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Giulio Fanti, o el poder de la oración.

En la galería de personajes del sindonismo que voy desarrollando en este blog ‒para evitar el aburrimiento y la falta de incentivos en este tema que me ocupa‒, acude ahora el Dr. Giulio Fanti, profesor asociado en Medidas Mecánicas y Técnicas del Departamento de Ingeniería Industrial de la Universidad de Padua. Lo traigo de la mano de Andrea Nicolotti, que ha tenido la amabilidad de proporcionarme su último trabajo (La Sindone, banco di prova per esegesi, storia, scienza e teologia. Considerazioni a margine di alcune recenti pubblicazioni”, Annali di Storia dell’Esegesi, 33/2, 2016; pp. 459-510). Se trata de un artículo que, con el habitual cuidado de su autor, hace un repaso a las influencias metodológicas extra-científicas de los sindonólogos. Entre ellos destaca, por méritos propios, el prof. Fanti.

Hombre prolífico y pluridimensional, Fanti ha publicado libros y artículos, en solitario o, preferentemente, en colaboración, sobre temas tan diferentes como la formación de la imagen, corrientes eléctricas (efecto Maillard), la datación  (radiocarbono y otras de su invención), el análisis de micro-partículas, la doble superficialidad, pruebas de detección de sangre, estadística, restauración, fotografía y otros que seguramente me dejo en el toner. Eso sin tener en cuenta sus habituales paseos multidisciplinares sobre asuntos sindonológicos en general. Toda esta producción no le ha impedido examinar. más o menos científicamente, otras reliquias, como la imagen de la Virgen de Guadalupe, el velo de Manoppello o el pañuelo del Padre Pio, de los que ha manifestado su convicción “moral” o “científica” sobre su autenticidad. De los dos últimos ya he hablado en este blog.

El Greco. Julián Romero y su santo patrono, 1612-18.

El Greco. Julián Romero y su santo patrono, 1612-18.

La capacidad productiva de Giulio Fanti sólo se puede entender teniendo en cuenta su profunda religiosidad, que, en su caso, debe actuar como una especie de droga espiritual que le permite estar en muchas partes al mismo tiempo. Como dice Nicolotti (2016: 487), del que extraigo los datos que vienen a continuación, “es instructivo indagar cuáles son los presupuestos ideológicos” de todo esto.

La dedicación al sudario de Turín proviene de la ostensión de 1998, una decisión que fue tomada por inspiración divina. Al parecer, invocó a la santa imagen de esta manera: “Oh Jesús, tengo tanto material que estudiar sobre la Sábana Santa. No quiero perder varios años de estudios e investigaciones sobre esta cuestión si es sólo un icono medieval. Si realmente eres el Hombre de la Sábana Santa, házmelo saber con un signo”. La respuesta no llegó vía las nuevas tecnologías, como vimos en el caso de Sue Benford, sino por el recurso más clásico de un “sentido interno”, una “voz interior” que transportaba su alma “al interior mismo del Santo Lienzo” (Nicolotti 2016: 488). A partir de entonces, antes de embarcarse en nuevas investigaciones sin demasiado porvenir Fanti pedía confirmación, no al Señor directamente, sino a su Santa Madre, que actuaba, por así decirlo, como intermediaria del negocio. Y, al parecer, recibía la respuesta a su debido tiempo, evitando que su carrera académica fuera a darse un batacazo que empañara su currículum. Su inmaculado currículum, bebería decir.

 

Se me objetará que esto que acabo de contar es pura anécdota y que los trabajos de Giulio Fanti deben ser evaluados por sí mismos y no por las “peculiaridades” medio místicas de su autor. Sin duda. Eso es lo que he venido haciendo en este blog. Pero la comprensión de las particularidades psicológicas de los sindonistas –de algunos de ellos, al menos‒ añade un punto de explicación al obcecado comportamiento de estos personajes, a su intolerancia y agresividad, a su ensimismamiento en círculos cerrados que sólo buscan la confirmación de sus teorías o revelaciones… Considerarse los mensajeros de una encomienda divina contra las fuerzas de la incredulidad debe dotarles de un concepto de sí mismos casi mesiánico y por eso no resulta extraño que cualquier duda sea rechazada automáticamente y cualquier opositor contemplado como un enviado de las huestes infernales, de los masones o de la Internacional Atea, que, en su imaginario, vienen a ser lo mismo. Para un enviado del Señor no existe más que una palabra del Señor, la que él escucha.

