Skip to content

La mortaja de Jesús y los evangelios.

Si Ud. escribe en un buscador de Internet la palabra sudario, le van a salir diez artículos sobre el sudario de Turín por uno que trate el tema en general. De esos diez, al menos nueve estarán escritos por sindonistas o serán noticias que tienen el sindonismo como origen. Si escribe sudario de Cristo, la cosa será todavía más espectacular. El monopolio en la Red de los creyentes de esta no-reliquia (la iglesia católica nunca la ha aceptado oficialmente como tal) contrasta con la indiferencia de los historiadores, incluidos los católicos, cuando no lo despachan en dos palabras (John D. Crossan). No lo consideran un tema serio.

Libro de Horas (Horas de Catalina de Aragón). Willem Vrelant (iluminador); c. 1460

No soy tan ingenuo como para confiar en los supuestos científicos de este desapego que puedan encontrarse entre teólogos y exegetas. Supongo que el tema de las reliquias debe causar un cierto malestar entre los creyentes eruditos. Diríamos que es un estorbo a la hora de codearse con historiadores no confesionales en congresos o revistas con pedigrí. También puede darse el caso de que estén convencidos de la estricta separación entre ciencia y creencias y se sientan incómodos con la parafernalia pseudocientífica de los sindonistas.

Por razones de oportunismo o por coherencia ilustrada, los historiadores creyentes han podido encontrar un apoyo a su escepticismo en las mismas escrituras. Con el Nuevo Testamento en la mano, hay al menos dos razones para cuestionar la autenticidad del sudario de Turín. Que los evangelios no dicen nada  sobre la existencia de una tela con figura divina incorporada y que la descripción de los sinópticos sobre la mortaja de Jesús, una sábana de lino, contradice las prácticas judías y el propio cuarto evangelio (el de Juan).

Sobre las prácticas funerarias judías y la síndone ya he hablado en otras ocasiones. . Resumiendo: la práctica de enterrar el cadáver envuelto en lino se atribuye a Gamaliel II, que presidió el Sanedrín tras la caída de Jerusalén (año 70). Previamente no se ha encontrado lienzos funerarios de lino de las características del sudario de Turín.

Ausencia de menciones en los evangelios.

Los lienzos funerarios del Cristo son mencionados varias veces en los evangelios. En líneas generales, los sinópticos, es decir, los llamados Marcos, Mateo y Lucas, hablan de una sábana de lino, aunque en una ocasión Lucas emplea la palabra lienzos (Lucas 24, 12). Juan habla de lienzos en plural.  En ningún caso se menciona una imagen impresa. El obispo de Troyes, Pierre d’Arcis, ya hizo constar este dato en su polémica sobre la autenticidad del sudario de Lirey/Turín. (Chevalier 1900: apéndice G). La objeción, que más recientemente ha sido recogida y ampliada por Mauro Pesce (2010) entre otros, ha suscitado algunas respuestas del bando sindonista.

-La iconoclastia. Se supone que los discípulos habrían escondido la tela porque los primeros cristianos, inmersos en la tradición judía, sentían aversión a las imágenes sagradas. Después, el movimiento iconoclasta del imperio bizantino habría hecho esconder todavía más el sudario.

-Teoría Di Lazzaro sobre láser y envejecimiento:  Paolo Di Lazzaro y colaboradores estuvieron experimentando con rayos láser de baja frecuencia. Aparte de conseguir al fin una fibra decolorada de manera superficial (después de irradiar varios centenares de miles de fibras), constatan que algunas fibras incoloras adquirían el color amarillo pardo característico del sudario de Turín tras aplicar un procedimiento de envejecimiento artificial por calentamiento (Di Lazzaro et al., 2010: #5). Aunque en las conclusiones no lo mencionan, esta experiencia sugiere que los evangelios no citan la imagen del sudario porque esta apareció al menos un siglo después (fecha tope del último evangelio: 125) de haber sido escondido. Los artículos de Di Lazzaro y colaboradores son muy poco precisos respecto a los efectos del proceso de envejecimiento utilizado. La cantidad de años o siglos necesaria para la emergencia de la imagen latente es, pues, meramente especulativa

El argumento de la iconoclastia no se sostiene por varias razones.

