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La sábana santa es un laboratorio de la relación entre fe y razón.

Lo dice José Fernández Capo en la Universidad de Navarra. Claro. ¿Dónde si no puede existir un grupo de trabajo dedicado a la unión de ciencia y fe?

Los artículos que comento son intrascendentes: repiten clásicas mitologías del sindonismo: un artista medieval no podría confeccionar una imagen así, se introdujo una foto en el VP8 y salió una imagen en 3D, existen serias dudas sobre la datación de 1988, etc.

Pero sus conclusiones son explícitas: estamos ante una nueva versión de la subordinación de la razón a la teología, pero en versión fetichismo técnico. Decía Agustín de Hipona que la única ciencia que debía interesar a los cristianos era la que servía para apoyar la Biblia. Consecuentemente, durante la Edad Media se proclamó que la filosofía era la ancilla (sierva) de la teología, y se echó mano de Platón, primero, y de Aristóteles, más tarde, para completar la cosmología teológica o para demostrar intelectualmente lo que la fe ya demostraba: que Dios existe y es perfecto. Hoy en día esos recursos están gastados y casi nadie se los cree. Así que ahora el Sr. Fernández Capo nos trae la buena nueva: ¡Qué bonito es hablar científicamente de la Sábana Santa, la transubstanciación y la resurrección!

Lo raro es que en estos textos también se afirma que la resurrección es uno de los temas que no pueden decidirse científicamente.

Entonces, ¿como se puede hablar científicamente de lo que no es objeto de la ciencia?

Agustín de Hipona. Palacio de Letrán, Roma.

Lo que ocurre en realidad es que cuando los sindonistas se ponen a hablar, se utilizan muchas palabras científicas, pero eso no quiere decir que sea científicamente. Se puede discutir científicamente si el artículo famoso de Ray Rogers sobre la datación del lienzo por la vanilina contiene errores de bulto o no. Se puede discutir científicamente qué significa el hecho de que una de las mediciones del carbono 14 se desviara de la curva normalizada. Se puede discutir si las marcas de la imagen corresponden a un flagrum romano. Pero nada de esto se refiere a la resurrección ni a la transubstanciación. Se trata de algo tan simple como de técnicas de datación. No de cómo el pan se convierte en carne por ensalmo, que es lo que quiere decir esa palabreja, si la memoria no me falla..

Si el Sr. Fernández Capo incurre en una contradicción tan flagrante es porque tiene en la cabeza otra cosa. Le traiciona lo que vulgarmente se llama el inconsciente. Está dando por supuesto que la ciencia puede ser utilizada como ancilla de la teología. Hacer racional lo que en sí mismo es irracional. En los tiempos en que los niños de los colegios públicos asistíamos religiosamente a los anuales ejercicios espirituales de Semana Santa, un predicador itinerante vino a mi escuela y nos dio una explicación científica de la Santísima Trinidad —tema, por otra parte, estaba bien lejos de nuestras infantiles preocupaciones—. Agarró tres cerillas, las encendió y las juntó. Ya estaba: tres cerillas diferentes y un solo fuego verdadero.

Pues utilizar el lenguaje científico para explicar lo que no es científico es más o menos lo mismo. Radiaciones desconocidas que emiten los cuerpos al resucitar, matemáticas “robustas” que explican por cálculo de probabilidades como se ha producido una mezcla de tejidos que no se puede ver ni con microscopio, esternocleidomastoideos en sfumatto, etc.

Divinas palabras.

Tras ellas queda el incontestable hecho de que tres de los más prestigiosos laboratorios del mundo dataron la sábana en el siglo XIV, Que no hay documentación relativa a la sábana antes del XIV. Que todos los intentos por atrasar esta fecha han fracasado. Y que se puede concluir, por tanto, que si la ciencia dice algo sobre el lienzo de Turín, es que es de la Edad Media. Lo demás, es juntar cerillas para asombro de niños y mayores.

 

REFERENCIAS:

José Fernández Capo (2015): “Diálogo entre fe y ciencia en la Síndone de Turín”, versión en castellano de “Faith and Science dialogue in the Shroud of Turin”; Scientia et Fides, 3(1)/2015, pp. 37- 59. Consultado on line 01/04/19; https://www.shroud.com/pdfs/capospan.pdf

José Fernández Capo (2018): “La Síndone de Turín: entre la ciencia y la fe”, Universidad de Navarra, CYRF, Seminario del Grupo Ciencia, Razón y Fe. Pamplona, 18 de diciembre de 2018. Consultado on line 30/04/2019; https://www.unav.edu/documents/6709261/7034487/la-sindone-de-turin-entre-la-ciencia-y-la-fe.pdf

Estudios sobre la memoria y el Jesús histórico: Alan Kirk

En el siempre interesante blog de Neil Godfrey, Vridar, se puede encontrar una serie de entradas sobre la obra, siempre interesante, de Alan Kirk. Demasiados “interesante”, dirán ustedes. Pero es que realmente ambas cosas, el blog y los estudios de Kirk, lo son.

