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Iconografía de la resurrección del Cristo.

La iconografía de la resurrección del Cristo en la Edad Media es menos abundante que la de la crucifixión o las otras escenas de la Pasión. En su mayor parte, ofrece representaciones elusivas, como la de las Santas Mujeres ante la tumba vacía, que no es propiamente una imagen del momento de la resurrección, sino una alusión a ella, como en el caso del noli me tangere,   otra referencia indirecta. Esto resulta sorprendente, puesto que desde la concepción paulina de la vida del Cristo, dominante en los escritos neotestamentarios, la resurrección, junto a la segunda venida, son los puntos esenciales que dan sentido al cristianismo (y prácticamente los únicos que le interesan al apóstol).

Podría argumentarse que los relatos evangélicos canónicos no relatan la escena, que ocurre fuera de campo, por expresarlo en términos cinematográficos. Los evangelios dan cuenta del momento en que se cierra la losa y del encuentro con la tumba vacía, pero omiten todo lo que ocurre entremedio. Sin embargo, otras escenas profusamente representadas en la Edad Media, como la del portal de Belén o el descenso a los Infiernos, provienen de los evangelios apócrifos o de las leyendas medievales[1]  y, sin embargo, son frecuentes en capiteles, tablas y manuscritos. De hecho, el énfasis en el poderío del Cristo se centra durante toda la Edad Media en su posición triunfante de pantocrátor, y sólo más tarde en la victoria sobre la muerte en el momento de alzarse de la tumba.

 

Breviario al uso de París, siglo XIV

 

Probablemente, la explicación haya que encontrarla en una palabra: “muerte”. El concepto de un salvador muerto y enterrado producía una cierta incomodidad durante los primeros siglos a los exegetas, los teólogos y, más aún, a los artistas y sus comitentes. Hay que esperar al siglo V para encontrar imágenes de la crucifixión y, aun estas se representan en forma enmascarada. Véase la puerta de Santa Sabina en Roma, probablemente la primera crucifixión conocida  y fechada de forma segura, en la que las cruces ni siquiera se ven). Las imágenes del Cristo muerto en la cruz (durante mucho tiempo se le representó con los ojos abiertos) y las del embalsamamiento del cadáver son también tardías.

Debido a estas o a otras razones, la imagen más próxima a la resurrección, es decir, la del Cristo saliendo de la tumba, apenas se encuentra antes del siglo XIII y se hace corriente en el XIV. Aquí me voy a limitar a esta escena.

A diferencia de la iconografía de otros temas de la Pasión, la resurrección, esto es, la salida del sepulcro, parece estrictamente codificada, apenas hay variantes. Generalmente el Cristo emerge tapado sólo con un manto y lleva en las manos un báculo con una cruz y/o un estandarte, símbolos de su triunfo sobre la muerte. Está acompañado a menudo por un ángel o dos, que dan continuidad a la escena con la de las Santas Mujeres ante el sepulcro vacío, y suele representarse también unos soldados, lo que está justificado por Mateo 28, 2-4 y por el evangelio de Pedro (X). La idea de los evangelistas surge para reforzar el milagro con la presencia de testigos extraños, hombres armados que se ven impotentes o asombrados por el evento, pero los artistas medievales los pintan casi siempre durmiendo, con lo que se pierde el efecto. Es un caso más en los que la pintura sigue sus propios caminos sin preocuparse demasiado ni por la verosimilitud ni por el dogma.

Piero della Francesca, Museo Civico de Sansepolcro, 1463-65

 

Imágenes hasta 1400.

http://ica.themorgan.org/manuscript/page/5/77498

Psalter, England, East Anglia or London, ca. 1300-1310
http://ica.themorgan.org/icaimages/6/m643.013v.jpg

Vita Christi, Itaila, Firenze, ca. 1320

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1375

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Date: late 13th century

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GHERARDUCCI/ Don Silvestro Dei, Siglo XIV, Chantilly ; musée Condé.

(Comentario: Esta es una escena de la que existen algunos ejemplos, el Cristo resucitado planea por encima de las Santas Mujeres ante la tumba. No puede referirse a la ascensión, puesto que todavía quedan las apariciones, así que parece un recurso simbólico que no tiene mucho que ver con ningún episodio evangélico).

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1330-40, England, E. (?Lincoln or Ely)

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England, 1310-20

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Inglaterra, último cuarto del siglo XIII

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Book of Hours, Use of Clermont (Hours of the Virgin), and Use of Brioude (Hours of the Dead), France, S. (Avignon); c. 1390 – c. 1400

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Psalter (‘The Queen Mary Psalter’); England (London/Westminster or East Anglia?); between 1310 and 1320

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Résurrection du Christ; Heures à l’usage d’Amiens ; 14e s. (deuxième quart)

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Missel à l’usage d’Arras.13e s.