-Porque los periodos de iconoclastia fueron relativamente cortos y la persecución contra las imágenes inconstante y dispersa. Una imagen tan poderosa y apabullante hubiera dejado rastro antes o después, como pasó con otras destruidas en los periodos más beligerantes.

-Porque debemos elegir entre dos posibilidades alternativas: o los discípulos seguían las costumbres judías, en cuyo caso no hubieran tocado un sudario, puesto que era impuro, o no seguían las costumbres judías, en cuyo caso la imagen del sudario hubiera sido detectada y proclamada, presumiblemente en los propios evangelios. Pero que sea las dos cosas a la vez parece contradictorio.

El argumento del silencio debe ser utilizado con cautela. La ausencia de mención a cualquier hecho en un documento no significa forzosamente que éste no existiera o no fuera conocido. Pero cuando las circunstancias del texto hacen prácticamente  inevitable la referencia a algún evento y esta no se produce, se puede concluir que no existió o era desconocido por el autor. El caso más significativo es el del silencio de Pablo de Tarso respecto a los hechos y dichos de Jesús recogidos en los evangelios. Como él no cita prácticamente ninguno, incluso cuando en su argumentación era inevitable hacerlo, es de suponer que no los conocía y, con mucha probabilidad, no habían sido compilados en la mitad del siglo I. (Otra alternativa es que los conociera, pero no merecieran su aprobación). Algo similar pasa con el sudario. De haber existido en el siglo I una pieza de tela de las características del lienzo de Turín, es impensable que no fuera mencionada en ninguno de los textos del Nuevo Testamento. En general, los evangelistas, incluyendo a los llamados apócrifos, muestran un total desinterés por cualquier tipo de reliquia relacionada con su Señor. No se habla de ropas, utensilios u objetos considerados sagrados por su relación con Jesús. En la literatura de los primeros padres de la Iglesia, hasta el siglo II, la veneración a los objetos se consideraba idolatría y se relacionaba con el culto a los “demonios”, o sea los dioses paganos. La pasión por las reliquias empezó siglos más tarde, cuando el cristianismo se convirtió en religión del emperador Constantino, primero, y del Imperio Romano, después. Por ello, resulta improbable que la atención de los discípulos ante la tumba vacía se hubiera dirigido hacia los lienzos funerarios –los evangelistas se limitan a constatar que estaban vacíos- y alguien los hubiera recogido.

Libro de Horas. Brujas, c. 1500-1510

La contradicción entre los evangelios: sábana de una pieza o telas, en plural.

Habitualmente se hace una distinción entre los evangelios sinópticos (Marcos, Mateo y Lucas) y el cuarto evangelio, el de Juan. Se agrupa a los tres primeros porque son anteriores (se suelen datar entre el año 70 y los ochenta, mientras que el de Juan se coloca entre finales del siglo I y el año 120), porque son dependientes unos de otros (buena parte de Mateo y Lucas proviene de Marcos) y porque son menos teológicos que el de Juan. Se considera también que son los más “históricos”, esto es, más cercanos a la figura real del Cristo, y que introducen menos contenido personal. Naturalmente, el más o menos es muy variable según unos autores u otros.

Lo que ahora nos interesa es que hay una discordancia evidente entre los evangelios sinópticos y Juan. Los primeros hablan de la mortaja de Jesús como una sábana o tela única de lino blanco, mientras que Juan (19 y 20) emplea la expresión othonia (ὀθόνια) que se ha traducido de diversas maneras. La más habitual desde la época moderna es vendas, porque era la que aparecía usualmente en la literatura médica de la época. Sin embargo, los exegetas contemporáneos consideran más apropiada la de bandas o telas. En todo caso, el cuarto evangelista habla de una pluralidad de tejidos, un sudario tapando el rostro y otras telas en plural, a diferencia de los sinópticos que se refieren a una sola mortaja. Además, el término othonia es un diminutivo, lo que a algunos les sugiere la idea de bandas o, incluso, telas que “fajaban” el cuerpo (En Calvo: 2010, el texto en griego y el comentario). Si no se habla de vendas, pues, se habla de algo parecido.

El problema para los sindonistas es doble. Por un lado, que la descripción de Juan contradice la imagen de Turín y, por otro lado, desdice la de los sinópticos que, en este punto, parece anacrónica. Salvo Lucas, que en el pasaje antes citado utiliza también el término othonia para referirse a lo que Pedro ve en la tumba vacía, sin demasiada consideración hacia sí mismo puesto que anteriormente había hablado de un único lienzo (Lucas 23, 53).