No hace mucho que leí una recopilación de ensayos sobre la memoria histórica, editada por Kirk y Tom Thatcher ( Memory, Tradition, and Text: Uses of the Past in Early Christianity, Alan K. Kirk, Tom Thatcher eds., Society of Biblical Lit, 2005), y me la sorbí, más que leerla. En mi opinión, los exégetas e historiadores que se han metido a proclamar lo que dijo o no dijo realmente Jesús –y no digamos sobre los del Hombre de Turín– tienen una laguna fundamental en este tema.

Si ustedes entran en Vridar y buscan en las etiquetas “memory theory” y “Alan Kirk”, encontrarán un resumen muy completo de estos temas, que Godfrey promete ampliar. Los comentarios del autor del blog me parecen también muy dignos de ser tenidos en cuenta.

Resumen: imprescindible para rellenar una laguna muy importante en los estudios sobre el Jesús histórico.

NOTA: resulta muy significativo como Larry Hurtado, uno de los exégetas que pretenden saber qué dijo realmente Jesús, pasa de puntillas sobre el trabajo de Kirk: https://larryhurtado.wordpress.com/2017/09/11/reviewcritique-of-ehrman-bauckham-and-bird-on-memory-and-jesus/

 

 

Historia y mito: Las leyendas de Alejandro Magno y Jesús el Galileo.

(Sin más preámbulos, continúo con el blog de Matthew Ferguson, Κέλσος).

 La comparación de Alejandro Magno en el Romance con Jesucristo en los Evangelios es especialmente esclarecedora, ya que tanto Alejandro como Jesús fueron personas históricas sobre las que se escribieron fabulosos relatos sobre sus vidas sólo un par de generaciones después de su muerte. Ambos fueron también llamados el “Hijo de Dios”, y a ambos se les atribuyó una paternidad dual: Alejandro fue considerado el hijo de Felipe de Macedonia y el dios egipcio Amón, y Jesús el hijo de José de Nazaret y el dios judío Yahvé. Tanto Alejandro como Jesús eran considerados como “Rey de reyes”.

Estas semejanzas son especialmente llamativas en la “Carta a Olimpia” del Romance de Alejandro —que incluye la idealización de sus hazañas, diálogos ficticios entre él y otras personas y errores cronológicos— y el Apocalipsis.

Alejandro es nombrado caballero por el rey Filipo. Roman d’Alexandre, Holanda, primer cuarto del siglo XIV

Sin embargo, el Romance de Alejandro funcionó como un “texto abierto”, es decir, que fue modificado y redactado durante varios siglos a partir de la primera composición. Es por eso que la primera versión que poseemos no es, casi con seguridad, la primera que fue escrita. El principal experto que ha estudiado el tema, Richard Stoneman, data el romance de Alejandro a principios del siglo III a.C., sólo una generación o dos después de la muerte de Alejandro (323 a.C.). Leer más…

Historia y mito: Alejandro Magno y Jesús el Galileo, según Matthew Ferguson.

Introducción

Matthew Ferguson es doctor en Lenguas Clásicas por la universidad de California y también ha realizado estudios en filosofía e historia. Es el autor de un blog que he recomendado en varias ocasiones: Κέλσος

Ha participado en algunas obras colectivas referidas al critianismo y la literatura clásica y en debates en torno al Jesús histórico.

He pensado que para algunas personas no es fácil leer en inglés y que, además, los hay perezosos que no tienen ganas de andar buscando y buscando por internet. Por eso he decidido hacer un (largo) resumen de uno de los temas de su blog de los muchos que me interesan: la formación de un mito a través de las leyendas de Alejandro Magno y Jesús de Galilea. Es una cuestión que Ferguson tiene bien trabajada y que responde a algunas preguntas que suelen hacerse en torno a la literatura evangélica y que se responden con frecuencia desde una ignorancia total de qué es la historia y como funcionaban las cosas en la Antigüedad. Leer más…

Las manchas de sangre: el experimento del Dr. Lavoie. (Una vez más).

Carlos Otal (maest) nos invita a su blog La Sábana y los escépticos, en donde ha reseñado brevemente la experiencia del Dr. Gilbert R. Lavoie sobre las manchas de sangre, que Carlos considera irrefutable. No creo que lo sea.