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Résurrection du Christ, Missel romain,  14e s. (seconde moitié)

 

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Résurrection du Christ, Missel romain, vers 1370

 

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Missel romain, vers 1370

 

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Psautier cistercien, vers 1260

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Bréviaire à l’usage de Saint-Ambroix de Bourges, 1380

 

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Rituel prémontré, 1232

 

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Bréviaire prémontré , 14e s. (premier quart)

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Epistolier à l’usage de Langres, 13e s. (fin)

 

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Graduel à l’usage de l’abbaye Notre-Dame de Fontevrault,  vers 1250-1260

 

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Nicolaus de Lyra, Postilla in Bibliam, 14e s. (quatrième quart ou fin)

 

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Missel à l’usage de Paris, 14e s. (quatrième quart ?)

 

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Missel à l’usage de l’abbaye de Montier-en-Der, vers 1335

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Sacramentaire à l’usage de Paris, adapté à l’usage de Senlis, vers 1270

 

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Sacramentaire à l’usage de Senlis, vers 1310

 

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Résurrection du Christ, Psautier,  13e s. (deuxième quart ?)

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Missel à l’usage de l’abbaye Saint-Denis de Reims, 13e-14e s.

 

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Missel à l’usage de l’abbaye Saint-Nicaise de Reims, 13e s. (seconde moitié)

 

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Missel à l’usage de l’abbaye Saint-Pierre-le-Vif de Sens, 13e s. (troisième quart)/15e s. (début)

 

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Missel à l’usage de l’abbaye de Villeloin, 13e s. (seconde moitié)

 

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Antiphonaire (fragment), 13e s. (troisième quart ?)

 

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Bréviaire à l’usage de Verdun, vers 1302-1305 ?

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Speculum humanae salvationis, Italia, Bolonia, s. XIV, 2ª mitad

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Gran Bretaña, s.XIV

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Gran Bretaña, s. XIV

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Speculum humanae salvationis, Alsacia, 1370-80

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Italia, Milán, 1385-1390

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Psalterium Salisburiense; Gran Bretaña, s. XIV, 3er. cuarto

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Jean le Noir, Breviarium parisiense, Paris, S. XIV;

http://visualiseur.bnf.fr/ConsulterElementNum?O=IFN-08010497&E=JPEG&Deb=1&Fin=1&Param=C

Psalterium parisiense, Paris, s. XIII.

http://visualiseur.bnf.fr/ConsulterElementNum?O=IFN-08007468&E=JPEG&Deb=1&Fin=1&Param=C

Evangelario, Alemania, XII, 1er. tercio

 

NOTA.

[1] La leyenda dorada, de Santiago o Jacobo de la Vorágine (1250-80), llegó a ser una fuente más influyente que los propios evangelios.

Copias del sudario de Turín: Arquata.

Paolo Di Lazzaro y su equipo de físicos nucleares metidos a sindonólogos están muy activos últimamente. Uno de sus últimos trabajos es una investigación sobre una réplica bien documentada del lienzo de Turín, la de Arquata del Tronto (Italia), del siglo XVI, con resultados que, al menos para mí, resultan intrigantes. El estudio se realizó mediante la técnica de fluorescencia inducida por láser, que permite analizar los componentes materiales de un objeto sin afectarlo. En sus conclusiones destacan que la imagen del sudario de Arquata no parece haber sido pintada con medios convencionales, de manera similar al sudario de Turín (p. 6). Asimismo, el análisis de las manchas de sangre no coincide con los pigmentos habituales en la época, lo que hace suponer que se utilizó otro desconocido o que se mezcló con sangre (p.5).

Comparación entre los dos sudarios.

Las interpretaciones posibles sugieren conclusiones excitantes. Como ellos mismos dicen, se puede pensar que se utilizó un medio desconocido o que los pigmentos han sido mezclados con sangre. La primera de las hipótesis deja la cosa en un peligroso suspenso, puesto que si los resultados son similares a los de la Sábana Santa, cabe suponer que la copia de Arquata sea tan milagrosa como el santo lienzo. Esto no debería asustar al Dr. Di Lazzaro que parece tener sus convicciones religiosas.  Pero la segunda de las posibilidades supone un punto molesto: si se puede confeccionar una imagen en una tela sin que los medios convencionalmente científicos detecten la técnica ¿quién nos garantiza que lo mismo no pasa con el sudario de Turín?[1] La prueba nº 1, irrefutable, de los sindonistas, es decir, la imposibilidad de explicar la técnica de confección y, en consecuencia, de replicar exactamente la imagen, se iría al garete. Posibilidad ciertamente molesta para todo buen sindonista.