La manera con que los sindonistas tratan de superar esta contradicción es, una vez más, muy reveladora de su método. Seguiré aquí el texto de André Feuillet que referencio abajo y que debo a la amable indicación de Hugh Farey, el sindonista cauto. Viniendo de él, puedo estar seguro de que se trata de lo mejor que pueda encontrarse en cuanto a sindonismo consecuente.

Pero sólo el punto de partida del padre Feuillet, ya es más que revelador de por dónde van los tiros. Su tesis es que el término othonia  significa realmente tela y no vendas o tiras de tejido, como se traduce habitualmente. Dos son los “argumentos positivos” en favor de esta traducción:

  1. Que la alternativa de “bandas” o “tiras” da la impresión de que el cadáver estaba momificado, lo que era contrario a las costumbres judías. De hecho, cuando Juan habla de la resurrección de Lázaro, emplea el término keiriai para referirse a las vendas que ceñían el cuerpo.
  2. “La traducción de othonia por ‘vendas’ tiene el inconveniente de que pone en contradicción los sinópticos con Juan”. (Feuillet: 16).

Los dos argumentos son inconsistentes. El primero incurre en una contradicción y parte de una falacia. No se está discutiendo si Juan describe correctamente las costumbres funerarias judías de comienzos del siglo I. Podría ser que estuviera hablando de algo que no conocía y creyera en técnicas de embalsamamiento que realmente no se daban en el siglo I. Al menos esto es coherente con la cantidad desaforada de ungüentos que reseña (Juan 19: 39). Pero lo que discutimos ahora es si, al utilizar la palabra othonia, se refería a tiras estrechas de tejido o no. Entonces, no se puede descartar que el evangelista hablara de vendas en el caso de Jesús porque no hay duda de que en el episodio de la resurrección de Lázaro se refiere a vendas. Si Juan creyó que había un cadáver envuelto en vendas (Lázaro) es normal que creyera que el otro (Jesús) también lo estaba, fuera esto un anacronismo o no, que es cuestión que no viene al caso ahora.

El segundo argumento está basado en que, puesto que lo que Ud. dice molesta mis creencias, debe ser falso. Lo que hace el padre Feuillet es dictar la conclusión y utilizarla como premisa. ¿Y si realmente hay una contradicción entre los evangelistas? Aunque parece que Feuillet no lo encuentra admisible, no sería la primera vez en que esto ocurre ni mucho menos.

A partir de estos supuestos, Feuillet dedica su comunicación a convertir un diminutivo plural en un sustantivo singular. No soy experto en este tema, así que me dedicaré a algunas consideraciones de tipo general y a la comparación de la comunicación de Feuillet con un par de trabajos de especialistas.

Feuillet destaca algunos casos de diminutivos que cumplen otras funciones. Señala ejemplos en los que el diminutivo pierde el carácter minorativo y se puede leer como un simple sustantivo. Así, othonia no significaría vendas, tiras de tejido o paños pequeños, sino directamente telas. El problema es que, aparte de unos cuantos ejemplos, Feuillet no hace un estudio en profundidad del léxico griego. Para verlo, basta comparar su trabajo con el de Watt (2013). De acuerdo con éste, el uso de diminutivos sin significado minorativo es frecuente en los evangelios, incluso proporcionalmente mayor que en el Antiguo Testamento. De los posibles significados, en su mayoría usos familiares o coloquiales, nos interesa lo que el autor llama faded-diminutives, literalmente “diminutivos desvanecidos”. Se designa con este nombre términos que eran diminutivos en su origen, pero que van perdiendo su carácter minorativo hasta poder designar objetos que no son pequeños de ninguna forma física o metafórica. A destacar que esta transformación ocurre en un discurso afectivo o familiar. No sé si Uds. conocen el famoso discurso de la anterior alcaldesa de Valencia sobre el caloret de l’hivern. Pues algo así. El problema para entender othonia en este contexto es doble. Por un lado, que resulta forzado entender en qué sentido familiar el evangelista puede referirse a esas “venditas” hablando de los lienzos mortuorios. Pero mayor objeción es que en Juan este tipo de diminutivos “desvanecidos” aparece doce veces, pero todas en vocativo (Watt 2013: 63). Y, desgraciadamente para la hipótesis de Feuillet, en el cuarto evangelio othonia se usa preferentemente en acusativo y en otros casos, pero nunca en vocativo (Calvo 2010). Esto concuerda con el hecho de que en todo el artículo de Watt son citados muchos ejemplos de diminutivos no minorativos, pero othonia no es uno de ellos.