Para empezar, creo (parece) que Lavoie hace un experimento invertido. (No se sabe exactamente porque él da muy pocas referencias exactas de lo que ha hecho y las imágenes no aclaran las dudas). En lugar de proceder a la transferencia desde la cabeza a la tela, procede a pasar las manchas de la tela a la cabeza. No comprendo la razón de esta inversión. A cualquiera se le puede ocurrir que el resultado podría no ser el mismo. De hecho no lo es. Leer más…

La “sindonología” y sus fuentes.

 

Si usted está preparando un trabajo sobre cualquier materia científica, una de las cosas que le van a exigir es que tenga un cierto dominio de las fuentes y sepa manejarlas adecuadamente. Si el trabajo es sobre mecánica cuántica y en lugar de citar a Bohr, Heisenberg, Einstein, etc., usted cita a médicos y ciclistas, le van a pegar un buen varapalo allá a donde vaya.

Clío. Pompeya.

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La sangre del sudario y los politraumas. (Giulio Fanti de nuevo desautorizado).

He comentado varias veces en este foro como el tráfico de fibras supuestamente pertenecientes al sudario de Turín es tan incontrolado que invalida los trabajos que algunos sindonistas, renombrados dentro de su entorno, han realizado en los últimos años. Un caso especial es el prolífico y beato profesor Fanti, que ya había sido desautorizado por la mismísima Santa Sede y ahora recibe el desaire de una revista científica. Sería como para pensárselo la próxima vez, pero creo que, dada la profunda convicción de la misión evangelizadora que le ha sido conferida por las alturas, no va a tardar en volver a las andadas.

Maestro del díptico Poldi Pezzolli, c. 1310.

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La sangre del sudario: Sánchez Hermosilla vs. Garlaschelli. Serpientes de verano.

Llámase así en periodismo a la noticia veraniega que se infla como un globo cuando dentro de ella no hay más que aire.

Recojo aquí una noticia aparecida en el blog gemelo a este, que no amigo, Sabanasanta.org. Se trata de un resumen de una intervención del Dr. Alfonso Sánchez Hermosilla, Director del Equipo de Investigación del Centro de Sindonología de Valencia. Como no sé de donde procede ni qué partes de la misma son originales del Sr. Sánchez, utilizaré la convención de suponer que son las mismas expresiones que él utilizó en algún lado. Leer más…

Los Guardianes están entre nosotros (III). El profeta crucificado y la sábana santa.

Si hemos de creer a los evangelios, la muerte infamante de Jesús el Galileo sumió en la consternación y el pasmo a sus seguidores, que salieron corriendo como conejos. “Entonces les dice Jesús: «Todos vosotros vais a escandalizaros de mí esta noche, porque está escrito: Heriré al pastor y se dispersarán las ovejas del rebaño»”. (Mateo 26, 31). Pero, pasado un cierto tiempo volvieron a juntarse, fuera porque comprendieron que las autoridades parecían conformarse con eliminar a su líder y poco más o porque se arrepintieran de su cobardía: “Y Pedro se acordó de aquello que le había dicho Jesús: «Antes que el gallo cante, me habrás negado tres veces.» Y, saliendo fuera, rompió a llorar amargamente”. (Mateo 26, 75)

A partir de entonces comienza un salto adelante que se parece mucho al que realizó el grupo de Lake City. (A los que tengan un poco de tiempo les recomiendo repasar los asteriscos que he colocado en las dos primeras entradas de la serie).

Rembrandt van Rijn: : Los discípulos de Emaús; hacia 1625.

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Los Guardianes están entre nosotros (2). El fracaso de las profecías.

En realidad las profecías de la Sra. Keech no fracasaron una sola vez. Hubo una serie de intentos fallidos cada vez más espectaculares y alguna replicación, como después de un terremoto.

Se puede hablar de una serie de decepciones de las expectativas que, sin embargo, no sumieron al grupo en una crisis sino cuando el fracaso final puso la guinda.

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Los Guardianes están entre nosotros (I). Leon Festinger: Cuando la profecía falla.

A mediados de los años cincuenta del siglo pasado, un equipo de investigadores norteamericanos siguió de cerca las andanzas de una secta que habitaba los alrededores del Gran Lago, especialmente en Lake City, una pequeña población de unos cuantos miles de habitantes.

De aquí resultó un libro: Leon Festinger, Henry Riecken, Stanley Schachter: When Prophecy Fails: A Social and Psychological Study of a Modern Group That Predicted the Destruction of the World, New York; Harper-Torchbooks, 1956. (Yo he consultado la edición de la Universidad de Minnesota de la misma fecha).