Considero la posibilidad de dedicar algunos comentarios a este tipo de fe que es una base del sindonismo más extendida de lo que se podría pensar cuando se escucha sus reiteradas invocaciones a la “ciencia”.

 

PS: Supongo que no tendría que hacer la advertencia de que no me estoy metiendo con los sentimientos religiosos en general. Eso es, o debería ser, un asunto privado. Lo que me sorprende, y medio asusta, es la vuelta a un pensamiento primitivo que cree que se puede hacer negocios con Dios o con el Diablo para obtener particulares ventajas en la carrera académica de uno. No acabo de entender qué concepto de dios tiene quien practica este tipo de mercadeo. O, mejor dicho, lo entiendo perfectamente.

Orante sumerio, 3500-2000aEC.

Orante sumerio, 3500-2000aEC. (No sé, pero le encuentro un cierto parecido con el Prf. Fanti).

 

La túnica de Argenteuil, el sudario de Turín y la ciencia.

La túnica de Argenteuil es una especie de camisa larga de lana confeccionada sin costuras, una técnica rara en Occidente, pero conocida en Oriente desde hace tiempo. Presenta unas manchas rojizas en forma de sangre. Los primeros documentos conocidos que la mencionan (de época medieval tardía) afirman que era la túnica que Jesucristo llevaba antes de ser ejecutado y que llegó a Occidente por mediación del mismísimo Carlomagno.

Si usted quiere saber cuándo aparece una mención a la túnica en un  documento más o menos fiable lo tiene difícil porque los motores de búsqueda en Internet están plagados de páginas beatas sin el más mínimo rigor, como suele ocurrir con la sangre de San Jenaro, la pluma de San Miguel Arcángel, la leche de la Virgen o cualquier otro resto milagroso de seres divinos o semidivinos que pululan por el mundo. Las referencias que podrá encontrar serán notablemente (¿voluntariamente?) confusas porque no dejan nunca claro si están hablando de la túnica santa en mitología cristiana o de ésta en particular (téngase en cuenta que hay unas cuántas candidatas diseminadas por Europa) En fin, que lo único que puedo decir es que la túnica se menciona por primera vez en el siglo XII (Wikipédia.fr  ), pero no he podido corroborarlo. El asunto me parece relevante a medias, porque lo que sí que está claramente establecido es que no hay ninguna documentación en los primeros siglos de la cristiandad.

TEla de lino y lana; siglo IV. Egipto? Metropolitan musuem

TEla de lino y lana; siglo IV. Egipto? Metropolitan musuem

Si esto les suena a algo familiar, tienen razón; es algo familiar para cualquiera que haya seguido un poco este blog. Es exactamente el mismo agujero de documentación que se puede encontrar con el sudario de Turín, el pañolón de Oviedo, la Santa Faz de donde sea, etc. Aparición en la Baja Edad Media o más tarde, menciones legendarias de lugares y fechas de la Alta Edad Media sin fuente alguna que lo corrobore, y atribución a los tiempos de la vida y muerte de Nuestro Señor, preferentemente a Él mismo en Persona.

Uno podría pensar que, cómo hablamos de reliquias esparcidas por aquí y por allá y los “sindonólogos”, “manopelólogos”, “oviedólogos”, “tunicólogos”, etc. están ocupados en sus particulares sapiencias, no se enteran de esta sospechosa coincidencia. Pues no señor. No sólo están enterados de ella, sino que con mucha frecuencia la utilizan para construir una especie de agenda común que sirve para justificar todos los agujeros que se quiera, todas las sospechosas coincidencias y todas las inverosímiles maneras de sobreponerse a los golpes que las pruebas objetivas propinan a sus reliquias. Es algo así como el Catecismo del Buen Reliquiólogo, que es la base de toda sección de “Respuestas a las Preguntas Frecuentes” (FQA) que debe poseer toda página misterista que se precie. Voy a analizar un poco este catecismo siguiendo el artículo que cito al principio de esta entrada, que procede de un ilustre sindonólogo con conocimientos multidisciplinares. Quiero decir, de otras reliquias que se presenten.