Otra dificultad añadida para armonizar las distintas versiones evangélicas sobre la mortaja de Cristo es que othonia es un plural, mientras que los sinópticos hablan de una sábana. Feuillet pretende resolver la cuestión suponiendo que el autor de Juan utiliza un plural enfático, que aparece en algunas ocasiones en la poesía griega (Feuillet: 16). De nuevo la especulación no se sustenta en un adecuado estudio filológico. No sabemos si el plural enfático es habitual en la literatura griega del periodo, ni si aparece en el cuarto evangelio, ni con qué frecuencia, en el caso de que así sea. No hay base de apoyo para la suposición de Feuillet.

Y ahora vuelvo a advertir que lo que viene hay que cogerlo con cuidado porque yo no soy filólogo.

G. Katsouris, el autor que he consultado, hace una larga lista de los usos del plural que se refieren a un ente singular en griego antiguo. La mayor parte de ellos son pronombres, verbos y nombres abstractos. Sólo el apartado d) se refiere a nombres comunes (Katsouris: 230), pero este uso está restringido a los objetos que se dividen en partes y éste, evidentemente, no es el caso de la mortaja de Cristo en la versión sindonista. A diferencia de un cuerpo humano, una espada o un retablo, una sábana no es una totalidad compuesta de partes.

María Magdalena al pie de la cruz. Metropolitan Musem, c. 1420-30

Transformar un diminutivo plural en un nombre común singular es, pues, algo hipotéticamente posible, pero altamente improbable en la práctica. La fe apasionada del padre Feuillet y otros sindonistas, vuelve a jugarles una mala pasada. Dirigiendo todos sus esfuerzos a demostrar una idea previa, se han olvidado de la necesaria tarea de descartar refutaciones más plausibles. Una vez más, la vieja historia de siempre.

Referencias.

Calvo, José Luis : “Inauguramos una nueva sección (VII-a)”, en Escritos desde el páramo. “Sábana Santa”.  17 de noviembre de 2010, 17:44; consultado on line 26/06/2015 8:51, http://fenix.blogia.com/temas/sabana-santa/pagina/2/

Chevalier, Ulysse: Étude critique sur l’origine du St.Suaire de Lirey-Chambéry-Turin, Paris, Alphonse Picard, 1900. https://archive.org/details/tudecritiquesur00chevgoog

Di Lazzaro, P. Murra, D; Santori A.; Baladachinni, G: “Sub-micrometer coloration depth of linens by deep ultraviolet radiation”.  Proceedings of the International Workshop on the scientific approach to the acheiropoietos images , Frascati, 2010. http://www.acheiropoietos.info/proceedings/DiLazzaroWeb.pdf

Feuillet, André: “The Identification and the Disposition of the Funerary Linens of Jesus’ Burial According to the Data of the Fourth Gospel”, comunicación en el II Congreso Internacional de Sindonología, Turin 1978, en La Sindone e la scienza, Ed. Paoline, 1979, pp. 13-23.

Katsouris, A. G. : “Plural in Place of Singular”, en RhM (Rheininsches Museum), 120.1977, pp. 228-240. (Está on line).

Mauro Pesce: “I Vangeli e la Sindone/Il lenzuolo del cadavere di Gesù nei più antichi testi cristiani”,  MicroMega 4/2010, http://temi.repubblica.it/micromega-online/i-vangeli-e-la-sindone/?printpage=undefined ; consultado el 25/06/2015 9:02

Watt, Jonathan M.: “Diminutive Suffixes in the Greek New Testament: A Cross-Linguistic Study”, Biblical and Ancient Greek Linguistics Journal, 2 (2013), pp. 29-74 (Está on line).

El profesor Franz de Copenhague y Dios. (Consideración intempestiva).