La suposición de que se hubiera utilizado sangre para pintar los regueros también es incómoda, puesto que coloca en su sitio todas las apresuradas conclusiones de Heller, Adler y compañía en torno a la hemoglobina. Aunque se descubriera sangre, no significaría ninguna prueba de autenticidad. A no ser que el sudario de Arquata también sea auténtico. Que esta es una dificultad que no arredra a los partidarios de las múltiples reliquias y de los muchos milagros.

Una curiosidad: se mantiene que el sudario de Arquata se hizo por contacto con el de Turín y, por tanto, es idéntico. Sin embargo, a pesar de que la réplica es todavía menos visible que el original, se puede ver en ella los dos pies con sus heridas. La leyenda del mero contacto no tiene pies (justamente) ni cabeza, pero eso no obsta para que los piadosos regidores, frailes y estudiosos la repitan como un “misterio”. Cuestión de crear ambiente, supongo.

 

 

REFERENCIAS.

Di Lazzaro P., Guarneri M., Murra D., Spizzichino V., Spizzichino V., Danielis A., Piraccini V., Missori M.: “Non invasive analysis of low-contrast images on ancient textiles: the case of the Shroud of Arquata”, Journal of Cultural Heritage, vol. 17 (January–February 2016) pp. 14 – 19. Consultado on line 01/07/2016 08:26, http://www.academia.edu/13799209/Non_invasive_analyses_of_low-contrast_images_on_ancient_textiles_the_case_of_the_shroud_of_Arquata

 

Nota.

[1] Por cierto, el Dr. Di Lazzaro sugiere en la entrevista que se incluye en la página web que podría tratarse de un recalentamiento de la tela por medio de un molde. Sé de alguien que estará contento. https://shroudofturinwithoutallthehype.wordpress.com/author/colinsberry/

¿Pudo ser retocado el sudario de Turín?

Desde la fecha de su aparición en Lirey, las representaciones y testimonios sobre la imagen del sudario de Turín han sido notablemente divergentes. Se pinta o se habla de sangre en las dos manos, de cabellos que caen sobre los hombros, de un rostro claramente visible, trazos de sangre “como si fueran pintados hoy mismo”, imagen pálida, sin sangre, con o sin perizonium (es decir, taparrabos), con las manos cruzadas por las muñecas, etc., etc. A partir de estos datos confusos, se trata de concluir indicios a favor o en contra de la autenticidad del lienzo. No parece nada fácil y en este blog ya he argumentado repetidamente contra las conclusiones fantasiosas de los sindonistas. Leer más…

Una ilustración anterior al incendio de 1532.

La galería Christie, famosa por sus subastas más o menos espectaculares de obras de arte, publica en su página web una nota sobre el descubrimiento de un manuscrito de principios del siglo XVI. En ella se incluye una ilustración que representa una exhibición del sudario de Turín. La escena parece ser anterior al incendio de 1532 porque no aparecen en ella los agujeros que repararon las monjas clarisas.

Donatello, Lamento sobre el Cristo muerto 1457-59

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Roland Barthes y el Sudario de Turín.

Roland Barthes es una de las pocas personalidades del mundo de la cultura ajenas al mundillo de la sindonología y sus detractores que han mencionado el sudario de Turín. Viniendo de uno de los semiólogos más destacados del siglo XX (Cf. http://www.roland-barthes.org/), la referencia puede despertar alguna curiosidad.

Barthes

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La Sábana Santa no es un fraude. Lo dice el ENEA.

Hay cosas en el sindonismo que son bastante raras. Por ejemplo, no entiendo qué demonios hace un congreso sobre reliquias (el sudario de Turín, el velo de Manoppello, la Virgen de Guadalupe…) organizado en un centro público dedicado a la investigación de la fusión nuclear, los rayos láser y los aceleradores de partículas. Si alguien quiere explicarme que tiene que ver el Mandylion o la virgen de Guadalupe con un acelerador de partículas quizás lo entienda, pero seguro que me va a costar. Leer más…

Una imagen impresionantemente parecida al sudario de Turín. (Ian Wilson II).

Una de estas iglesias [las de Göreme, Capadocia] menos visitadas, la llamada Sakli o Iglesia Escondida, sólo se puede alcanzar por un sendero rocoso con ayuda de un guía. Sobre uno de sus arcos está pintada en color sepia una amplia pieza de tela con el rostro de Jesús, que muestra una de las más impresionantes similitudes con el sudario de Turín que hoy conocemos. (Ian Wilson: The Shroud: The 2000-Year-Old Mystery Solved, London, Bantam, 2010, cap. 8; version epub, buscar: “so-called Sakli”)

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La influencia de lo oculto. (Ian Wilson. I)

“Quiero ser un humilde médico rural famoso en el mundo entero”. (Linus en Peanuts)

 

El sudario de Turín permaneció durante trece siglos y medio oculto en diferentes lugares de Asia Menor y Europa hasta su confusa -por sus orígenes y otras circunstancias- aparición en una pequeña iglesia de Francia.