En mis, a veces tormentosas, conversaciones con los creyentes en Jesucristo, les he recomendado con frecuencia la lectura de este instructivo texto. No me consta que lo hayan hecho en ningún caso. Más bien creo que no. Pensando que esta falta de atención no se debía a que no les pareciera interesante el tema ni a que les provocara una molesta desazón, sino que el libro no es fácil de conseguir o que no todo el mundo tiene conocimientos básicos de inglés para meterse en este fregado, he pensado que sería bueno hacer una especie de recensión del volumen con especial referencia los puntos que me parecen de más interés. Para que se hagan una idea, el título traducido es:

Cuando la profecía falla: Un estudio social y psicológico de un grupo moderno que predijo la destrucción del mundo.

Confesarán que promete. Leer más…

Hugh Farey, a vueltas con la formación de la imagen del sudario de Turín.

Hace unos días Hugh Farey envió un par de comentarios a este foro. En uno de ellos remitía un trabajo suyo que se había publicado en Academia.edu. (Farey 2018) y que no ha aparecido en el boletín de la Sociedad Británica de sindonología, a pesar de su evidente interés. Es de suponer que al nuevo director de esta publicación no le debe hacer mucha gracia el método sindonológico independiente de Farey.

En este artículo se hace una revisión de las teorías del origen del medieval, sugiriendo alguna hipótesis sobre su formación que se mueve en una línea similar a la de Charles Freeman (Ver entradas de 2014 y 2018). Quiero decir, como un tejido elaborado en torno a ceremonias religiosas. Aparte de la validez de la hipótesis, que tiene sus más y sus menos, Farey hace unos cuántos comentarios sobre la formación de la imagen que me han llamado la atención. Me centraré en las que se refieren a un tema que sólo toco tangencialmente porque excede mis competencias: las teorías sobre la composición de las manchas que figuran ser la sangre del Cristo (“de sangre”, para abreviar).

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Una conferencia de Walter McCrone sobre el sudario de Turín.

McCrone, Walter C., “ Antiquities: Authentication of Art & Archaeological Objects – The Turin Shroud & the Vinland Map”, 67, Medico-Legal Journal, pp. 135-146 (1999);

Conferencia en la Royal Society of Medicine, el 13 de mayo de 1999. Moderador: Mr Alec Samuels, Presidente de la sociedad.

 

Buscando por aquí y por allá he encontrado el texto de una conferencia de Walter McCrone, Bestia n.º1 del sindonismo clásico. Se refiere a dos éxitos del Instituto McCrone —al menos, así los considera él—: el mapa de Vinland y el sudario de Turín.

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Charles Freeman: El sudario de Turín como tela litúrgica.

Charles Freeman: “The Real Mystery of the Shroud of Turin Why Does the Catholic Church Not Publicly Declare That It Is Not Authentic?”, Journal of Information Ethics / Volume 24, Number 2 / Fall 2015 / pp. 63 –75 /

 

 

Charles Freeman es un historiador free lance, es decir, no universitario, que ha publicado más de una decena de libros relacionados con el mundo antiguo y las religiones, especialmente el cristianismo. En este blog ya le dediqué una entrada comentando un artículo suyo aparecido en History Today. Un año después publicó el trabajo que ahora presento brevemente.
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Iconografía del Cristo en la tumba. Vir dolorum o Varón de dolores.

Junto con las representaciones del Santo Entierro, el embalsamamiento del cuerpo o las Santas Mujeres ante la tumba vacía, los artistas del gótico tardío inventaron un género específico, el llamado Vir dolorum, o Varón de dolores, que era una representación simbólica de la muerte del Cristo.
En general, se representa al Cristo de pie, emergiendo medio cuerpo del sepulcro, en posición estática. Cuando aparecen figuras secundarias, suelen ser ángeles, la Virgen y San Juan o los instrumentos de la Pasión. A diferencia del Cristo triunfante de la escena de la resurrección, aquí se propone una reflexión sobre los sufrimientos y la muerte.
Las representaciones del Vir dolorum son escasas antes de 1400. La mayoría proceden de los siglos XV y XVI. Dan Scavone sitúa la primera representación del Varón de dolores en 1300 (iglesia de la Santa Cruz de Jerusalén de Roma). Cf. “Greek Epitaphioi and Other Evidence for the Shroud in Constantinople Up To 1204”; p. 3.

Varón de dolores de la iglesia de la Santa Croce de Gerusalemme de Roma. Hacia 1300.

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