Para los y las lectoras que no tengan una edad suficiente habrá que explicar aquí que el profesor Franz de Copenhague era el imaginario autor de “Los grandes inventos del TBO”, una página de referencia de esta publicación infantil en los años de la posguerra. El profesor era especialista en idear complejos mecanismos para ejecutar  acciones simples. Para ello llenaba una habitación con palancas, jaulas de pájaros, pozales de agua, poleas y torniquetes que funcionaban como sutilísimos engranajes para que uno no tuviera que mover ni un dedo para rascarse la espalda o quitar un pelo de la sopa. Un genio. (Algunos de sus inventos pueden ser consultados aquí . Por si alguien se anima a llevarlos a la práctica).

Este preámbulo viene a cuento de que tal parece que los sindonistas confundan a Dios con el famoso profesor danés. Para explicar “naturalmente” como se produjo la imagen del sudario, cosa que, por el momento, permanece inexplicada, elaboran complejas especulaciones con descargas eléctricas, protones viajeros, terremotos imperceptibles, remiendos invisibles, capas bioplásticas y otras maravillas que, o son directamente entes de ficción, o se combinan de tal forma que suponen dos milagros en uno. El caso más típico es la famosa teoría de la tridimensionalidad, que no sólo presupone un tipo de radiación desconocida, sino también una fuerza misteriosa que mantiene la tela extendida y tensa en el aire o un fenómeno ignoto de desmaterialización de un cuerpo por el que el sudario se deslizaría al tiempo que se imprimía nadie sabe bien cómo.

Puestos a suponer procesos naturales desconocidos, parece que las hipótesis más simples apuntarían a la degradación de una pintura en la tela. Otras más difíciles, pero sin la barroca complejidad de los inventos de profesor Franz, nos remitirían a placas metálicas calientes o vidrios coloreados. Por supuesto que si lo que queremos es meter algún dios por en medio, también resultaría más sencillo gritar “milagro,  milagro” y caer de rodillas.

Ambas soluciones, la de otros procedimientos naturales y la del puro milagro, presentan inconvenientes insalvables para los sindonistas.  La primera, porque les deja sin pruebas tangibles, por así decirlo, de la resurrección de Cristo y la suya propia de rebote. La segunda, porque los sindonistas están convencidos de que los tiempos modernos necesitan creencias modernas y de ahí al fetichismo tecno-científico del que hablé en otra entrada.

Pero al embarcarse en sus retorcidas explicaciones, olvidan dos cosas:

  1. Que en ciencia el camino más simple es el más seguro y que embarcarse en complicados andamiajes de suposiciones ad hoc es el indicio más plausible de que lo que se hace no es ciencia, sino pseudociencia.
  2. Que al postular un dios que se demuestra científicamente, han diseñado una deidad incomprensible. No hay nada más humanamente absurdo que una divinidad omnipotente haciendo encajes de bolillos para poner una imagen confusa en una tela que permanece oculta 14 siglos para que un pequeño grupo de creyentes se peleen entre ellos a propósito del método científico del milagro. Para postular un dios tan irracional no nos hacía falta reacciones Maillard, rayos láser de baja frecuencia, radiaciones misteriosas, efectos Coronas, desmaterializaciones ni cosas similares. Bastaba con decir que los caminos de Dios son inescrutables.

 

El problema es que eso ya lo sabíamos (llevamos mucho tiempo constatando lo absurdo y desesperante de la creación) y no suena “moderno”. Ni reconfortante. Al fin y al cabo, un dios que escapa a la medida de lo humano se vuelve algo inquietante. Y los sindonistas quieren “evidencias”, o lo que ellos llaman así, de que todo va bien en el mejor de los mundos posibles.

Otra conspiración contra el sudario. Jack Markwardt y Luigi Fossati contra Chevalier.

Conspiracion:

El término “conspiración” es notablemente ambiguo. Referido a conspirar contra una persona o institución, puede querer decir unirse para hacerle daño, según el diccionario online de la Real Academia Española de la Lengua. El Oxford dictionary añade el matiz de “con medios ilegales”.  En el habla popular, el término “conspiración” tiene connotaciones algo siniestras, en la medida en que al ser ilegal y dirigirse generalmente contra el poder o contra algún grupo o persona que se opone al poder, se le atribuye una connotación de ocultismo y oscuridad. Generalmente, los conspiradores se reúnen en lugares apartados de la luz del día y esconden sus propósitos durante la fabricación del complot. En otro sentido más general, “conspiración” es un término inocuo. Significa simplemente unirse para un mismo fin, según la RAE. Es de suponer que cuando se acusa a unas personas de estar conspirando se les supone en plan de reunirse secretamente para una actividad poco respetable o clandestina.

