros sindonistas que han escrito sobre el lienzo no son más que aficionados sin demasiada cualificación. Haber pintado unos cuantos murales, como Isabel Piczek, no cualifica a nadie como historiadora del Trecento ni engeneral. Como traté de demostrar en otra entrada.

Por otra parte, se ha estudiado desde el punto de vista de la atribución a una escuela o estilo pictórico. Los famosos puntos de contacto con el arte bizantino de Vignon. Pero no conozco ningún estudio desde el punto de vista de la iconografía o de la expresión artística. ¿Cómo es posible, si nos encontramos ante una representación humana de un realismo casi mágico? Parece que la hermosura más aún, el hechizo de la imagen sólo es percibido por sus adeptos, puesto que no ha atraído a ningún especialista escéptico o curioso.
La explicación de Farey es que es demasiado único. No es convincente. Obras de arte o artefactos únicos han atraído la atención de los expertos. A veces mucho. Porque son misteriosos en algún sentido. Porque llaman la atención del público. Por ejemplo, el busto de Nefertiti del Museo Egipcio de Berlín. O las figuras de Nazca. O la dama de Elche. Etc., etc. Por otra parte, la figura del lienzo de Turín no es tan única que no pueda establecerse comparaciones. McCrone propuso las escuelas de Siena y Florencia. Vignon, el arte bizantino. Gabrielli, la escuela de Leonardo.

Probablemente la explicación de por qué ningún historiador del arte del Trecento de prestigio —Gabrielli no era experta en este periodo— se ha metido a la faena es mas simple: por los inconvenientes que pone la iglesia católica o por miedo a meterse en berenjenales como los que provocó la datación de radiocarbono. Si no se está dispuesto a pelearse con el cliente, mejor dejarlo estar, pensará más de uno.

De todas formas, alguien debería hacer un trabajo sobre este desencuentro del sudario turinés con los expertos en arte. Quizás me anime a escribir alguna cosita.

El silogismo de la Resurrección y la Sábana Santa.

Dicen los filósofos analíticos que la función de la filosofía es deshacer los enredos del lenguaje de la metafísica. No sé si es esa la única manera de entender la filosofía, pero, desde luego, es una. A pesar de la tendencia a considerar que esta es una tarea fácil, siempre me ha parecido que con los grandes metafísicos a veces no es tan sencilla. Claro que la cosa se simplifica cuando analizamos el lenguaje de los teólogos de segunda fila. Pondré un ejemplo. Se trata del teólogo metido a filósofo Jean Guitton. En un congreso de sindonólogos del año 2002 en París, fue traído a colación por un profesor de religión italiano, Alessandro Malantrucco, en su ponencia: “The Shroud and the Gospels Among History, Science and Faith – Some epistemological remarks” (https://www.shroud.com/pdfs/Malantrucco_Parigi_2002_ING.pdf ) A juicio de Malantrucco, Guitton es un “prominente académico” que ha proporcionado una “contribución fundamental al problema histórico-crítico de Jesús”. Vive el cielo que no conocía tan fundamental contribución, pero, a juzgar por la extensa cita que Malantrucco incluye en su texto, tengo ciertas dudas de la relevancia de M. Guitton.


Resurrección de Lázaro, Salterio de la segunda mita del siglo XIII. (Carpentras)

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¿Qué vieron los discípulos/as de Jesús tras su muerte?

Con frecuencia los seres humanos tenemos creencias o ideas que no encajan con los hechos (por ejemplo, yo creo que tengo un matrimonio perfecto, pero en la fiesta de mi cumpleaños me encuentro a mi mujer mirando intensamente al vecino). En psicología esto no se llama quedarse con cara de tonto, se llama disonancias cognitivas y da lugar a un estado de tensión que exige resolverlas. La disonancia puede reducirse cambiando el comportamiento, alterando una creencia, o añadiendo una nueva. En el ejemplo que he puesto: reto a duelo al vecino, ahora creo que mi matrimonio es un desastre o me convenzo de que la mirada no era de amor sino de rechazo ante los indebidos avances de “ese individuo indeseable”. En todo caso, la situación es tan desagradable que tengo que solucionarla como sea. Este es el problema de las disonancias cognitivas.