Para empezar, la túnica de Argenteuil ha sido datada con el procedimiento de radiocarbono en dos ocasiones. Adivínenlo… en ambos casos la reliquia fue remitida a la Alta Edad Media. El Commissariat à l’énergie atomique, en 2004, dató la túnica entre 530 y 650 y la sociedad Archéolabs de Zurich dio las fechas 670-880 en 2005. La segunda datación fue iniciativa de dos conocidos sindonistas, André Marion et Gérard Lucotte.

Desde ese momento, los esfuerzos de los tunicólogos se han dirigido a tratar de desacreditar la prueba de radiocarbono a toda costa. También suena, ¿no?

Uno de los argumentos menos sorprendentes es que la diferencia de unos cien años en las dos dataciones revela “el carácter muy aleatorio de la datación de tejidos por carbono 14” (Entre Seine & Oise). Digo menos sorprendente porque esta es la típica respuesta de quién no tiene ni idea de qué está hablando. Una diferencia de 100 años no es “muy aleatoria”. Es algo común en las dataciones de radiocarbono. Lo que hubiera sido aleatorio es que se dieran resultados diferentes en 600 años que, más o menos, sería lo requerido para que una pieza datada en la Alta Edad Media en dos diferentes ocasiones retrocediera hasta el siglo I. La datación, lo mismo que las del sudario de Turín o el de Oviedo, revela el carácter medieval de los tejidos. Que sea más o menos precisa dentro de esa horquilla temporal es irrelevante para la discusión de su autenticidad.

El segundo ataque contra la datación viene fundamentalmente de Gérard Lucotte, profesor de la Escuela de Antropologia de París y director del Institut d’anthropologie génétique moléculaire desde 2004. Quien se impresione por el título de esta institución puede dejar de hacerlo. Se trata de una asociación creada por el propio Lucotte para el estudio del ADN en las reliquias de Cristo. Tampoco lo de la Escuela de Antropologia es una carta de presentación imponente. Se trata de una sociedad privada fundada en el siglo XIX y que en la actualidad está prácticamente inactiva. Tiene una página web algo prehistórica, donde se cuentan las glorias del pasado, se advierte de que unos cuántos fulanos, que se citan por siglas, andan haciéndose pasar por representantes de la institución y no lo son, y que va a tener lugar una reunión de una asociación de antropología de la que no he podido encontrar prácticamente nada. Y se acabó. Mis búsquedas por la red no han dado mayores frutos. Uno tiene la impresión de haber dado con una extraña entidad de aquellas que salían en las novelas de Sherlock Holmes. “Asociación de Pelirrojos Galeses”, “Anuario de Abogados Viudos Inc.”, etc., que resultaba que eran todas falsas empresas para engañar a incautos mediante maquiavélicos intereses delictivos hábilmente desvelados por el genial cocainómano al final de cada episodio. Claro que es una impresión que tengo, pero es que tampoco de Gérard Lucotte he podido encontrar demasiada información, aparte de que ha publicado unos pocos libros (alguno de ellos en editoriales dedicadas a la religión y el esoterismo, vaya por Dios) y de que se autoproclama el único experto en antropología biológica de Francia (¡anda ya!)  (Mythes et antimythes). Su relativa celebridad se debe a la polémica, que algunos media cristianos y de derecha airearon oportunamente, sobre la existencia de razas humanas, de las que es acérrimo defensor. No hay que alarmarse por esto porque el prof. (¿?) Lucotte se apresura a resaltar que su racialismo es meramente científico y no tiene nada que ver con los espantos de Hitler y otros racismos políticos. Sin embargo, siempre según él, esta teoría le ha enemistado con la profesión académica que, siempre según él, es demasiado biempensante y socialista. Uno sospecha que, aparte de la cuestión de las razas, también habrá influido su ninguneo de los antropólogos franceses. Decir que uno es el único experto (porque el otro se fue a Suiza) en antropología biológica en un país con varios reputadísimos museos de antropología, cátedras universitarias, publicaciones, etc., resulta ser una afirmación sorprendente, cuanto menos, y que no le debe haber ayudado a hacer amigos entre los miembros de su profesión.