Galeazo Mondela. Entierro de Cristo (detalle). 1498-1500. Metropolitan Museum.

Los sindonistas y las conspiraciones.

Leer más…

¡Bof! ¡Ya he acabado!

Después de una larga temporada retocando las entradas dedicadas a la iconografía de Cristo en la tumba y las Tres Mujeres, ¡ya he acabado! He tardado tanto porque era un trabajo un poco pesado y porque tenía otras cosas que hacer. Pero bien está lo que bien acaba, si es que no está mal.

Miniatura bizantina. S/F.

He añadido un comentario a todos los enlaces en el que incluyo algunas palabras clave. El número de mujeres ante la tumba, si se ve el sudario, si Cristo está desnudo o lleva un pañolón de taparrabos y esas cosas. He procurado repetir siempre las mismas expresiones, con lo que mediante el teclado (Ctrl+f) se puede buscar lo que interesa con cierta facilidad. He procurado ser lo más descriptivo posible. Por ejemplo, no he mencionado el nombre de los personajes, aunque algunos como María, Juan o José de Arimatea son patentes. En otros casos si la figura que se ve no lleva halo, la describo como “un hombre” y “un santo” si lo lleva. Creo que son cosas que se entienden fácil.

Espero que el trabajo que me he tomado le sirva a alguien.

El sudario de Turín y los tejidos en Palestina (siglo I). Orit Shamir.

Recensión:

Orit Shamir: “A burial textile from the first century CE in Jerusalem compared to roman textiles in the land of Israel and the Turin Shroud”, 2014 Workshop on Advances in the Turin Shroud Investigation,  SHS Web of Conferences , Volume 15, 2015. Consultado on line, 10/03/2015 8:42, http://www.shs-conferences.org/articles/shsconf/abs/2015/02/shsconf_atsi2014_00010/shsconf_atsi2014_00010.html

* * *

Orit Shamir es una experta de la Autoridad Israelí de Antigüedades (IAA) especializada en el estudio de tejidos antiguos en Palestina. Su amplia bibliografía puede ser consultada aquí: https://antiquities.academia.edu/OritShamir

Leer más…

Un lento trabajo.

En vista de las escasas noticias de interés sobre el lienzo de Turín en los últimos meses, me he puesto a revisar mis entradas sobre iconografía de las santas mujeres y de Jesús en la tumba. Voy a colocar un pequeño comentario sobre el contenido de la imagen que sirva de guía para quien quiera entrar en el tema. Pero esto progresará lentamente. Estoy metido hasta las cejas en dos trabajos distintos que me ocupan hasta las horas de sueño. Así que no puedo dedicar al este blog el tiempo que quisiera. Mis disculpas.

Lorenzo Mónaco. Antifonario. 1396

 

Joseph S. Accetta. Otro sindonista singular.

Ante todo, no confundir a Joseph S. Accetta con August D. Acetta, sindonista del grupo STURP y partidario de la tesis de las radiaciones misteriosas. Este es ingeniero y presidente de una empresa tecnológica de Albuquerque, cuna del STURP, pero no tiene que ver con el otro.

El caso es que el Dr. Accetta (con dos “c”), pronunció una conferencia en el congreso sindonista de Saint Louis del último año que no ha sido muy celebrada por los sindonistas. Se trata de la formulación de la hipótesis de que la sábana santa podría haber sido fabricada en el siglo XIV mediante una impresión con un molde de madera. Según él, las técnicas de impresión con madera (xilografía, propiamente dicha), estaban muy avanzadas en aquella época y la realización del artefacto no era imposible. Existen ejemplos en los que, juntando varios moldes, se conseguía una impresión muy extensa sin que se viera las junturas.

Lo que yo he visto por ahí, es decir, con una rápida ojeada sobre la impresión en tela, confirma que hay algunos ejemplos muy antiguos. Sin embargo, la apariencia no coincide mucho con la imagen del lienzo de Turín. Son colores más bien planos y formas geométricas, como la muestra que pongo en la imagen.

