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El Jesús histórico (VI). El silencio de Pablo.

El argumento del silencio.

El “argumento del silencio” se utiliza corrientemente en historia, dentro de ciertos límites, como un criterio de datación. Cuando un texto se considera bien datado, si falta en él una referencia a un hecho u otro texto que debería ser consignado por el autor, ello implica que estos tuvieron lugar en fecha posterior. Naturalmente, el método tiene sus limitaciones. Supone que los hechos o textos a datar deberían ser suficientemente públicos y pertinentes para el autor, de tal forma que su mención parezca necesaria y el silencio “clamoroso”, por así decirlo. Que un historiador romano no hiciera mención al sermón de la Montaña no implica necesariamente que éste no hubiera tenido lugar, sino que, de haber ocurrido, era un acontecimiento nimio del que no se tenía constancia pública en la capital del Imperio.

Pablo llevando un libro. Bury o Canterbury?, 1ª mitad del siglo XI.

 

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El Jesús histórico (V). El mito de Jesús y el judaísmo.

“Enoc anduvo con Dios, y desapareció porque Dios se lo llevó”  (Génesis 5:24).

“Y mientras ellos iban caminando y hablando, de pronto apareció un carro de fuego, con caballos también de fuego, que los separó, y Elías subió al cielo en un torbellino” (2 Reyes 2: 11).

En los últimos tiempos la exégesis neotestamentaria ha hecho mucho hincapié en las bases judías del cristianismo primitivo. No sólo entre los expertos más heterodoxos o provenientes del judaísmo, como Geza Vermes o Daniel Boyarin, sino también entre los cristianos confesionales (John P. Meier o John D. Crossan) se tiende a subrayar aquellos aspectos de los evangelios que vinculaban a su protagonista con las creencias judías de su tiempo. También se ha hecho notar la permanencia de los primeros cristianos en el ámbito de la sinagoga, al menos hasta la destrucción del Templo en 70 E.C. Según algunos autores, la mayor parte del proselitismo cristiano se dirigía las juderías de la diáspora hasta el siglo V inclusive (Stark 2009, p. 67). El concepto de judeo-cristianismo ha pasado a primer plano en los estudios recientes, contraponiéndolo a los helenistas y al desarrollo posterior del cristianismo como algo originario, atribuible al propio Jesús de Galilea. Naturalmente, y generalmente dependiendo de sus vínculos con la estructura eclesiástica de los diversos cristianismos actuales, la “originalidad” del mensaje de Jesús ha sido más o menos enfatizada junto a la innegable herencia judía. Leer más…

El Jesús histórico (IV). El mito de Jesús y las religiones mistéricas.

Hay diversas maneras de afirmar que Jesús de Galilea es un mito. La más extrema sostiene que jamás existió un personaje con este nombre ni, mucho menos con la historia que se le atribuye. Muy cercana a lo anterior es la creencia en que, existiera o no un oscuro campesino judío ajusticiado por Roma, nada de lo que se le atribuyó en los evangelios y posteriormente es real, sino una construcción a partir de materiales míticos de origen helénico y hebreo. Adicionalmente se puede constatar diversas formas de minimalismo, que reducen la figura del “Jesús histórico” a una limitada serie de hechos y dichos, dejando lo demás para la leyenda, pero las dos primeras son las formas usuales que han venido a llamarse con el feo neologismo de “mitismo”.

 

A lo largo de las entradas que siguen, me referiré a alguna de las críticas que el mitismo ha hecho a la exégesis normalizada, la de los diversos consensos de expertos. Como yo no estoy metido en el campo académico, me lo puedo permitir. En esta entrada me centraré en exponer algunas líneas fundamentales  de esta corriente y sus problemas, dejando para más adelante sus críticas contra el Jesús histórico del consenso académico.

Panel con la imagen de Serapis. Egipto, hacia 100 E.C.

Panel con la imagen de Serapis. Egipto, hacia 100 E.C.

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El Jesús histórico (III). El consenso de los expertos.

Y ahora, un poco de metodología. Otras cuestiones de método irán apareciendo en su momento.