Al menos, eso es lo que nos cuenta Ian Wilson en el último de sus libros, dedicado al Sudario (The Shroud: The 2000-Year-Old Mystery Solved, London, Bantam, 2010). Nada nuevo, puesto que ésta es la tesis que ha venido manteniendo desde sus primeros trabajos dedicados al tema.

El Mandylion. Monte Athos. Siglo XVII.

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Galería de sindonistas ilustres. Gian Maria Zaccone: el sindonista refinado.

Entre el mundo tormentoso de las exclamaciones, asombros, acusaciones y trifulcas del sindonismo destacan a veces ciertas personas tranquilas que funcionan a su aire y que casi nadie cita, probablemente por la simple razón de que no crean tensiones y no gustan a los exaltados. Tal es el caso de Gian Maria Zaccone, director científico del Museo della Sindone di Torino. El Sr. Zaccone ha dirigido sus trabajos al ámbito de la historia, materia en la que parece estar especializado (lo supongo porque no he encontrado su curriculum en internet).
(ADENDA, 06/04/2016: Me informan de que el Sr. Zaccone es lo que en España llamaríamos un graduado (laurea) en Historia del Derecho y trabaja en los archivos históricos en una empresa de gas italiana. Bibliografía: ZACCONE, Gian Maria ; JACCOND, Monica: “L’archivio storico Italgas”en Convegno su: Industria, lavoro, memoria. Le fonti archivistiche dei sindacati dei lavoratori, delle associazioni imprenditoriali e delle imprese in Italia e in Europa. Torino, 1994 Atti del Convegno, Torino, Villa Gualino, 7-8 novembre 1994, Torino, Eta Beta, 1996. Por ahí va la cosa).

 

Crucifixión y entierro. Gospel Lectionary of the Bamberg Apocalypse, año 1000:

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La “Sábana Santa” en Magonia.

Doce minutos de divulgación sobre el sudario de Turín a cargo de Luis Alfonso Gámez en Radio Vitoria. Recogido en Magonia. Claro y contundente.

Mentiras

¿Quién puede decir si alguien miente?

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Hugh Farey y Marzia Boi. A vueltas con los pólenes

Si hay un caso en el que la literatura sindonista bordea la mala fe o la ignorancia supina es en el asunto de los pólenes.

Véase si no este fragmento de un destacado sindonólogo. Después de repasar las conclusiones de Max Frei sobre los pólenes que él decía haber encontrado sobre el sudario, el autor termina con esta frase:

En suma, podemos decir que el estudio de Max Frei sobre la Sábana de Turín ha dado unos resultados que, si bien pueden no ser concluyentes en sí mismos, constituyen un apoyo muy significativo a los demás estudios realizados, puesto que parecen confirmar plenamente lo que se deduce de los documentos históricos. (Rodríguez Almenar 1998).

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El velo de Manoppello. Apéndice: Congreso en Viena.

El Greco. “Santa Verónica con la Santa Faz”, 1580.

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El velo de Manoppello (V). Consideraciones intempestivas.

Decía Montaigne -esto va de cita pedantuela- que él estaba  naturalmente incapacitado para edificar sistemas de pensamiento complejos y que le iba más eso de dejar vagar la mente de aquí para allá (fin de la cita pedante). Me parece que Montaigne, aparte de ser el padre de los post-post-modernos, hermenéuticos antirracionalistas  y demás, era un vago. Escribió tres tomarros de ensayos, eso sí. Pero hay maneras y maneras de ser un vago. Dicen que Rossini era tan indolente que escribía sus partituras en la cama y si alguna se le caía al suelo prefería volver a escribirla antes que levantarse a por ella. Se puede tener la pluma fácil y cansarse de pensar demasiado. Yo también soy un vago y, aunque soy capaz de inventarme un sistema metafísico de narices en un momento, lo de desarrollarlo en cinco tomos de 1000 páginas cada uno es harina de otro costal. Así que me dedico con más gusto a hacer consideraciones intempestivas a mi aire, que es lo que voy a hacer ahora.

Velo de la Verónica, Francisco de Zurbarán, 1658. Museo Nacional de Escultura de Valladolid.

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El velo de Manoppello (IV). El biso.

El proyecto Seda del Mar.

Para empezar voy a hacer un resumen de aquellos datos contenidos en la página web Sea-silk  que sean relevantes para nuestro tema.

El Project Sea-silk, del que la página web citada es su órgano de difusión en Internet, surgió en el marco del Museo de Historia Natural de Basilea a finales del siglo pasado. Se  ha trazado como objetivos inventariar los objetos manufacturados con esta técnica que todavía existen (60 solamente) y hacer un estudio histórico de su evolución en el Mediterráneo. Su directora es Felicitas Maeder. Leer más…

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