Tejido egipcio de época tardía. Colección Dumbarton Oaks

En fin. Una hipótesis más que no creo que tenga mucho seguimiento. Es demasiado cheli para el sindonismo oficial y hace sombra a otras hipótesis similares provenientes del campo contrario a la autenticidad. Y en esto de la “sindonología” todo el mundo defiende lo suyo aunque se demuestre lo contrario.

Ciencia Abstracta para un mundo abstracto.

Pedro Cármenes nos ha invitado a echar un vistazo a su página de Facebook. Allí ha publicado (¿se dice así en la jerga facebookera?), un artículo sobre el lienzo de Turín en varias partes que me parece muy recomendable. Es directo y contundente, lo que son dos méritos juntos.

Enlace:  https://www.facebook.com/CienciaAbstractaParaUnMundoAbstracto

Mondrian. Broadway Boogy Woogy

Los orígenes del Sudario de Turín, según Charles Freeman.

“The Origins of the Shroud of Turin”.

By Charles Freeman | History  Today, Volume: 64 Issue: 11 2014

http://www.historytoday.com/charles-freeman/origins-shroud-turin

 

Charles Freeman es un historiador académicamente independiente que se ha especializado en la antigüedad clásica y, especialmente, en el periodo del antiguo cristianismo. En cuanto a asuntos relacionados con esta bitácora, había escrito un trabajo sobre las reliquias (Cf. bibliografía, al final), y, más recientemente, ha publicado un artículo sobre el lienzo de Turín en la revista History Today, un magazine especializado que se publica también en versión on line. Por su mala cabeza, ha cometido el pecado de defender su artículo en un blog sindonista, lo que ha provocado los habituales anatemas de los adeptos, más o menos impertinentes. Aparte del mérito de su singular paciencia en esta batalla, Freeman ha escrito algunas cosas interesantes en este artículo que me gustaría comentar aquí.

Leer más…

Iconografía de las santas mujeres en la tumba vacía. (II)

Segunda entrega de enlaces a imágenes sobre este tema. La primera aquí. He vuelto sobre la idea anterior de ir añadiendo enlaces a la primera entrada. Creo que de esta forma está más claro lo que voy añadiendo.

He incluido algún pequeño comentario a algunas imágenes.

Recuerdo que estas imágenes las he buscado en el contexto de la comparación del códice Pray , el sudario de Turín y el arte de la época.

Jacques Bellange. 1594-1638.

Leer más…

Comentarios sobre la iconografía de la tumba del Cristo.

Después de haber seleccionado una amplia serie de enlaces a imágenes del Santo Entierro y de las Santas Mujeres ante la tumba vacía, correspondientes al periodo entre los siglos XI y XV, apunto unos cuantos comentarios impremeditados y sin pretensiones sobre estos dos motivos.

Pantocrator. Sant Climent de Taüll. Museu Nacional de Catalunya. Hacia 1223.

Leer más…

Cristo en la tumba. Imágenes.

Donatello. Cristo muerto con dos ángeles. 1447-1454

Esta entrada es gemela de la que dediqué al tema de las Santas Mujeres ante la tumba vacía. Pero hay que hacer aquí algunas advertencias específicas.

El tema de Cristo en la tumba incluye, en realidad, varios motivos iconográficos distintos: deposición en la tumba propiamente dicha, embalsamamiento del cuerpo, lamentos sobre el Cristo muerto, etc. Sólo la segunda corresponde exactamente a las iluminaciones del códice Pray. Sin embargo, algunas de las polémicas en torno a este tema pueden aclararse mejor si se tiene en cuenta todos estos motivos. Por eso los he incluido en esta entrada sin hacer distinción.

En segundo lugar, el tema del enterramiento del Cristo y similares encuentra su eclosión en torno a los siglos XIV y XV. El problema es que durante este periodo conviven dos estilos en casi toda Europa, el gótico y el Renacimiento. Estuve dudando sobre si separaba las fotos por estilos, pero el trabajo hubiera sido ingente y tampoco soy yo un especialista en el tema como para hacer esa selección con garantías. Por eso he dejado al arbitrio y buen criterio de las personas que utilicen esta base de imágenes el separar lo que no va junto.

Leer más…

San Vicente en el horno.

Berzé-la-Ville; Chapelle des Moines. Primera mitad del siglo XII.