 

Cristo con los discípulos de Emaús, Paris, 1470-80.

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Vuelve el blog de Dan Porter.

Ha vuelto el blog del veterano sindonista Dan Porter, Shroud of Turin Blog. Se echaba de menos.

Aunque pueda ser una variación circunstancial, de momento se nota que Porter le ha dado un tono más pausado. Parece que está más preocupado por las implicaciones del lienzo de Turín y de la sindonología para sus creencias religiosas. Habrá que esperar un poco a ver como evoluciona la cosa. En todo caso, bienvenido sea de nuevo el sindonismo tranquilo.

 

La sábana santa es un laboratorio de la relación entre fe y razón.

Lo dice José Fernández Capo en la Universidad de Navarra. Claro. ¿Dónde si no puede existir un grupo de trabajo dedicado a la unión de ciencia y fe?

Los artículos que comento son intrascendentes: repiten clásicas mitologías del sindonismo: un artista medieval no podría confeccionar una imagen así, se introdujo una foto en el VP8 y salió una imagen en 3D, existen serias dudas sobre la datación de 1988, etc.

Pero sus conclusiones son explícitas: estamos ante una nueva versión de la subordinación de la razón a la teología, pero en versión fetichismo técnico. Decía Agustín de Hipona que la única ciencia que debía interesar a los cristianos era la que servía para apoyar la Biblia. Consecuentemente, durante la Edad Media se proclamó que la filosofía era la ancilla (sierva) de la teología, y se echó mano de Platón, primero, y de Aristóteles, más tarde, para completar la cosmología teológica o para demostrar intelectualmente lo que la fe ya demostraba: que Dios existe y es perfecto. Hoy en día esos recursos están gastados y casi nadie se los cree. Así que ahora el Sr. Fernández Capo nos trae la buena nueva: ¡Qué bonito es hablar científicamente de la Sábana Santa, la transubstanciación y la resurrección!

Lo raro es que en estos textos también se afirma que la resurrección es uno de los temas que no pueden decidirse científicamente.

Entonces, ¿como se puede hablar científicamente de lo que no es objeto de la ciencia?

Agustín de Hipona. Palacio de Letrán, Roma.

Lo que ocurre en realidad es que cuando los sindonistas se ponen a hablar, se utilizan muchas palabras científicas, pero eso no quiere decir que sea científicamente. Se puede discutir científicamente si el artículo famoso de Ray Rogers sobre la datación del lienzo por la vanilina contiene errores de bulto o no. Se puede discutir científicamente qué significa el hecho de que una de las mediciones del carbono 14 se desviara de la curva normalizada. Se puede discutir si las marcas de la imagen corresponden a un flagrum romano. Pero nada de esto se refiere a la resurrección ni a la transubstanciación. Se trata de algo tan simple como de técnicas de datación. No de cómo el pan se convierte en carne por ensalmo, que es lo que quiere decir esa palabreja, si la memoria no me falla.. Leer más…

Estudios sobre la memoria y el Jesús histórico: Alan Kirk

En el siempre interesante blog de Neil Godfrey, Vridar, se puede encontrar una serie de entradas sobre la obra, siempre interesante, de Alan Kirk. Demasiados “interesante”, dirán ustedes. Pero es que realmente ambas cosas, el blog y los estudios de Kirk, lo son.

No hace mucho que leí una recopilación de ensayos sobre la memoria histórica, editada por Kirk y Tom Thatcher ( Memory, Tradition, and Text: Uses of the Past in Early Christianity, Alan K. Kirk, Tom Thatcher eds., Society of Biblical Lit, 2005), y me la sorbí, más que leerla. En mi opinión, los exégetas e historiadores que se han metido a proclamar lo que dijo o no dijo realmente Jesús –y no digamos sobre los del Hombre de Turín– tienen una laguna fundamental en este tema.