El recurso inmoderado al principio de autoridad es uno de los defectos básicos de las llamadas ciencias humanas, por no hablar de la filosofía o la crítica literaria. No sólo entre las personas inexpertas, sino entre los historiadores o sociólogos, no es raro que alguien pretenda zanjar una conversación citando a la autoridad competente. Es cierto que ya no estamos en los tiempos en que el dicho de Aristóteles o Santo Tomás de Aquino era concluyente y motivo de pena de exclusión, si no de excomunión. Pero la autoridad de un autor sacralizado ha sido sustituida subrepticiamente por el recurso a la opinión mantenida por una supuesta o real comunidad de expertos. Leer más…

El Jesús histórico (II). Bibliografía personal.

El primer punto que debería aclarar es cuáles son mis fuentes para hablar de este tema. No voy a contar todas, porque no estoy haciendo una tesis o escribiendo un libro, sino que me limitaré a comentar algunos de los textos que más han influenciado mi visión de Jesús de Galilea y los orígenes del cristianismo. Empezaré por los autores.

Pablo Picasso. Mujer con libro. 1932

Pablo Picasso. Mujer con libro. 1932

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El Jesús histórico (I). Introducción.

Tengo la intención de iniciar aquí una especie de digresión sobre el tema del lienzo de Turin. Cuando se discute sobre este asunto, es frecuente encontrarse con personas  que dan por sentado que el hombre retratado en el lienzo de Turin, sea éste verdadero o falso, existió y que la imagen refleja los pormenores de su muerte y entierro (dejemos por el momento la resurrección). Esta es una suposición que ha sido admitida sin pestañear no sólo por conspicuos creyentes, sino por algunos de los autodenominados agnósticos que se han referido al tema. (Que realmente lo sean o no, es otra cuestión).

¿Pero existió realmente Jesús de Galilea? ¿Fue ejecutado por las autoridades romanas ‒o por los judíos, como dicen Pablo y Lucas? ¿De la forma en que está reflejado en los evangelios y que más o menos recoge el sudario turinés?

Medallón esmaltado del siglo XI. Metropolitan Museum.

Medallón esmaltado del siglo XI. Metropolitan Museum.

Estas y otras preguntas similares tienen difícil respuesta. Al menos, son objeto de disputas, no siempre pacíficas, entre historiadores y teólogos. Durante los últimos años he leído algunas cosas al respecto, he tomado parte en algunos debates-trifurca a través de Internet y algo he aprendido. No soy un experto, ni mucho menos, pero por formación, profesión y afición creo que algo puedo decir que no sea demasiado insensato. Ésta y otras entradas que seguirán son un intento de poner en orden mis ideas, de forma que puedan servir como orientación a las personas que, sin querer entrar en las peleas de las que hablaba ni leer una extensa bibliografía, quieran saber  lo que yo sé y preguntarse las cosas que yo me pregunto. Sin más pretensiones.

David Hume, sobre los milagros. (Y la Sábana Santa).

Ciencia y sentido común. (Sólo para rumiantes).

Sólo para rumiantes.

 

 

 

 

Después de haber tocado varias veces este tema de manera dispersa y haber hecho varias alusiones en la entrada anterior, se me ocurre hacer unas pocas precisiones más para dejar a David Hume   en su sitio, dentro de mis modestas posibilidades.

Hume trató el tema de los milagros especialmente en la sección 10 de su Investigación sobre el conocimiento humano. Yo he utilizado la versión de Jaime de Salas Ortueta para Alianza Editorial (Madrid, Col. Área del Conocimiento, 2001). La sección 7 del mismo libro también es útil para entender los conceptos de necesidad, ley y causa, que están implicados en el debate. Se puede acceder a diversas versiones en línea de este tratado. No he consultado ninguna, pero me imagino que las que provengan de alguna fuente especializada serán respetables. El Proyecto Gutemberg dispone de la edición inglesa de 1777  en varios formatos digitales:  El acceso es libre. Leer más…

La sábana milagrosa y la ciencia de los milagros. (Edward L. Schoen).

Edward L. Schoen: “David Hume and the Mysterious Shroud of Turin”, Religious Studies, Vol. 27, No. 2 (Jun., 1991), pp. 209-222

Ciencia y sentido común. (Sólo para rumiantes).

Hace bastante tiempo que no utilizo la advertencia gráfica “para rumiantes”.