Como quiera que sea, el profesor (¿?) Lucotte parece ser el máximo abanderado de la autenticidad de la túnica de Argenteuil desde una perspectiva “científica”.  Respecto a la sangre, basándose en unas fotografías de Marion y en el análisis microscópico de dos muestras oficiales, ha hecho descubrimientos que, desde mi desconocimiento del tema, yo diría que son sorprendentes ( COSTA/UNEC, 2007). No sólo ha descubierto el tipo de sangre, sino que afirma que ésta es “de tipo judío”.  (Reitmatten: 7) y las manchas corresponde exactamente con las del sudario de Turín. Además, ha encontrado 15 pólenes correspondientes a Oriente Medio, de los cuáles 7 se encontraban en el sudario de Oviedo y 5 en el de Turín. ( Sobre los descubrimientos de pólenes ver aquí  y  aqui ). En cuanto a la datación, la desautoriza basándose en unos restos de calcita que dice haber encontrado y que no serían eliminables por los métodos habituales de limpieza de muestras.

 

Pero, hélas!, sus estudios sobre la túnica de Argenteuil y el sudario de Turín no han sido publicados (salvo en editoriales esotéricas, como decía más arriba). Es más, sobre aspectos esenciales de su trabajo, que deberían suponer un impacto para el estudio de ésta y otras reliquias, nos tenemos que contentar con comentarios off the record. Por el artículo de Riedmatten que citaba al principio nos enteramos de que no sólo no han sido publicados en una revista científica, sino que ni siquiera han sido presentados en el congreso que tuvo lugar en Noviembre de 2005 en Argenteuil (Le Forum Catholique, 2005). Y eso que el foro estaba expresamente convocado por la asociación ultra-católica UNEC) para denunciar la “traición” del Obispo (que presentó los resultados del estudio) a los valores tradicionales de la Iglesia y contra la creencia irracional en todo lo que se llama “ciencias modernas” (comillas en el original). Pues ni ahí se atrevió el prof. (¿?) Lucotte a publicar sus espectaculares descubrimientos y se limitó a comentarlos por los pasillos.

Naturalmente, los apologistas de la túnica olvidan explicar algunos detalles adicionales que van contra sus especulaciones, como que el tejido, hilado en torsión Z, como el sudario de Turín, no era producido en la Palestina del siglo I o cómo es posible que una prenda, que se supone que Jesús llevó  durante el largo y accidentado recorrido hasta el Gólgota, deje las mismas manchas de sangre que el sudario del cadáver, que estaba más o menos quieto en su tumba. Santos misterios sin duda en los que no insistiré más.

 

Referencias.

COSTA/UNEC (2007):  Comunicado de prensa,  13.3.2007 ; Consultado en línea, 06/11/2016, 09:18, http://www.radio-silence.tv/index.php?menug=5&idcc=12

Entre Seine & Oise, Journal chrétien d’information du confluent ; sin referencias, consultado en línea, 03/11/2016,  11:47, http://entreseineetoise.free.fr/sainte_tunique.htm

Le Blog des paroissiens-progressistes (2015): « La Tunique d’Argenteuil, une relique sujette à caution », 2 de Agosto 2015. Consultado en línea, 05/11/2016 10:40, http://paroissiens-progressiste.over-blog.com/2015/08/la-tunique-d-argenteuil-une-relique-sujette-a-caution.html

Le Forum Catholique (2005): « La Sainte Tunique d’Argenteuil », comentario de W.W.,  2005-11-14, 01:48:28 ; consultado en línea, 06/11/2016, 11:25 ; http://archives.leforumcatholique.org/consulte/message.php?arch=2&num=155575 .