Si ustedes entran en Vridar y buscan en las etiquetas “memory theory” y “Alan Kirk”, encontrarán un resumen muy completo de estos temas, que Godfrey promete ampliar. Los comentarios del autor del blog me parecen también muy dignos de ser tenidos en cuenta.

Resumen: imprescindible para rellenar una laguna muy importante en los estudios sobre el Jesús histórico.

NOTA: resulta muy significativo como Larry Hurtado, uno de los exégetas que pretenden saber qué dijo realmente Jesús, pasa de puntillas sobre el trabajo de Kirk: https://larryhurtado.wordpress.com/2017/09/11/reviewcritique-of-ehrman-bauckham-and-bird-on-memory-and-jesus/

 

 

Historia y mito: Las leyendas de Alejandro Magno y Jesús el Galileo.

(Sin más preámbulos, continúo con el blog de Matthew Ferguson, Κέλσος).

 La comparación de Alejandro Magno en el Romance con Jesucristo en los Evangelios es especialmente esclarecedora, ya que tanto Alejandro como Jesús fueron personas históricas sobre las que se escribieron fabulosos relatos sobre sus vidas sólo un par de generaciones después de su muerte. Ambos fueron también llamados el “Hijo de Dios”, y a ambos se les atribuyó una paternidad dual: Alejandro fue considerado el hijo de Felipe de Macedonia y el dios egipcio Amón, y Jesús el hijo de José de Nazaret y el dios judío Yahvé. Tanto Alejandro como Jesús eran considerados como “Rey de reyes”.

Estas semejanzas son especialmente llamativas en la “Carta a Olimpia” del Romance de Alejandro —que incluye la idealización de sus hazañas, diálogos ficticios entre él y otras personas y errores cronológicos— y el Apocalipsis.

Alejandro es nombrado caballero por el rey Filipo. Roman d’Alexandre, Holanda, primer cuarto del siglo XIV

Sin embargo, el Romance de Alejandro funcionó como un “texto abierto”, es decir, que fue modificado y redactado durante varios siglos a partir de la primera composición. Es por eso que la primera versión que poseemos no es, casi con seguridad, la primera que fue escrita. El principal experto que ha estudiado el tema, Richard Stoneman, data el romance de Alejandro a principios del siglo III a.C., sólo una generación o dos después de la muerte de Alejandro (323 a.C.). Leer más…

Historia y mito: Alejandro Magno y Jesús el Galileo, según Matthew Ferguson.

Introducción

Matthew Ferguson es doctor en Lenguas Clásicas por la universidad de California y también ha realizado estudios en filosofía e historia. Es el autor de un blog que he recomendado en varias ocasiones: Κέλσος

Ha participado en algunas obras colectivas referidas al critianismo y la literatura clásica y en debates en torno al Jesús histórico.

He pensado que para algunas personas no es fácil leer en inglés y que, además, los hay perezosos que no tienen ganas de andar buscando y buscando por internet. Por eso he decidido hacer un (largo) resumen de uno de los temas de su blog de los muchos que me interesan: la formación de un mito a través de las leyendas de Alejandro Magno y Jesús de Galilea. Es una cuestión que Ferguson tiene bien trabajada y que responde a algunas preguntas que suelen hacerse en torno a la literatura evangélica y que se responden con frecuencia desde una ignorancia total de qué es la historia y como funcionaban las cosas en la Antigüedad. Leer más…

Las manchas de sangre: el experimento del Dr. Lavoie. (Una vez más).

Carlos Otal (maest) nos invita a su blog La Sábana y los escépticos, en donde ha reseñado brevemente la experiencia del Dr. Gilbert R. Lavoie sobre las manchas de sangre, que Carlos considera irrefutable. No creo que lo sea.