Creo que es el momento de volver a hacerlo porque el artículo que voy a comentar no es el clásico panfleto confeccionado por un aficionado ni la investigación de un médico metido a historiador, sino que está escrito por un profesor universitario, publicado en una revista seria con el adecuado aparato crítico. Edward L. Schoen, profesor en la Western Kentucky University (Departamento de Filosofía y Religión), es un experto en temas teológicos y ha escrito también sobre filosofía de la ciencia. El artículo que  me ocupa tiene indudables pretensiones filosóficas y científicas, lo que implica tomárselo con más precaución que la típica literatura sobre el tema de la Sábana Santa. (Para más información sobre el autor puede acudirse a los siguientes enlaces: https://philpapers.org/s/Edward%20L.%20Schoen  y http://people.wku.edu/edward.schoen/ ).

Como ya escribí en otro sitio acerca del tema de los milagros, no voy a tratarlo en extenso ahora, sino sólo en los puntos del artículo de Schoen que me parecen relevantes. No voy a discutir aquí la crítica a Hume, aunque me parece equivocada en varios aspectos y un poco cargada de tensión emocional –llamar “caricatura” repetidamente a la teoría humeana de la causalidad no me parece muy científico‒. La minuciosa discusión de qué dijo verdaderamente Fulanito suele ser un tema que apasiona a los seguidores, detractores y profesores de la materia relacionada con Fulanito, pero sólo a ellos. Defenderé la idea de que un milagro es una suspensión de una o varias leyes fundamentales de la ciencia que no supone un cambio de paradigma y que manifiesta la voluntad o intención de una entidad supernatural. Creo que esta definición es correctamente humeana, pero no me voy a enfadar si alguien dice que no. En todo caso, es la mía.

Dios en acción.

Dios en acción.

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Giulio Fanti, o el poder de la oración.

En la galería de personajes del sindonismo que voy desarrollando en este blog ‒para evitar el aburrimiento y la falta de incentivos en este tema que me ocupa‒, acude ahora el Dr. Giulio Fanti, profesor asociado en Medidas Mecánicas y Técnicas del Departamento de Ingeniería Industrial de la Universidad de Padua. Lo traigo de la mano de Andrea Nicolotti, que ha tenido la amabilidad de proporcionarme su último trabajo (La Sindone, banco di prova per esegesi, storia, scienza e teologia. Considerazioni a margine di alcune recenti pubblicazioni”, Annali di Storia dell’Esegesi, 33/2, 2016; pp. 459-510). Se trata de un artículo que, con el habitual cuidado de su autor, hace un repaso a las influencias metodológicas extra-científicas de los sindonólogos. Entre ellos destaca, por méritos propios, el prof. Fanti. Leer más…

La túnica de Argenteuil, el sudario de Turín y la ciencia.

La túnica de Argenteuil es una especie de camisa larga de lana confeccionada sin costuras, una técnica rara en Occidente, pero conocida en Oriente desde hace tiempo. Presenta unas manchas rojizas en forma de sangre. Los primeros documentos conocidos que la mencionan (de época medieval tardía) afirman que era la túnica que Jesucristo llevaba antes de ser ejecutado y que llegó a Occidente por mediación del mismísimo Carlomagno. Leer más…

Algo se mueve Mr. Rogers (3ª entrega). Hugh Farey interviene en la polémica entre Bella y Latendresse.

Hugh Farey: “Spectrometry in ‘Studies on the Radiocarbon Sample’”, British Society for the Turin Shroud,  Newsletter 83; June 2016; pp. 9-14. Consultado en línea (13/10/2016 12:00): https://www.shroud.com/pdfs/n83part3.pdf

Desde el boletín de la British Society, Hugh Farey hace una breve recensión de los últimos artículos de la polémica. (Ver en esta bitácora). Leer más…

Algo se mueve, Mr. Rogers (2ª parte).

Bella, M., Garlaschelli, L., Samperi, R.: “Comments on the analysis interpretation by Rogers and Latendresse regarding samples coming from the Shroud of Turin”, Thermochimica Acta, Volume 632, 20 May 2016, pp. 52-55

 

Las Santas Mujeres, Siglo XIV, Toulouse, Musée des Augustins

Las Santas Mujeres, Siglo XIV, Toulouse, Musée des Augustins

 

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Ciencia, visiones, pesas y TV. Sue Benford.