Mythes et antimythes (2009) : « Or, il n’y a en France que deux professeurs dans cette discipline : André Langaney et moi-même ». jeudi 5 février 2009, consultado en línea 06/11/2016, 11:50,  http://anti-mythes.blogspot.com.es/2009/02/le-professeur-gerard-lucotte-les-races.html .

Riedmatten, Pierre de (2016): « Du nouveau sur la Tunique d’Argenteuil ? (actualisation des connaissances après l’ostension du printemps 2016) »,  Montre nous ton Visage, Cahier nº 54 ; junio 2016.

UNEC : « Programme général », consultado en línea , 06/11/2016, 11:20, http://www.radio-silence.tv/index.php?menug=3&idUnec=2

Algo se mueve Mr. Rogers (3ª entrega). Hugh Farey interviene en la polémica entre Bella y Latendresse.

Hugh Farey: “Spectrometry in ‘Studies on the Radiocarbon Sample’”, British Society for the Turin Shroud,  Newsletter 83; June 2016; pp. 9-14. Consultado en línea (13/10/2016 12:00): https://www.shroud.com/pdfs/n83part3.pdf

Desde el boletín de la British Society, Hugh Farey hace una breve recensión de los últimos artículos de la polémica. (Ver en esta bitácora). Leer más…

Algo se mueve, Mr. Rogers (2ª parte).

Bella, M., Garlaschelli, L., Samperi, R.: “Comments on the analysis interpretation by Rogers and Latendresse regarding samples coming from the Shroud of Turin”, Thermochimica Acta, Volume 632, 20 May 2016, pp. 52-55

 

Las Santas Mujeres, Siglo XIV, Toulouse, Musée des Augustins

Las Santas Mujeres, Siglo XIV, Toulouse, Musée des Augustins

 

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Ciencia, visiones, pesas y TV. Sue Benford.

Cuando uno discute “amablemente” con los sindonistas de turno, cuando uno lee los artículos de los moderados o ecuánimes, como Hugh Farey, o se enfrenta a los obsesos por la peer review, puede acabar creyendo que esto de la sindonología es asunto de unos cuantos científicos o similares que ponen sus conocimientos al servicio de una creencia más o menos mística. Mitologías tecnocientíficas y esas cosas. Y de pronto uno se da de bruces con el sindonismo profundo, es decir, esos substratos totalmente irracionales que no son un fenómeno de la mitología tecnológica, sino que sustentan esa ideología con una serie de mecanismos mentales que vienen de lo más profundo de los miedos y deseos. Diría del subconsciente si creyera en eso. En todo caso, lo de siempre. Leer más…

Dan Scavone: Mesarites, de Clari y el Vir dolorum. Tótum revolútum.

The “Man of Sorrows” also resonates Nicholas Mesarites’ and Robert de Clari’s texts, both who referred to the shroud in Constantinople in 1200 as gradually rising or standing up. (Daniel Scavone: “GREEK EPITAPHIOI AND OTHER EVIDENCE FOR THE SHROUD IN CONSTANTINOPLE UP TO 1204”, p. 3. Sin datos editoriales, consultado on line, https://www.shroud.com/pdfs/scavone.pdf, 13/08/2016 11:52.

Traducción: “Los textos de Nicolás Mesarites y Robert de Clari, que se refieren a un sudario en 1200 en Constantinopla que gradualmente se levantaba o ponía en pie,  resuenan en el tema del Vir dolorum.”