Para empezar, creo (parece) que Lavoie hace un experimento invertido. (No se sabe exactamente porque él da muy pocas referencias exactas de lo que ha hecho y las imágenes no aclaran las dudas). En lugar de proceder a la transferencia desde la cabeza a la tela, procede a pasar las manchas de la tela a la cabeza. No comprendo la razón de esta inversión. A cualquiera se le puede ocurrir que el resultado podría no ser el mismo. De hecho no lo es. Leer más…

La “sindonología” y sus fuentes.

 

Si usted está preparando un trabajo sobre cualquier materia científica, una de las cosas que le van a exigir es que tenga un cierto dominio de las fuentes y sepa manejarlas adecuadamente. Si el trabajo es sobre mecánica cuántica y en lugar de citar a Bohr, Heisenberg, Einstein, etc., usted cita a médicos y ciclistas, le van a pegar un buen varapalo allá a donde vaya.

Clío. Pompeya.

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La sangre del sudario y los politraumas. (Giulio Fanti de nuevo desautorizado).

He comentado varias veces en este foro como el tráfico de fibras supuestamente pertenecientes al sudario de Turín es tan incontrolado que invalida los trabajos que algunos sindonistas, renombrados dentro de su entorno, han realizado en los últimos años. Un caso especial es el prolífico y beato profesor Fanti, que ya había sido desautorizado por la mismísima Santa Sede y ahora recibe el desaire de una revista científica. Sería como para pensárselo la próxima vez, pero creo que, dada la profunda convicción de la misión evangelizadora que le ha sido conferida por las alturas, no va a tardar en volver a las andadas.

Maestro del díptico Poldi Pezzolli, c. 1310.

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La sangre del sudario: Sánchez Hermosilla vs. Garlaschelli. Serpientes de verano.

Llámase así en periodismo a la noticia veraniega que se infla como un globo cuando dentro de ella no hay más que aire.

Recojo aquí una noticia aparecida en el blog gemelo a este, que no amigo, Sabanasanta.org. Se trata de un resumen de una intervención del Dr. Alfonso Sánchez Hermosilla, Director del Equipo de Investigación del Centro de Sindonología de Valencia. Como no sé de donde procede ni qué partes de la misma son originales del Sr. Sánchez, utilizaré la convención de suponer que son las mismas expresiones que él utilizó en algún lado. Leer más…

Los Guardianes están entre nosotros (III). El profeta crucificado y la sábana santa.

Si hemos de creer a los evangelios, la muerte infamante de Jesús el Galileo sumió en la consternación y el pasmo a sus seguidores, que salieron corriendo como conejos. “Entonces les dice Jesús: «Todos vosotros vais a escandalizaros de mí esta noche, porque está escrito: Heriré al pastor y se dispersarán las ovejas del rebaño»”. (Mateo 26, 31). Pero, pasado un cierto tiempo volvieron a juntarse, fuera porque comprendieron que las autoridades parecían conformarse con eliminar a su líder y poco más o porque se arrepintieran de su cobardía: “Y Pedro se acordó de aquello que le había dicho Jesús: «Antes que el gallo cante, me habrás negado tres veces.» Y, saliendo fuera, rompió a llorar amargamente”. (Mateo 26, 75)

A partir de entonces comienza un salto adelante que se parece mucho al que realizó el grupo de Lake City. (A los que tengan un poco de tiempo les recomiendo repasar los asteriscos que he colocado en las dos primeras entradas de la serie).

Rembrandt van Rijn: : Los discípulos de Emaús; hacia 1625.

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Los Guardianes están entre nosotros (2). El fracaso de las profecías.

En realidad las profecías de la Sra. Keech no fracasaron una sola vez. Hubo una serie de intentos fallidos cada vez más espectaculares y alguna replicación, como después de un terremoto.

Se puede hablar de una serie de decepciones de las expectativas que, sin embargo, no sumieron al grupo en una crisis sino cuando el fracaso final puso la guinda.

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