Cuando uno discute “amablemente” con los sindonistas de turno, cuando uno lee los artículos de los moderados o ecuánimes, como Hugh Farey, o se enfrenta a los obsesos por la peer review, puede acabar creyendo que esto de la sindonología es asunto de unos cuantos científicos o similares que ponen sus conocimientos al servicio de una creencia más o menos mística. Mitologías tecnocientíficas y esas cosas. Y de pronto uno se da de bruces con el sindonismo profundo, es decir, esos substratos totalmente irracionales que no son un fenómeno de la mitología tecnológica, sino que sustentan esa ideología con una serie de mecanismos mentales que vienen de lo más profundo de los miedos y deseos. Diría del subconsciente si creyera en eso. En todo caso, lo de siempre. Leer más…

Dan Scavone: Mesarites, de Clari y el Vir dolorum. Tótum revolútum.

The “Man of Sorrows” also resonates Nicholas Mesarites’ and Robert de Clari’s texts, both who referred to the shroud in Constantinople in 1200 as gradually rising or standing up. (Daniel Scavone: “GREEK EPITAPHIOI AND OTHER EVIDENCE FOR THE SHROUD IN CONSTANTINOPLE UP TO 1204”, p. 3. Sin datos editoriales, consultado on line, https://www.shroud.com/pdfs/scavone.pdf, 13/08/2016 11:52.

Traducción: “Los textos de Nicolás Mesarites y Robert de Clari, que se refieren a un sudario en 1200 en Constantinopla que gradualmente se levantaba o ponía en pie,  resuenan en el tema del Vir dolorum.”

Si Ud. lee este texto y no tiene conocimientos previos de qué va la cosa, lo más probable es que haya entendido que existen dos testigos que describen cómo un sudario con la imagen del Cristo se pone en pie en torno a 1200 y que esto es lo que vuelve a pintarse, más o menos exactamente, en el motivo del Vir dolorum. Es decir, habrá sacado una idea totalmente equivocada de lo uno y de lo otro. Para empezar, el único que habla de un sudario del Cristo que se levanta o pone en pie hacia 1204, es de Clari (enlace). Dice que en el lienzo, que se exhibía en la iglesia de Santa María de las Blanquernas, se veía la figura del Cristo, pero no da más detalles, así que no podemos saber cómo sería esta representación ni su posible comparación con el Vir dolorum o cualquier otra imagen. Leer más…

El pulgar desaparecido. Una cita.

El tema de los pulgares escondidos es uno de los más característicos de la especulación sindonológica. Procede de dos interpretaciones arbitrarias, esto es, dirigidas a encontrar “evidencias” en todas partes y a no examinar las alternativas.

Fue aducido como una prueba de que la herida en la parte inferior de la mano era coherente con la ocultación de los pulgares en la imagen y, en consecuencia, una demostración de la autenticidad de la imagen (Dr. Barbet). Y fue aducido también por E. Poulle y otros como prueba de que las imágenes del códice Pray eran una copia del lienzo de Turín. Sobre las inconsistencias de ambas interpretaciones he hablado en este blog.

 

Peter of Peckham, La lumiere as lais; Apocalipsis (the ‘Welles Apocalypse’), Primer cuarto del siglo XIV.

 

Pero acabo de leer un artículo que dice lo siguiente:

El pulgar no se flexiona debido a la pérdida del abductor pollicis longus y de la función del extensor pollicis brevis, y no se puede ocultar o ser colocado hacia delante en ángulo recto con la palma de la mano (oponiéndose a la otros dedos para formar un puño), debido a la pérdida de las funciones del abductor corto y el oponente del pulgar.(Jacqueline M. Regan, Kiarash Shahlaie & Joseph C. Watson, “Crucifixion and Median Neuropathy”, Brain and Behavior, 2013; 3(3); pp. 243–248; On line: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3683284/)

Esto es plenamente coherente con el hecho de que en las fotos que hizo el Dr.Barbet (abstenerse corazones sensibles), en contra de lo que él mismo afirmaba, el pulgar no estaba contraído, sino en la misma posición que se puede observar en el artículo de Regan et al.