Si Ud. lee este texto y no tiene conocimientos previos de qué va la cosa, lo más probable es que haya entendido que existen dos testigos que describen cómo un sudario con la imagen del Cristo se pone en pie en torno a 1200 y que esto es lo que vuelve a pintarse, más o menos exactamente, en el motivo del Vir dolorum. Es decir, habrá sacado una idea totalmente equivocada de lo uno y de lo otro. Para empezar, el único que habla de un sudario del Cristo que se levanta o pone en pie hacia 1204, es de Clari (enlace). Dice que en el lienzo, que se exhibía en la iglesia de Santa María de las Blanquernas, se veía la figura del Cristo, pero no da más detalles, así que no podemos saber cómo sería esta representación ni su posible comparación con el Vir dolorum o cualquier otra imagen. Leer más…

El pulgar desaparecido. Una cita.

El tema de los pulgares escondidos es uno de los más característicos de la especulación sindonológica. Procede de dos interpretaciones arbitrarias, esto es, dirigidas a encontrar “evidencias” en todas partes y a no examinar las alternativas.

Fue aducido como una prueba de que la herida en la parte inferior de la mano era coherente con la ocultación de los pulgares en la imagen y, en consecuencia, una demostración de la autenticidad de la imagen (Dr. Barbet). Y fue aducido también por E. Poulle y otros como prueba de que las imágenes del códice Pray eran una copia del lienzo de Turín. Sobre las inconsistencias de ambas interpretaciones he hablado en este blog.

 

Peter of Peckham, La lumiere as lais; Apocalipsis (the ‘Welles Apocalypse’), Primer cuarto del siglo XIV.

 

Pero acabo de leer un artículo que dice lo siguiente:

El pulgar no se flexiona debido a la pérdida del abductor pollicis longus y de la función del extensor pollicis brevis, y no se puede ocultar o ser colocado hacia delante en ángulo recto con la palma de la mano (oponiéndose a la otros dedos para formar un puño), debido a la pérdida de las funciones del abductor corto y el oponente del pulgar.(Jacqueline M. Regan, Kiarash Shahlaie & Joseph C. Watson, “Crucifixion and Median Neuropathy”, Brain and Behavior, 2013; 3(3); pp. 243–248; On line: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3683284/)

Esto es plenamente coherente con el hecho de que en las fotos que hizo el Dr.Barbet (abstenerse corazones sensibles), en contra de lo que él mismo afirmaba, el pulgar no estaba contraído, sino en la misma posición que se puede observar en el artículo de Regan et al.

Sangre o no sangre en el sudario de Turín.

Di Minno, Giovanni; Scala, Rosanna; Ventre, Itala; Gaetano, Giovanni de: “Blood stains of the Turin Shroud: beyond personal hopes and limitations of techniques”, Internal and Emergency Medicine,  (2016) 11, pp. 507–516.

 

El otro día encontré este artículo y, después de echarle un vistazo, me pareció que merecía la atención. El trabajo estaba presentado en una revista especializada y su formato era impecablemente académico. Además, en la página 508, al explicar la metodología empleada, prometía que se basaría en estudios sometidos al arbitraje y la revisión inter pares. Y me lo creí.

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Iconografía de la resurrección del Cristo.

La iconografía de la resurrección del Cristo en la Edad Media es menos abundante que la de la crucifixión o las otras escenas de la Pasión. En su mayor parte, ofrece representaciones elusivas, como la de las Santas Mujeres ante la tumba vacía, que no es propiamente una imagen del momento de la resurrección, sino una alusión a ella, como en el caso del noli me tangere,   otra referencia indirecta. Esto resulta sorprendente, puesto que desde la concepción paulina de la vida del Cristo, dominante en los escritos neotestamentarios, la resurrección, junto a la segunda venida, son los puntos esenciales que dan sentido al cristianismo (y prácticamente los únicos que le interesan al apóstol).

Podría argumentarse que los relatos evangélicos canónicos no relatan la escena, que ocurre fuera de campo, por expresarlo en términos cinematográficos. Los evangelios dan cuenta del momento en que se cierra la losa y del encuentro con la tumba vacía, pero omiten todo lo que ocurre entremedio. Sin embargo, otras escenas profusamente representadas en la Edad Media, como la del portal de Belén o el descenso a los Infiernos, provienen de los evangelios apócrifos o de las leyendas medievales[1]  y, sin embargo, son frecuentes en capiteles, tablas y manuscritos. De hecho, el énfasis en el poderío del Cristo se centra durante toda la Edad Media en su posición triunfante de pantocrátor, y sólo más tarde en la victoria sobre la muerte en el momento de alzarse de la tumba.