Los sindonistas afirman que algunos parecidos entre la imagen de la unción del cadáver de Cristo que aparece en el códice Pray y la del sudario de Turín implican que el miniaturista del primero conocía la imagen del lienzo turinés. La hipótesis de que estuviera siguiendo un modelo iconográfico común a su época ni se les ocurre. Estoy preparando una entrada sobre la iconografía de Cristo en la tumba, pero adelanto aquí una representación de San Vicente en su parrilla que comparte algunas de las características que los sindonistas consideran “únicas” y “significativas”. Que cada cual saque sus conclusiones.

NOTA: Puede verse en detalle en http://www.art-roman.net/berze/berze2.htm

Las santas mujeres en la tumba vacía. Imágenes.

Aviso a navegantes. Esta es una entrada en continua evolución.

En el trabajo de documentación de este blog he ido recogiendo una serie de enlaces sobre la iconografía que se relacionaba con el tema de algunas entradas. El de las santas mujeres ante el sepulcro vacío (también llamadas “Las Tres Marías”), está especialmente relacionado con el debate en torno al Códice Pray y sus iluminaciones.

Gustavo Doré.

Hace unos días Andrea Nicolotti me propuso hacer públicos los resultados de esta búsqueda. Siguiendo su sugerencia he abierto esta entrada. Debo hacer unas cuantas advertencias.

Lo que hay más abajo no es una base de imágenes profesionalizada. No soy experto en Historia del Arte y no tengo todo el tiempo del mundo para llevar a cabo esta tarea, que bien hecha sería ingente. Me he limitado a hacer una especie de galería de imágenes, o mejor, de enlaces. Me doy cuenta de que habría podido añadir algunos datos, que no siempre he incluido. Procedencia de la obra, por ejemplo. También que he colocado los títulos en varios idiomas, generalmente el de origen. Pero ya digo que tengo mis limitaciones de capacidad y tiempo.

Como encontré estas imágenes cuando preparaba algo para el tema del Códice Pray, la gran mayoría de ellas son ilustraciones de manuscritos que he agrupado en torno a los siglos XI y XV como marco general del gótico, más algunas incursiones en el románico, que no está tan lejos. La tarea es más fácil en este campo porque el Ministerio de Cultura Francés tiene una base de datos que es una maravilla: Enluminures. (Hay países que cuidan su cultura. ¡Qué envidia!). Se identifica por la secuencia “enluminure” en los enlaces. También la Bibliothèque Nationale de France, tiene una buena base de imágenes (secuencia “bn.fr”). Otras bibliotecas como la British Library aportan lo suyo (“bl.uk”). La Koninklijke Bibliotheek de La Haya (espero que se escriba así) es otra fuente. Luego, hay que ir buscando aquí y allá. Para las búsquedas recomiendo utilizar “saintes femmes au tombeau”, en francés, y variaciones sobre “holy women”, “three Maries”, “empty tomb”, en inglés.

He agrupado las imágenes partiendo del periodo de los siglos XI-XV, incluyendo apartados dedicados a otras artes, menos nutridos aquí, pero que pueden tener interés para comparar. En mismo sentido he colocado al final muestras de otros tipos de artes en periodos o lugares diferentes. (Advertencia: He colocado a Fra Angelico en este apartado final. Me parece que sus planteamientos iconográficos son bastante diferentes de los del Códice Pray. Se me dirá que también los de algunos pintores italianos que he puesto en el apartado de pintura los siglos XI-XV y, seguramente, será cierto. Todo es relativo en esto de las clasificaciones).

Pienso seguir trabajando sobre este tema porque me gusta y me lo paso bien. Así que puedo hacer modificaciones a esta entrada. Para que quede claro pondré la fecha de modificación al principio. Pido disculpas si alguna imagen está repetida. Al final se marea uno. Si me advierten algún gazapo de este tipo lo agradeceré.

Como decían en la manada de Mowgli: “Buena caza”. (El libro de la selva, pero ¡el libro; la cosa de Disney no, por favor!)

Leer más…

Nicolotti sobre el Mandylion o Emanuela Marinelli, experta en historia sindónica.

Con ocasión de la aparición de la versión inglesa del libro de Andrea Nicolotti sobre el Mandylion de Edesa (prevista para septiembre de este año por la editorial Brill de Leiden), me he puesto a la tarea aplazada varias veces de leerlo en su versión original (Alessandria, Ed. dell’Orso, 2011). Leer más…

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.