 

Breviario al uso de París, siglo XIV

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Copias del sudario de Turín: Arquata.

Paolo Di Lazzaro y su equipo de físicos nucleares metidos a sindonólogos están muy activos últimamente. Uno de sus últimos trabajos es una investigación sobre una réplica bien documentada del lienzo de Turín, la de Arquata del Tronto (Italia), del siglo XVI, con resultados que, al menos para mí, resultan intrigantes. El estudio se realizó mediante la técnica de fluorescencia inducida por láser, que permite analizar los componentes materiales de un objeto sin afectarlo. En sus conclusiones destacan que la imagen del sudario de Arquata no parece haber sido pintada con medios convencionales, de manera similar al sudario de Turín (p. 6). Asimismo, el análisis de las manchas de sangre no coincide con los pigmentos habituales en la época, lo que hace suponer que se utilizó otro desconocido o que se mezcló con sangre (p.5). Leer más…

¿Pudo ser retocado el sudario de Turín?

Desde la fecha de su aparición en Lirey, las representaciones y testimonios sobre la imagen del sudario de Turín han sido notablemente divergentes. Se pinta o se habla de sangre en las dos manos, de cabellos que caen sobre los hombros, de un rostro claramente visible, trazos de sangre “como si fueran pintados hoy mismo”, imagen pálida, sin sangre, con o sin perizonium (es decir, taparrabos), con las manos cruzadas por las muñecas, etc., etc. A partir de estos datos confusos, se trata de concluir indicios a favor o en contra de la autenticidad del lienzo. No parece nada fácil y en este blog ya he argumentado repetidamente contra las conclusiones fantasiosas de los sindonistas. Leer más…

Una ilustración anterior al incendio de 1532.

La galería Christie, famosa por sus subastas más o menos espectaculares de obras de arte, publica en su página web una nota sobre el descubrimiento de un manuscrito de principios del siglo XVI. En ella se incluye una ilustración que representa una exhibición del sudario de Turín. La escena parece ser anterior al incendio de 1532 porque no aparecen en ella los agujeros que repararon las monjas clarisas.

Donatello, Lamento sobre el Cristo muerto 1457-59

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Roland Barthes y el Sudario de Turín.

Roland Barthes es una de las pocas personalidades del mundo de la cultura ajenas al mundillo de la sindonología y sus detractores que han mencionado el sudario de Turín. Viniendo de uno de los semiólogos más destacados del siglo XX (Cf. http://www.roland-barthes.org/), la referencia puede despertar alguna curiosidad.

Barthes

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La Sábana Santa no es un fraude. Lo dice el ENEA.

Hay cosas en el sindonismo que son bastante raras. Por ejemplo, no entiendo qué demonios hace un congreso sobre reliquias (el sudario de Turín, el velo de Manoppello, la Virgen de Guadalupe…) organizado en un centro público dedicado a la investigación de la fusión nuclear, los rayos láser y los aceleradores de partículas. Si alguien quiere explicarme que tiene que ver el Mandylion o la virgen de Guadalupe con un acelerador de partículas quizás lo entienda, pero seguro que me va a costar. Leer más…

Una imagen impresionantemente parecida al sudario de Turín. (Ian Wilson II).

Una de estas iglesias [las de Göreme, Capadocia] menos visitadas, la llamada Sakli o Iglesia Escondida, sólo se puede alcanzar por un sendero rocoso con ayuda de un guía. Sobre uno de sus arcos está pintada en color sepia una amplia pieza de tela con el rostro de Jesús, que muestra una de las más impresionantes similitudes con el sudario de Turín que hoy conocemos. (Ian Wilson: The Shroud: The 2000-Year-Old Mystery Solved, London, Bantam, 2010, cap. 8; version epub, buscar: “so-called Sakli”)

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